Pueeees, otra temporada con literalmente, dos entradas, no me siento orgulloso, pero tampoco me avergüenzo, hay muchas cosas que te pegan de la nada y uno nunca sabe cuando va a ser la última lectura, el último párrafo escrito, el último garabato dibujado.
Perooooo, al menos de momento aún no me ha tocado ninguno de esos hitos, solo que el siempre constante (y acelerado) paso del tiempo me recuerdan de vez en cuando que la vaina se puede terminar en cualquier instante, pasa lo mismo con las circunstancias.
Flujo-Cambio
Un día estás en tu casa, haciendo lo que normalmente haces a la hora que es común hacerlo, viendo videos, jugando, leyendo, etc., unas pocas semanas después estás en ‘no-se-donde’ haciendo ‘no-se-qués’ que jamás se te hubieran ocurrido, de haber forma de comunicarte con tu yo del pasado, dicha comunicación te habría parecido fantasiosa. En fin, que la vida cambia y el tráfago de la vida (como decía Poe) te distrae de ese hecho, casi axioma.
Tal vez por eso la humanidad parece no conocer límites, ¿qué maravillas nos deparará el futuro?, ¿que habrán pensado de los hombres por venir los ‘gigantes’ que proverbialmente reconoció Newton?, ¿y tu que piensas de ello?, lo único que se me ocurre al respecto es un ‘no sé’, muy Socrático yo.
Y hay muchos puntos de contacto con otras ideas que se relacionan con el concepto, la entropía, el enfriamiento del universo, que todo tiende al caos, lo observo muy bien cada vez que intento limpiar la casa, todo inevitablemente termina sucio, la lucha eterna con el polvo, me voy a morir y va a seguir haciendo falta limpiar, ¿alguna vez viste llover en Diciembre?, tonto cambio climático no me va a dejar lavar esta semana.
Pudiera parecer un pesimista, o un ignorante, pero no, al menos no soy tan pesimista, sobre la segunda posibilidad no tengo información suficiente para saberlo, tiene sentido, de una u otra forma la humanidad encuentra la manera, el advenimiento del auto eléctrico promete estar a la espera de que nos terminemos los combustibles fósiles para entrar en pleno apogeo, la capacidad de procesamiento de los chips (palabra ochentera que se volvió popular últimamente, cuando era un muchacho no era cool decirla), la crisis alimentaria, ¿por que sigue habiendo guerras?, ¿y qué pasa con las fronteras?, bueno, si lo piensas un poco seguro te llegan a la mente razones muy plausibles, de nuevo, prefiero mantener las cosas optimistas, así que no pienses en eso.
Básicamente que como ya es bien sabido, disfruta el ahora, que mañana tendrás suficiente tiempo para lidiar con lo que suceda.
Sobre los últimos cinco años
Los soviets tenían estos ‘planes quinquenales’, las metas de la nación para los cinco años siguientes y tal, copié esa idea a finales del 2019, justo antes de la pandemia, no pienso regodearme, o lamentarme de los logros/fracasos de este lustro que terminó, solo intento abrir espacio para la reflexión, seguimos vivos, eso es algo que no todos pueden decir, ¿si te pidiera definir los últimos años con una palabra cual sería?, cursi que piense en ‘amor’, y no solo el romántico, casi todo lo que hacemos es por alguien, aunque seas tú mismo, pero estoy seguro de que estás pensando en alguien más.
Si nos ponemos ‘pragmáticos’, un evolucionista/biólogo/análogo dirá que el amor es la racionalización de nuestra necesidad de supervivencia, el humanoide necesita de sus pares para sobrevivir la multitud de peligros del mundo primitivo, la fogata en la oscuridad, la ayuda en la adversidad, la comunidad, la cultura, la historia… quien sabe, lo cierto es que dicho apego es el fundamento de la civilización, sin familias, sin comunidades, no hubieran existido las tribus, los estados de la edad del bronce, los señoríos, los imperios, las naciones-estado modernas.
Aunque nada de eso es novedad, de todos modos me gusta decirlo, ‘al final solo queda el amor, infinito’.
Aunque han pasado muchas cosas, al menos un par de eventos inéditos de las últimas generaciones, una pandemia global, guerras que no son cosa de reciente invención pero que siguen sorprendiendo por lo fútiles que son, una tecnología que algunos equiparan a la revolución industrial…
Conclusión
Esta muy ‘low-effort’ entrada solo está para ti, por muy egoísta que suene, en parte para no dejar morir esa parte de ti, el escribir y pensar tonterías, en parte para sacar lo que tienes, es muy raro sincerarte con alguien que no seas tú mismo, y si un tercero se encuentra con esto, que no me haga mucho caso, solo soy un bobo escribiendo bobadas, que la pase bien y viva por siempre.
Lee mucho (no has leído nada desde hace medio año), escribe mucho (¡no has escrito nada en once meses!), aprende todo lo que puedas, ¡máximo esfuerzo!
Bienvenidos a la primera entrada del año!, muy random, muy tranquila, aunque con un par de cositas que pueden ser interesantes :)
Sobre los calendarios
Bien aleatorio ya lo sé, pero me puse a pensar en los calendarios, ¿quibule con ellos?, la idea salió de una conversación que escuche por pura casualidad, el caso es que uno de los interlocutores definió muy bien (a mi parecer) el propósito de los calendarios, al menos en su origen, básicamente que “sirven para saber cuándo sembrar”.
Idea que coincide muy bien con lo que pude recordar del asunto (lit, esta entrada va a ser low-effort así que no va a haber mucha investigación, ¡perdóname Montaigne!).
No recuerdo muy bien la referencia más antigua a un calendario que tengo, tal vez en la cita bíblica de la creación del Sol y la Luna, el texto deja ver que servirían para el cálculo de los días, los meses y los años (Génesis 1:14,15), interesante que ya existía el concepto de año en una época tan temprana como cuando se escribió el Génesis, incluso aunque no seas religioso la gente que estudia los textos antiguos (de cualquier tipo) concuerda en que aproximadamente para el 500 a.E.C. la sección citada ya existía (https://en.wikipedia.org/wiki/Dating_the_Bible).
