Segunda persona

Reseña del relato de HP Lovecraft en la noche de los tiempos

El siguiente texto es un ejercicio narrativo sugerido por el curso ‘Creative writing: The craft of setting and description’, de Coursera.

Despertar Godínez

La alarma en el celular suena con parsimonía, activando una parte de tu cerebro que te hace sentir que estás muriendo mientras la escuchas, despiertas y te preguntas si vale la pena seguir viviendo.

Te tallas los ojos, has leído que es un mal hábito y que corres el riesgo de pescar alguna infección o enfermedad, conforme más lo piensas más lo haces, como diciéndole al mundo: ‘sí, me estoy matando y no puedes hacer nada al respecto’.

Apagas la alarma que ha estado sonando como una máquina todo este tiempo, observas la hora: seis de la mañana, te estiras mientras de tu boca emana un quejido que únicamente usas en esta situación, sientes un dolorcito en la nalga derecha, otra vez te lastimaste durmiendo, el dolor va aumentando en intensidad hasta que se convierte en un calambre de magnitud respetable, la suficiente para terminar de despertarte.

Te levantas de la cama y gritas: ‘¡Fuerza!’, leíste en otro lugar que gritar mientras te levantas de la cama ayuda a tener más energía durante el día, no crees que realmente sirva de algo, en tu opinión eso es solo una forma más de hacer el idiota, desde luego que nunca dejarías pasar una oportunidad para ello.

Te bañas mientras sigues ponderando la realidad.

Ya limpio, brillante y desnudo, descuelgas una camisa del gancho en el que apiladas, una por día están las camisas que planchaste el domingo, hoy te toca la rosa, ‘un buen color’ dices en voz baja.

Mientras te abotonas de arriba hacia abajo piensas en lo fácil que sería el no existir, el no tener que hacer nada, naturalmente no tener que ir a trabajar, ni tener que pasar nueve horas del día sentado frente a un monitor metiendo en una hoja de cálculo cifras que no significan nada para tí.

Te pones la ropa interior y los calcetines que más a la mano aparecen.

La idea de no existir te parece atractiva sobremanera, en eso piensas mientras descuelgas el pantalón del día (el azul con rayitas moradas), entonces recuerdas que alguien tiene que darle de comer al perro y llevarlo a hacer sus necesidades y también llevarlo al parque para que pueda oler los traseros de sus amigos perros y pasarlo bien.

Te pones el pantalón y lo decides: ‘Alguien tiene que sacar a ese torpe a ver a sus amigos’.

Te pones los zapatos, los atas de rodillas, te cuesta trabajo levantarte.

Te pones la corbata que crees que más va a combinar sin estar realmente seguro de si así será percibido por el resto de la gente de la sobrepoblada ciudad en la que tienes el gusto de vivir.

Pones a calentar agua en una despostillada tazita de peltre.

Mientras el agua hierve preparas el portafolios y su contenido, te peinas lo mejor que puedes frente al espejo del baño y regresas a la cocina para ver que el agua se ha consumido.

Miras el reloj, pones más agua y esta vez la vigilas.

Cuando hierve la pones en un termo al que añades café, mucho.

Lo llevas en la mano, te despides del perro, como si pudiera comprenderte le pides prudencia y moderación mientras esté solo en la casa, te pones el portafolio al hombro y caminas a la parada en donde, después de unos minutos abordas un autobús.

Ves las miradas somnolientas y agotadas de los otros pasajeros, te preguntas si tu mirada será la misma.

En el trayecto ves a una chica atractiva, por tu mente pasa la idea de si le gustaría tener un perro o si le gustan más los gatos.

Así pasan cerca de tres cuartos de hora y por fin llegas a tu destino, el café de tu termo ha desaparecido.

Caminas con cierta dificultad al edificio en el que trabajas, llegas a tu escritorio y una colega te saluda, ‘Godínez, ¿Cómo estás?’, respondes con la más sincera sonrisa que eres capaz de fingir y dices: ‘¡Muy bien!, gracias por preguntar’.

Addendum

Lol, no seas demasiado despiadado o despiadada, bueno, sí, una crítica por más descorazonadora que sea siempre ayuda a mejorar si es honesta.

Pues el ejercicio está pensado para practicar las descripciones, la idea es que se escriban detalles significativos que o bien ayuden a comprender al personaje o bien avancen la trama, también se requiere que sea escrito en segunda persona por la perspectiva poco convencional del personaje que da una suerte de monólogo interno, pero también crea un diálogo entre el escritor, el lector y el personaje mismo.

Esta es una escena muy corta así que tal vez no exista trama como tal, pero deseaba transmitir un poco de la vida del oficinista de la gran urbe, el motivo también esta moderadamente inspirado en ‘Miguel gritar’ del Cuarteto de Nos y la crítica a la sociedad moderna que hace.

Y bueno, nadie nace siendo un maestro así que a practicar.