La meningitis y su sombra

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Introducción

La meningitis y su sombra (1917) – Horacio Quiroga

El último de los famosos ‘Cuentos de amor de locura y de muerte’ (así, sin comas, eso tiene un motivo del que divagaré en otra entrada 🙂 ) del maestro Uruguayo Horacio Quiroga, acá una fotografía de su atormentada persona en 1897.

Según sus biógrafos presenció la muerte de su padre, el suicidio de su padrastro, murieron sus hermanos de tifoidea, mató a un amigo por accidente y le pasaron un montón de cosas por el estilo.

Además de escritor, poeta y dramaturgo era un aficionado al campo, le marcó particulamente un viaje hecho a la provincia Argentina de Misiones, mucho de esa provincia es (era) selva y terrenos agrestes (te estoy viendo ‘El hombre muerto’, después escribiré sobre tí), lo que influyó mucho en su narrativa, «Cuentos de la selva» es el volumen en el que se recogen la mayoría de los relatos inspirados en Misiones.

Se consideraba un fan de Edgar Allan Poe y muchos asocian con el maestro de Boston su prosa trágica y frecuentemente en primera persona, además de los temas de sus relatos casi siempre relacionados con la muerte, el amor trágico y la locura, también mucha gente piensa que eran parecidos en su vida personal.

El relato trata sobre el ingeniero Carlos Durán y el conflicto que surge al ser requerido por la bella María Elvira Funes por medio de su hermano Luis María en su lecho de enfermedad, una chica con la que apenas ha cruzado palabra y a la que al parecer no le queda mucho tiempo de vida.

Acá está el texto completo, que  ahora es de dominio público (yei) https://ciudadseva.com/texto/la-meningitis-y-su-sombra/ .

Resumen [Spoiler]

Durán acude después de ser cuestionado sobre sus inclinaciones hacia María Elvira por el médico de la familia (y conocido del protagonista) el doctor Ayestarain, cuando llega se entera de que la susodicha se encuentra en un estado deplorable de salud a causa de una meningitis o algo parecido y que en su delirio y debilidad solo pronuncia su nombre. De algún modo termina yendo todas las noches a acompañar a la enferma a sujetar sus manos y decir un montón de cursilerías para que ella logre reponerse, todo ese episodio termina con una pregunta formulada por María Elvira: » Y cuando no tenga más delirio… me querrás todavía?»

La chica se sana, no se vuelven a ver, y los Funes (adinerados y de abolengo) cerca de un mes después de que la meningitis cediera invitan al ingeniero a cenar en agradecimiento por sus noches en vela, María Elvira actúa fría, amable y distante como si nada hubiese pasado.

Después vienen un par de situaciones de shipeo intenso entre esos dos con vals incluido al más puro estilo de Lizzie Bennet/Darcy. Durán la ama con locura pero  no es correspondido, María Elvira flirtea con él ocasionalmente pero no más que con nadie (Ayestarain incluido), con el corazón roto decide irse «a Europa, a Norte América, o a cualquier parte, donde pueda olvidarla».

Durán por bravata (me gusta esa palabra) pasa a despedirse de los Funes, se siente suicida, encuentra a María Elvira, ella le saca de sus casillas
(«¿y si le pidiera que no se fuera?») a lo que él no resiste más y le expone vehementemente su frustración, al final triunfa el amor 🙂.

Comentario

El relato es más o menos extenso, tam poco menos de una hora leerlo, es decir es un cuento un poco largo, pero su lectura se hace ligera una vez se entiende el conflicto y el tormento que padece el apasionado Durán, tanto por el tema de la historia como por el que en el protagonista predominen las emociones se encuentran rasgos del romanticismo del siglo XIX, Menton lo llamaba «exotismo sentimental», historias que giran en torno a un amor imposible. Aunque al momento de publicarse la mayoría de la producción literaria en hispanoamérica correspondía a lo que hoy los especialistas llaman «modernismo», en dicho movimiento se da mayor importancia al arte, no a las historias sentimentales y dramáticas del «anticuado» romanticismo.

Las escenas se narran siempre en primera persona lo que le da al cuento un ritmo dinámico e íntimo, moviendo la historia entre los pensamientos de Durán y los sucesos como él los percibe, ocasionalmente «adjunta» algunas notas que le son entregadas, esto parece indicar que leemos las entradas de un diario o una carta dirigida a algún amigo, con la salvedad de que en ocasiones leemos expresiones como » (¡qué iba a hacer, quiero que me digan!)» que bien pueden interpretarse como interjecciones formularias (no siempre).

La historia tiene un momento que me emocionó totalmente, lo llamaría el clímax del conflicto, este es cuando María Elvira sugiere por unos breves instantes que es amante de Ayestarain, casi se puede sentir lo roto que está el corazón de Durán «ya amargado del todo».

Al final todo se resuelve de manera ligeramente predecible para los estándares modernos, lo que no necesariamente es un defecto, el mundo actual está plagado de historias románticas mucho más predecibles y al final eso es lo que buscamos en ellas: «finales felices».

Dato random es que esta narración está llena de frases cursis que si te sientes romántico puedes usar siempre que la ocasión lo amerite, una de mis favoritas  personales: «Porque te quiero como un idiota».