Periodo contemporáneo (muy vagamente eso sí) a Heródoto y los clásicos, igualmente en Historia, el mismo Heródoto no duda en hacer alusión a fechas y la antigüedad del mundo y de los pueblos que lo habitaban, lo que indica muy fiablemente que la gente ya había dominado muy bien el saber en qué momento del año vivían (innegable el pensar en Lovecraft al contemplar esta idea).
Anterior a estos, que son los registros escritos más antiguos que puedo citar, están las obras megalíticas de la prehistoria, el más famoso de todos, el Stonehenge también servía (entre otras cosas) para calcular los solsticios y así, los restos de una estructura similar son considerados el calendario más antiguo en pie (https://en.wikipedia.org/wiki/Warren_Field) con un estimado de 8,000 a.E.C.
Así, que sip, es una tecnología antiquísima, hablando de cosas más locales, está la idea de que la famosa Piedra del sol es un calendario, la gente que ha estudiado ese asunto sugiere que más bien era un instrumento multipropósito, de significado ritual, político o incuso geográfico (https://es.wikipedia.org/wiki/Piedra_del_Sol), pero ajá, la gente de Mesoamerica de manera independiente encontró los mismos conceptos de año solar y mes lunar que la gente de Mesopotamia, Asia y Europa.
Y en general todos ellos con el mismo propósito, saber cuando iba a haber más luz solar, información vital en la siembra, pero también en la caza y recolección (e.g. el monumento de Warren Field es anterior a la agricultura).
Otro tema interesante es habiendo tan varias propuestas, ¿por qué tenemos el calendario que tenemos?, los snobs van a decir ‘ackshually no solo se usa el calendario gregoriano’, y estarían en lo correcto, aunque tener la razón no te da derecho a ser insoportable so, ‘kyc’ (jeje ¿quien pelea con snobs imaginarios?), tal vez tratemos el asunto en otro momento, por lo pronto, basta reconocer que saber la posición relativa de la tierra respecto al sol es un dato muy útil.
Lecturas recientes
Me gusta la idea de una sección de ‘que se está leyendo en el blog’, robando un poco la idea del newsletter del Internet Archive, aunque dudo que vaya a ser particularmente frecuente esa sección, no soy muy constante la verdad.
Llevo varios meses leyendo de a poco ‘Los momentos críticos’ de Alí Chumacero, citando al prólogo, “¿Qué es eso de llamarse Alí Chumacero?“. Pues sí tiene sentido jeje, es una compilación de ensayos, columnas y otros textos escritos por el aludido, que entran en el terreno de la ‘Crítica literaria’, no se confunda con buscarle errores a todos y demás, más bien, en comprender las obras analizadas. Bueno, pues va desde el análisis de la expresión poética, hasta la novela y el relato breve, creo que este tipo libros pueden servir de ‘mapa’ para meterse en estos asuntos, me recuerda a la guía que sentí con ‘El cuento hispanoamericano’, y es una pena que sean tan ignorados a veces, porque requieren una cantidad industrial de trabajo pero son dejados de lado a menudo, en favor de la narrativa, la poesía, la autoayuda. Entonces, cuando puedas leer un libro ‘de referencias’ te lo recomiendo sobremanera :), los momentos críticos es uno de los mejores que me he topado, una excelente ‘carta náutica’ para navegar en la literatura nacional del siglo XX.
Otro buen lugar para encontrar la próxima lectura son las revistas, en un número de Letras Libres más o menos recientes encontré un artículo sobre cómo ‘vender’ un libro de cuentos, y es que en el mundo editorial hispanoamericano la novela y la poesía son la diarquía por excelencia.
El artículo (léelo! Jaja) expone tres o cuatro formas vender un libro de cuentos a un editor: básicamente convertirlos en novelas, con diversas formas de subterfugios y demás, muy interesante. Los últimos dos casos se responden con un apellido: ‘Borges’, simplemente escribes lo que amas y se lo vendes a un editor que ame los libros, nada mejor que ser un necio en ocasiones :).
Puse dos de los ejemplos aludidos en el backlog: ‘La literatura nazi en América’ de Roberto Bolaño y ‘Crónicas marcianas’ de Ray Bradbury, muy buenos ambos, aunque no soy tan fan de la forma de narrar cosas de la «cientifiction» norteamericana de los años 50, eso no implica que sea mala para nada, solo que no es lo mío, lo acabo de descubrir jaja, pero recomendado de todos modos, chance y contigo funciona mejor :).
Inicio de temporada
¡Y con esta modesta entrada comienza oficialmente la octava temporada!, bruh, ‘pánico éldrico’ saber que ya llevo ocho años escribiendo ñoñadas, admito que no necesariamente en gran cantidad ni calidad, pero aún así es algo que de alguna forma me da felicidad, ¿y que es la vida si no buscarla?, tal vez sea otra cosa, no soy filósofo, yo que voa saber.
El lector avispado habrá notado el cambio de fuente y distribución del blog, y alguna que otra mejora de ‘calidad de vida’, espero que eso facilite un poco la lectura y así, todo bien todo fine.
Bueno, hay planes como siempre, aunque espero que no pase lo de siempre, a saber, que no termino por ejecutarlos, estoy pensando también en cambios a largo plazo, la vida da muchas vueltas y no hay garantía de que pueda mantener esta vaina indefinidamente sooo, ¡a pensar como hacerle!.
Pásala bien amable lector, para mis 4 lectores frecuentes, un <3 los tqm, ¡yoooooo!
Literal una pequeña entrada para ‘platicarles’ sobre algunos planes y nada más.
Vamos a empezaaaar (ja).
Bueno, pues que al menos este año hubo más entradas que el pasado, no es que tres sean demasiadas pero ajá, el blog al menos sigue vivo, y dadas las últimas lecturas incluso está reviviendo.
Sobre los planes para la próxima temporada, de lo primero que tengo en mente es un cambio de la paleta de colores y en general del ‘look and feel’ del blog, espero que la vaina sea más legible y tal.
Por otro lado, claro, hay planes para algunos ensayitos e incluso, y si los tiempos son propicios, tal vez una pieza original (máximo esfuerzo).
Y poco más, citando ‘al’ T.S. Eliott,
No dejaremos de explorar y al final de nuestra búsqueda llegaremos a donde empezamos y conoceremos por primera vez el lugar.
Lean muchas cosas, yyyyy ¡nos vemos el próximo año!.
En mi experiencia, la escuela no siempre propicia el aprendizaje, te vuelves un experto en responder exámenes y hacer ‘proyectos’ (lo que eso signifique), pero rara vez aprendes.
Por eso cuando el video ‘The best learning tool in History – 400 years ahead of it’s time’ (McMullen, 2024), apareció en mi feed, llamó mi atención sobremanera, en resumen el video dice que escribir ensayos es un método efectivo para aprender. El proceso de investigar, procesar la información, generar conocimiento y expresarlo, permite al cerebro retener más información y en términos llanos, aprender.
Esta entrada explica cómo me fue al aplicar este método, también incluye la nunca ausente lista de lecturas recomendadas.
No soy fan de la idea de escribir ensayos ‘académicos’. Suena muy gringo, muy desconectado culturalmente de la realidad mexicana (tal vez de Latinoamérica inclusive).
Nunca me pidieron muchos en la escuela, pero cuando lo hacían, los profesores se ponían insoportables por tonterías (lo confirmo siendo un adulto), como si un doble espaciado o el tamaño de fuente fuera más importante que las ideas y los argumentos.
Qué es un ensayo
La Encyclopædia Britannica, define al ensayo como un texto breve, que aborda un tema de manera introductoria, o bien expresa los pensamientos del autor, responde una pregunta, etc. (Goose, 1911).
El ensayo fue concebido por Michel de Montaigne en el s. XVI. Uno de sus objetivos originales era conocerse a sí mismo, Idea que resuena con la literatura moderna, todo escritor revela una parte de su ‘universo interior’ en su obra. El artista plasma una ‘instantánea’ de su humanidad al momento de crearla.
Existen muchos ‘tipos’ de ensayo, no se puede listar a nivel exhaustivo sin caer en el tratado, suficiente es con reconocer que es sumamente flexible.
Hume lo consideraba un puente entre el ‘escolar’ y el ‘lector común’, lo que redundaba en mutuo beneficio, un grupo se expresa, y el otro aprende. (Hume, 1875)
Hay un consenso general de que el ensayo es el ‘Arco de Ulises’ literario, un texto en el que se ponen de manifiesto la inteligencia y capacidad de expresar argumentos.
Breve historia del ensayo
El concepto del auto-conocimiento ha estado presente desde hace mucho tiempo (véase inscripción en el templo de Delfos). Montaigne citaba a la tradición grecolatina con frecuencia en especial a Séneca y Plutarco. Buscaba un medio para expresar su humanidad, lo llamó ‘essai’ porque era un experimento, un intento, casi como un proceso de aproximaciones sucesivas para llegar a ‘la verdad’.
El papa confiscó el manuscrito para devolverlo unos meses después, una vez publicados fueron bien recibidos, toda Europa occidental lo adoptó en poco tiempo. Justo en Inglaterra tomó un lugar prominente, tal vez aquí es donde nació el cariño que la ‘Anglósfera’ le tiene al ensayo.
Con el tiempo el ensayo dejó de ser un medio de expresión humana, y se volvió un instrumento de rigor casi científico.
Virginia Woolf vs. el mundo
Virginia Woolf es más conocida por sus novelas, no obstante sus primeros pasos en la literatura fueron artículos de crítica y ensayos, periodo que influyó en el resto de su obra (Rodríguez, 2001).
Woolf veía al ensayo como un medio de expresión personal, en contraste varios de sus contemporáneos lo veían como un género que debía tratarse como ciencia, autores como A. Benett, J. Galsworthy, H.G. Wells, que siendo positivistas, abogaban por la objetividad, impersonal y exacta.
Woolf y otros autores, entre ellos O. Wilde y T.S. Eliott, consideraban al ensayo como un género capaz de tener valores estéticos. La crítica moderna coincide con el segundo grupo, considera a la literatura como el producto del tiempo, agenda y contexto del autor, en otras palabras, una forma de expresión (Rodríguez, 2001).
Una guía para escribir ensayos
El vídeo incluye un enlace a una guía, de Jordan Peterson (no le prestaré atención al autor, sí al contenido).
A grandes rasgos la guía define que hay que leer, encontrar un tema, obtener información, escribir, editar, repetir (Peterson, 2021). El proceso me parece acertado, no soy un experto, pero encuentro varios puntos en común con otros procesos de escritura que en breves palabras consisten en:
Investigar
Escribir
Editar
Peterson y el autor del vídeo coinciden en que escribir ensayos fortalece la capacidad de razonar, argumentar y expresarse.
¿Y entonces de verdad sirve de algo escribir ensayos?
Haciendo memoria, he aprendido algunas cosas al escribir por acá, aunque no he reparado en efectos en mi capacidad cognitiva o de oratoria, tal vez porque nunca había hecho un esfuerzo consciente al respecto,
Aún así comparando entradas del 2018 con las más recientes, aparte de un ‘cringe’ tremendo, incluso yo (mi mayor crítico) puedo percibir mejoría,
Todo esto a pesar de mi forma ineficiente (y sumamente inconstante) de escribir. Así que al menos por experiencia propia puedo dar fe del axioma,
‘Escribir ensayos es bueno para la mente’.
Ensayos para escribir
Para escribir algo bueno, primero hay que leer cosas buenas, Peterson por ejemplo dice que para un buen ensayo debes saber al menos dos o tres veces más de lo que escribes.
Así que sobre ‘cosas para leer’ relacionadas con el escribir ensayos te dejo estas lecturas recomendadas:
“A new tradition” Virginia Woolf and the personal essay: Comentario sobre el efecto del ensayo de crítica en la obra de Virginia Woolf y sus aportes al género, sobre todo al ensayo ‘personal’.
La guía para escribir ensayos de Jordan Peterson: Ignora los insultos, pero los consejos son acertados, y le creo cuando dice que si los sigues vas a escribir algo como mínimo “muy bueno”.
Writing: getting started. In The Media and Communications Study Skills Student Guide. University of Westminster Press: No lo he leído pero se ve bueno lol.
Ensayos para leer
A la anglosfera le encanta este género
Virgina Woolf, “Professions of women”: Considera algunas preguntas relacionadas con las mujeres al enfrentarse al mundo laboral y su incipiente ‘liberación’.
T.S. Eliott, «Tradition and the Individual Talent”: Sobre crítica y teoría literaria, tradición, poesía y la forma de leerlos.
George Orwell, “A nice cup of tea”: Lit cómo hacer té.
También hay ensayistas reconocidos en Latinoamérica, aunque sospecho que tenemos una percepción distinta del género
Octavio Paz, “El laberinto de la soledad”, “Los hijos del limo”: Lectura obligatoria de secundaria hasta hace algunos años, el primero un estudio del ‘carácter mexicano’, el segundo una introducción a la evolución literaria ‘del romanticismo a la vanguardia’
José Lezama Lima, “La expresión americana”: La identidad americana desde una perspectiva histórica de la literatura y otras artes
Jorge Luis Borges, “Otras inquisiciones”: Borges divagando sobre otros autores, el tiempo y algunas leyendas, ¿qué más se puede pedir?
Qué ‘raios’ es un ensayo
Este viaje comenzó con el deseo de aprender y terminó por confirmar algunas cosas: Leer y escribir es beneficioso en múltiples sentidos. También encontré que el ensayo es una de las mejores formas para desarrollar ideas, aprender, o simplemente expresar el universo interior.
La elaboración de este micro ensayo me terminó motivando a seguir escribiendo por acá, incluso si las entradas terminan siendo malas.
Luego están las listas de lectura, aunque el backlog me mire amenazante cada vez que le agrego cosas. En fin, cada quién sus vicios.
También salió material para futuras entradas, como una versión propia de la guía para hacer ensayos con trucos ñoños aprendidos a lo largo de los años.
Al final el ensayo aspira a ser tan duradero como la poesía o cualquier otro género ‘mayor’, por lo que nunca es mala idea comenzar por leer un ensayo como introducción a cualquier tema/pregunta/autor que se presente, luego prueba a escribir uno sobre lo que encuentres, aunque ambas ideas pueden parecer aburridas a simple vista (¿quién recomienda escribir y leer ensayos hoy día?).
Por último no dejes de leer ni de escribir, la vida da muchas vueltas y te puede sorprender para bien :-).
En esta ocasión tenemos un libro especial para reseñar, por motivos modestos, pero también válidos creo yo, ¿te ha pasado que el universo te avienta un libro a la cara en plan ‘¡léelo!’?, no sé si alegrarme o lamentarme porque me pasa muy seguido, mi backlog de libros por leer crece cada día y no puedo ni reducirlo en uno o dos volúmenes al mes. Aún así y a pesar del ‘modo pesadilla’ que ha agarrado mi agenda los últimos meses, me alegra que por fin pude terminar uno de los libros más recientes de dicha lista, uno que me llegó por pura casualidad y que en esta ocasión voy a reseñar, el título: ‘Los crímenes de los objetos cotidianos’, escrito por Claudio Imirizaldu.
Semblanza del autor
Claudio es un editor, escritor y en sus palabras sobre todo un lector, originario de Quilmes, Argentina, lleva muchos años en México, sobre todo en las inmediaciones del Valle de Toluca y Valle de México, ¿por qué ese dato es relevante? pues que mi base de operaciones coincide con este espacio geográfico, en otras palabras, su producción literaria (en cualquiera de los aspectos mencionados) ‘resuena’ (he aquí un anglicismo que no me termina de gustar) particularmente conmigo, porque entiendo mucho mejor la geografía, la cultura y muchos artefactos sociales que al final alimentan dicha producción.
Su labor es variada y manifiesta en multitud de obras, las referencias que más he hallado están relacionadas con la editorial independiente ‘Edición de Autor’ de la que es cofundador, cuenta también con una gran lista de participaciones en foros y conferencias del mismo mundo editorial.
Semblanza del libro
Todo esto converge en el volumen que va a tratar la entrada. ‘Los crímenes de los objetos cotidianos’ es un compilado de relatos breves, que son fuertemente inspirados por la tradición latinoamericana del relato fantástico, se define en la contraportada:
«Claudio Imirizaldu nos propone a través de estos diez relatos un mundo caótico donde ambas, ficción y realidad, se alían para desequilibrar la tranquila vida de los personajes que deambulan por estas historias.
Así seremos testigos de hechos cotidianos como: tomar un camión, caminar por la calle y ver un perro, dar de comer a las mascotas o adoptar un gatito, mirar la luna llena, tener en nuestra casa electrodomésticos y jugar ajedrez, pueden cambiar nuestra vida para siempre.»
Y básicamente de eso se trata todo, a continuación un breve resumen de cada relato.
Resúmenes
Alebrijes
Gregorio, jugador profesional de ajedrez, recibió la encomienda de su madre y hermana de cuidar a las mascotas de la casa en su ausencia. No obstante, él estaba absorto en su preparación para el campeonato que se avecinaba.
En su habitación un ajedrez de alebrijes representaba la partida que estaba estudiando. Con peones con cabeza de gato, alfiles con alas de guacamayo y torres con rostro de perro, etcétera.
Sus alarmas le recordaron su tarea, tenía que alimentar a todos los seres vivos de la casa, él incluido.
Estaba tan concentrado en la partida que al pez, al gato, al perro y al perico les terminó dando el alimento equivocado, a él le tocó la comida del gato.
Después de la dura jornada de estudio y estrategia cayó desmayado entre dos peones-alebrije, algún tiempo después despertó con una sed acuciante que lo hizo ir en cuatro patas a buscar agua, tan desesperado estaba que la bebió del plato que usaba normalmente el gato.
Cuando su familia llegó, su madre más con ternura que con temor acarició el cuerpo de un hombre con cabeza de gato y cola de pez que maullaba entre ellas.
Layla
Un hombre se instalaba en su nuevo departamento, al salir de la terraza se percató de aullido del perro del vecino. Hizo memoria de sus cientos de años para recordarla, ella agregó un gruñido feroz.
Al día siguiente, al salir de su edificio estaba allí, le gruñó con la misma hostilidad tan pronto lo vio, su ‘dueño’ se disculpó a lo que el hombre le pidió que no se preocupara, después emitió un gruñido en respuesta, inaudible para cualquier humano, ahora sabía quien era, el hombre que ella aceptaba como dueño la llamó Layla.
Por la tarde se asomó a la terraza, la vió desaparecer, y el recuerdo de quien realmente era lo embargó por completo. Una vez terminada su transformación en una bestia, el hombre-bestia fue de cacería, capturó a un vagabundo que le llevó como ofrenda a Layla, ella lo aceptó para luego iniciar un ritual amatorio que duró quizá para siempre.
Aquella melodía
El célebre compositor Vladimir Uldazirimi llevaba varios días sin comer ni dormir adecuadamente en su intento por crear su obra maestra.
Una melodía que llevaba muchos años en su cabeza pero que a diferencia de sus otras composiciones se rehusaba a ser plasmada en la pauta, para así poder ser compartida con el mundo.
Esa media noche, derrotado, fatigado y hambriento se dirigió a una taberna cercana para saciar sus apetitos. Pidió un plato de guiso, pan y una botella de vino. Tan pronto terminó y sin apenas respirar pidió otra. Satisfecho del todo pasó a observar a los parroquianos que permanecía en la taberna, un tahúr, algunos bandoleros, varias damas de moral ligera y uno que otro artista trasnochado en busca de inspiración igual que él.
Cuando se decidió a hablar con una de las susodichas damas, una voz femenina le susurró: «No busques una mujer aquí, seré yo quien hoy te haga compañía». Cuando volteó con sobresalto solo pudo ver al dependiente. Pagó la cuenta y regresó a su casa, de inmediato se puso al piano y después de los ejercicios de calentamiento descargó su energía sobre las teclas que respondieron con un mágico sonido mientras las manos que tocaban se desprendían del cuerpo del compositor que cayó sobre la alfombra.
Por fin podía escuchar al piano la música que había guardado por tantos años, una hermosa mujer bailaba sobre el instrumento que era guiado por las manos que por sí solas ejecutaban con admirable destreza.
Vladimir reía, lloraba, cantaba y gritaba al observar sus muñecas sangrantes separadas de las hábiles manos que seguían danzando sobre el teclado.
Objetos cotidianos
«De la vigilia al sueño el paso es lento. Del sueño a la pesadilla solo un salto…» – Gabriela Ballesteros
Juan miraba un partido de futbol en la televisión, tenía su cerveza pegada al pecho. Luego de celebrar un gol, al intentar sentarse el sillón cedió ante su peso y por poco se estrelló sobre la botella rota de cerveza que había arrojado para evitar su caída.
Terminó de ver el partido de pié, juzgó al sillón como inservible y se fue a dormir.
Despertó ‘cuando tuvo ganas’ y fue al baño luego de tomar una toalla, cuando terminó de hacer sus necesidades el inodoro, por algún motivo y justificación física no lo dejaba levantarse, succionándolo cual máquina moledora de carne.
Sin prestar demasiada atención a todos estos eventos, se terminó de duchar, preparó café y luego inspeccionó el sillón que se veía totalmente normal.
Después del desayuno salió a cortar el césped, llevaba unos pocos minutos de faena cuando al limpiar una parte del jardín sintió la feroz mordida de las dijeras de podar, con esfuerzo logró liberarse y solo entonces asomó el pensamiento de que todos estos eventos escapaban a la casualidad.
Con mucha precaución entró a la casa en busca del botiquín, todos los objetos del hogar estaban en su lugar, ahora los miraba con grave desconfianza.
La llave del lavatorio lo intentó decapitar, el cojín de su sillón lo intentó asfixiar. Su lámpara de noche logró golpearlo en la sien.
Juan logró escapar a duras penas, pero así de herido física y psicológicamente no podría defenderse por mucho tiempo de los objetos que por su parte lo miraban arrastrarse lentamente.
Por fin la licuadora lo atacó en la cabeza, un cordón de algún electrodoméstico le sujetaba las manos y el asalto seguía, llegó a imaginar que escuchaba a alguien llegar a salvarlo, tal vez incluso él mismo.
Luego de muchos días, los vecinos de Juan llamaron a la policía, lo encontraron muerto, rodeado de sangre con una herida en la pierna y un sacacorchos clavado en la sien.
Lágrimas de tinta
Un editor por la noche encontró que tres volúmenes de su biblioteca emanaban una extraña humedad: «Cuentos de amor de locura y de muerte», «Rayuela» y «Aura». Preocupado, los abrió de inmediato, para alivio suyo no encontró agua alguna sobre las páginas. Aunque después de un análisis más profundo notó que en algunos caracteres había algo parecido a lágrimas.
El hombre continuó con sus planes para el resto de la noche, paseó a los perros, se sirvió un vaso de whisky, y encendió un puro para acompañar la lectura de un difícil manuscrito que tenía que editar.
Apenas había dado un trago a su bebida cuando un terrible dolor en la boca del estómago lo redujo al piso y poco a poco lo dejó inconsciente.
Despertó en un pasillo desierto, escuchaba voces con cierta lejanía y notó que su cuerpo era más bien etéreo, escuchó decir que para él ya no había esperanza, el aullido de sus mascotas, decidió moverse al final del pasillo, allí en una iluminada habitación lo esperaban toda clase de manjares, libros y algunas personas.
Cuando llegó hasta ellos y los pudo distinguir bien, no lo pudo creer.
– «Vení vení… acá estamos, te esperábamos hoy, contános»
– «¡Ustedes, pero están…!»
– «Ahora vos también»
Los autores de los volúmenes que habían llorando lo esperaban y le daban la bienvenida. Cuando el editor lo comprendió todo, sonrió y dijo:
– «Salud pues»
Gato y tía Herminia
Una familia se esforzaba por darle la bienvenida a un gato en miniatura. Tenía cerca de un mes de vida y no medía más de tres centímetros. Después de muchos trabajos lograron colocarlo en su nuevo hogar sin lastimarlo en el proceso.
El gato, pequeño como era gustaba de jugar con sutil violencia con los miembros de la familia. Conforme pasaba el tiempo Gato crecía más y más, su tamaño llegó a ser tan grande que alguna denuncia anónima llevó a las autoridades a revisarlo confundiéndole con una pantera o alguna especia en peligro. Pero no, era un gato normal en todo sentido, excepto en sus dimensiones y sus maullidos alienígenas.
La familia decidió no aceptar visitas para que no se asustasen al ver a Gato con variados pretextos aunque siempre con éxito.
Hasta que un día llegó la tía Herminia del campo, por el cariño que la familia le tenía le permitieron entrar, después de darle una cálida bienvenida la prepararon para presentarle a Gato. Por último le sugirieron ir al baño por detrás del sillón para así evitar pasar cerca del felino.
A la mañana siguiente todo se veía tan normal como siempre, con la excepción de ver a gato acostado boca arriba con los bigotes coloreados de rojo por lo que parecía ser la tía Herminia.
«Hola tío, tanto tiempo ¿cómo están por allá?, ¿la tía?, no, acá nunca llegó».
Ellas
Un hombre relata su encuentro con una mujer «bella pero peligrosa». Una noche en que la encontró se armo de valor para preguntarle si la podía acompañar, de algún modo él entendió un sutil sí.
Después de varios meses de juegos y conquista, ella lo invitó a pasar la noche. Pasaron muchos años, en los que intercalaban periodos de romance con periodos de abandono, hasta que llegaron a su última separación.
El hombre le pidió a la mujer que lo acompañara al tren subterráneo, se despidieron en la estación de Avenida de Mayo.
Al subir al vagón el hombre cerró los ojos para ocultar si acaso una lágrima asomaba por sus pupilas. De repente se vio rodeado de una multitud que abordaba el mismo vagón, pero de algún modo distinta y desconocida. Bajó en la estación Zócalo.
Una mujer lo esperaba al salir de la estación, soberbia y altiva.
«Vete con cuidado che, soy bella pero peligrosa, igual que ella me veo seducible y encantadora, los que caminan sin saber a dónde van o dónde están son quienes no pudieron conmigo. Amo violenta y salvajemente con pasión y placer, pero pido con igual placer y pasión, que se entreguen y den cuando quiero. Y quizás… No lo sé… Hoy quiera…»
Xolo
Viernes 19 de septiembre de 2017, el relato comienza con un retrato de la calle Madero en la Ciudad de México. Una familia de artistas lleva acabo su espectáculo. Alcides el mago, su esposa Xóchitl, Lluvia su hija y la estrella del espectáculo, Rufo el perro.
La escena es común en este horario en el centro de la ciudad, cerca de la una de la tarde.
De repente la multitud se detiene, y el mundo empieza a convulsionar. Rufo se da cuenta por la expresión de terror de Lluvia, ella llorando intenta asirse a una jardinera para evitar ser tragada por la ciudad, su madre intenta en vano ir a ayudarla, de pronto el fiel perro la arrebata de las fauces de la tierra, pero cae en su seno en el proceso, inexorable allí le da la bienvenida el último guerrero azteca. Juntos empiezan su viaje al mictlán.
Luna
Sebastián, egresado de la facultad de antropología, enamorado de la Luna y aspirante a escritor tenía todo preparado para su viaje a Mérida desde donde se vería mejor a Ixchel durante el solsticio de invierno, la luna y diosa del amor para los Mayas.
Tan pronto llegó, se instaló, estaba a tiempo, el evento astronómico sería el 21 de diciembre, discurrió por horas en el mercado buscando los ingredientes del potaje que planeaba usar para atraer a su amada.
Después de tener todo preparado, ofreció su regalo a la deidad y fue a dormir, pasaron las noches y la esquiva luna asomaba solo parte de su rostro cada vez menos hasta desaparecer, entonces, una noche, se presentó en todo su esplendor, y miró a Sebastián, bajó donde el y se amaron hasta quedar exhaustos.
A la mañana siguiente, antes de que el sol asomara su rostro ella se lo llevó a recorrer, manso y tranquilo, su eterno firmamento.
Indique su chofer al destino
«El tiempo siempre es el mejor autor, siempre encuentra el final perfecto»
Carlos Ernesto se preparó para el trabajo como siempre lo hacía, preparó un mate, sus cigarrillos, se duchó y luego de ponerse el traje de siempre, gris como su vida, se dirigió al bondi, iba tarde y cavilaba sobre el regaño de su jefe, las burlas de sus compañeros y la pérdida de guita, cuando subió la máquina boletera le dio la bienvenida con un críptico mensaje:»indique su chofer al destino”.
Sin saber cómo reaccionar a tan ambiguo mensaje simplemente pagó y aturdido como estaba solo después de eso notó a la única pasajera del transporte. Ernesto se sentó hasta el fondo y se puso a pensar en lo gracioso de la idea de elegir al chofer y no al destino. Entonces la mujer de ojos verdes como espejos de agua y un cabello negro y ensortijado, y labios rojos sobre una piel trigueña se sentó a su lado.
Ernesto hizo una observación sobre los lunes que le preció lo más idiota que podía decir, pero la mujer con un comentario agradable desvió la conversación para revelar su identidad: «una fantasía». Bajaron del bondi y Ernesto ignoró la hora, el trabajo y su vida, fueron a un viejo muelle de pesca al borde del río, tomados de la mano, allí se besaran y amaron, llegó la noche y ella se internó en el agua hasta cubrirla completamente para emerger como una sirena, lo llamó, Ernesto se levanto, volteó a mirar atrás.
Se dio cuenta de que no había nada porque quedarse, y volteándose para encontrarla tuvo pánico de que todo hubiera sido un sueño, que ella no existiera y que la mediocridad de la rutina en que vivía lo ahogara para siempre. Pero cuando miró hacia el río la vio en la superficie ofreciéndole su mano y esperando que el la tomara para dejarse llevar hacia la inmensidad del sueño recobrado.
Comentario
Sobre el relato breve latinoamericano
Desde los albores de la identidad cultural latinoamericana, y su adopción del relato breve moderno siempre han existido dos grandes focos de producción literaria, Argentina y Uruguay en el sur, y México en el norte, dato bien sabido que el maestro Seymour Menton en ‘El cuento hispanoamericano’ trazó un panorama general del género en este pedacito de planeta que tantos problemas tiene pero que también tiene mucho por decir.
En términos sintetizadores, los autores han sido con frecuencia influidos por otros de muy diversa extracción como Horacio Quiroga con Egar Allan Poe o Rubén Darío con los parnasianos franceses, incluso en el famoso Boom, la influencia del avant-garde europeo se hace notar.
De nuevo, en latinoamerica, somos particularmente afectos a tomar influencias y coalescerlas con lo que tenemos a mano, incluida desde luego la nativa, el terreno (geográfico y social) y lo que el siempre presente vecino del norte nos arroje.
Esto, en mi opinión le da un gusto ‘acrisolado’ a la literatura que se produce en este rumbo, en lo personal creo que es una expresión cultural que vale la pena reconocer y compartir tanto como sea posible, en pocas palabras, también por aquí se hace cultura.
De una vez suelto el enlace desvergozado de la sección, en la entrada El fistol del diablo – Diario de lectura (Parte 3), sobre todo en la sección ‘De la narrativa fantástica’ se discutió brevemente este ‘género’ narrativo y sus características principales.
Vale la pena aclarar que esto de definir géneros en cualquier disciplina nunca va a ser exacto, porque la mayoría de obras tiene cosas de uno y otro de manera simultánea, así que solo voy a enumerar algunos de los parámetros que se suelen considerar fiables, para decidir cuando un relato es fantástico, sobre todo en función de lo que definió Tzvetan Todorov en su análisis del asunto (todos dicen que le sabe so…)
Una de las características uniformes en todo relato fantástico es ‘el rompimiento’ de la realidad, esto es, que acaece un hecho ajeno a la realidad objetiva a la que tenemos acceso, este rompimiento puede ser espectacular o sutil, efímero o durar eones, su naturaleza puede ser muy variada, pero en todos los casos debe ser ajeno a toda realidad demostrable en el universo de la obra, puede ser un suceso, un objeto, un personaje.
Otro aspecto importante en los relatos fantásticos es cómo es abordado por los personajes de la historia, ¿aceptan el rompimiento de la realidad como si fuera un evento cualquiera?, ¿logran darle una explicación racional al suceso?, ¿existe vacilación por saber si el hecho es o no sobrenatural?
Justo esta última pregunta define si el relato es considerado fantástico en la ‘escala de Todorov’, si hay ambigüedad en el hecho de que el rompimiento es en efecto algo sobrenatural o bien es explicable de forma lógica, se puede decir que el relato es fantástico. El ‘efecto’ como decía Poe, es posiblemente la principal característica de un relato, en el caso de un relato fantástico este efecto casi siempre emana de la ambigüedad del hecho insólito, el lector sigue planteándose la realidad aún después de terminar la lectura.
Y ya que mencioné la escala de Todorov, aquí están los otros ‘niveles’ que puede tomar un relato en función del grado de vacilación del efecto del relato.
Los relatos extraños se producen cuando la ruptura de la realidad se puede explicar racionalmente, e.g. ‘El castillo de los Cárpatos’, no ‘elaboro’ para no caer en el spoiler ja.
Los relatos maravillosos se definen cuando lo sobrenatural se acepta como algo natural, e.g. ‘100 años de soledad’ entraría porque nadie pone en duda los sucesos sobrenaturales como la despedida de Remedios, o el asunto de las hormigas.
El relato fantástico lo es cuando hay ambigüedad entre lo real y lo sobrenatural, e.g. ‘Los ganadores del mañana’ (lo acabo de leer y es un gran relato, recomendado jajaja), tampoco explico mucho por los spoilers.
Otros ejemplos de relatos fantásticos (según Google) son ‘El Horla’ de Guy de Maupassant y ‘Aura’ de Carlos Fuentes, yo disiento un poco con ‘Aura’ porque me parece que se acerca más a lo Maravilloso, pero de nuevo, estas cosas son bastante difusas
Sobre la literatura local
Los relatos del libro me parecieron agradables, aparte de porque siempre soy muy benévolo, porque encuentro muchas cosas que los otros maestros latinoamericanos han dejado para que descubramos, easter eggs literarios si se quiere, no solo eso, el contexto de cada historia puede encontrarse en cualquier lugar de latinoamerica, y cuando se define claramente en dónde tienen lugar las historias, prácticamente todos podemos pensar en alguna experiencia parecida en algún lugar similar o incluso que conocemos de primera mano.
La obra de Claudio se enmarca en un momento difícil para la cultura local, por factores externos y también internos como siempre, la verdad me sorprende de buena manera que todavía exista, después de todo en el siglo XIX por poco y el país es absorbido por los vecinos del norte, y si bien sobrevivimos, este mismo vecino es posiblemente el mayor exportador cultural de la historia (esperen un micro ensayo de todo esto escrito por alguien que no sabe del tema en próximas entradas jojojo).
Sin descontar la hegemonía económica y diplomática de los mismos manes, no se necesita ser un politólogo consumado para darse cuenta de que el futuro del país está fuertemente ligado a lo que suceda al otro lado del Río Bravo, pero no solo eso, aunque la tendencia al aislacionismo económico parece estar tomando fuerza en el escenario mundial, seguimos viviendo en un mundo hiper-globalizado, es muy fácil consumir cultura de lugares muy remotos, en una magnitud que hace 100 años habría sonado imposible de concebir.
Lo que me devuelve al ahora, a pesar de tener todo en contra en múltiples sentidos, seguimos hablando español, cantando rancheras y leyendo a Juan Rulfo, o eso espero jaja, si bien no deseo hacer un llamado a la discriminación cultural de naciones externas, sí me gustaría animarte mi amable lector a que tampoco discrimines lo que se hace en donde vives, como le decía a mi lectora favorita, ‘también de este lado le sabemos al romance <3’ (Intentaba convencerla de leer un libro de extracción 100% nacional que no le pide nada a los Kdramas que les encantan a la chaviza moderna).
Una anécdota muy random
Y esta sección es solo para una breve anécdota que puedes ignorar completamente, si ese es el caso y llegaste hasta acá, gracias por leer las cosillas que a veces escribo <3.
Anywayyyy (vieron esoooo? jaja, el que apela a la defensa cultural pero que al mismo tiempo usa anglicismos, yup, la hipotenusaaa, pero al menos yo lo acepto, ¿no?, ¿no? XD).
Resulta que la forma en que me encontré con este libro me pareció curiosa, iba camino a hacer algunas diligencias al ‘Centro’ como le decimos los locales al casco antiguo de Toluca, donde están los portales, los edificios gubernamentales y religiosos, dato globito, la planeación urbana novohispana demandaba que los centros de gobierno, religiosos y económicos estuvieran cerca el uno del otro, ya sabes, que uno de los principales motores de la expansión hispana en México se debía al fervor religioso, testimonio de eso es que en toda ciudad de importancia tiene la catedral cerca del palacio de gobierno y de los portales (o sus análogos), más interesante aún que cuando se construyó Cancún en los años 1970’s este esquema tradicional se ingoró, lo que causó malestares en algunos sectores.
Bueno, volviendo al relato, iba caminando cuando tropecé con una librería del FCE, no es que fuera la primera vez que la veía, de hecho, todo lo contrario, solo que nunca había surgido la necesidad de comprar algo allí, pues que en esta ocasión tenía un poco de tiempo y siempre quiero comprar libros así que no le ví problema, el dependiente me vio entrar algo dubitativo y con gran amabilidad me invitó a entrar, después de vagar un poco y no encontrar ninguna obra de las que tenía en mente (quería una copia de Historias de cronopios y de famas, me había reencontrado con ‘Instrucciones para llorar‘ y quería leer los otros relatos) me disponía a salir cuando me preguntó si buscaba algo en especial.
Al decirle lo que pensaba, de inmediato me dijo que no lo tenían pero sí había obras del género fantástico, y me presentó varios libros, notó que me llamó la atención uno que acotó era de un autor local (de Metepec me parece?) y por fin me mostró ‘Los crímenes de los objetos cotidianos’, «este lo escribí yo» me dijo sin darse importancia.
Conversamos unos minutos, le comenté de mi sueño guajiro de ser un autor y el consejo que me dió fue: «Esto es trabajar, puro trabajo, no dejes de trabajar en eso», suena sencillo pero me pareció sumamente apropiado, pocas cosas requieren tanta fuerza de voluntad como crear, imaginar y construir, en este momento que pinta como de los peores para la cultura literaria nacional, sobre todo para los autores emergentes, estas consideraciones me hicieron adquirir el libro y de paso hacer lo poquito que está en mis manos para darlo a conocer a más gente.
En resumen y conclusión, no está mal leer cosas de otros lados, pero mucho menos lo es leer cosas locales, en cualquier caso basta que googlees ‘EDICIONES DE AUTOR editorial’ para entrar en el rabbit hole que es la edición literaria nacional y lo que tiene para ofrecer, hagamos cultura, salvemos al mundo, y no dejes de trabajar en eso que te gustaría lograr (con obvias acotaciones, pilaaaas).
Poco más de un año sin entrada, no sé qué da más miedo, que el año se fue volando o que no hice nada en todo ese tiempo aparte de sobrevivir, a la gente le encanta hablar de sí misma pero eso no es necesariamente para lo que está este blog así que la sección de noticias va a estar al final de la entrada.
¿Por que no mejor nos concentramos en el contenido?. El tema que nos ocupa esta ocasión es: ¿qué cosas leer?
Y la verdad así como está de ambigua no tengo mucha oportunidad de responder esa pregunta satisfactoriamente, la respuesta breve en mi opinión es ‘lo que quieras’, ¡listo vamonos! gogogo. ¿Qué? ¿me vi muy flojo?, oh okay, permítame amable lector explicar mi opinión.
El terror de los que leemos
En algún punto de su vida, toda persona se termina por dar cuenta de varias cosas, que no siempre vamos estar acompañados, que la gente es buena, pero a veces no, y sobre todo (y lo que nos ocupa) que en algún momento todos nos vamos a morir.
Aunque mi intención no es reflexionar en la mortalidad humana y sus efectos en la psicología y el ánimo, ni causarte un ataque de pánico o una crisis de identidad, aunque también es un tema interesante, mi teoría es que de ese asunto surgen la mayoría de creencias religiosas, bien para paliar ese temor, o para obtener un poco de consuelo en el duelo por la pérdida de un ser querido, otro tema interesante, pero que no nos ocupa en esta ocasión.
Acompañando a la certeza de la muerte, está la certeza de que nunca vamos a terminar de leer todo lo que queremos, ni siquiera consideremos por asomo el leer todo lo que hay, de un tema, o un autor. Ese es el terror que todos afrontamos, hay tantas cosas por leer, pero el tiempo que tenemos es limitado, mínimo, si se ve con perspectiva.
Entonces, forzosamente debemos elegir, ¿a qué le vamos a dedicar nuestro valioso tiempo?, en realidad no hay respuesta correcta o incorrecta. Puedes elegir leer novelas y series modernas, historietas, manga, la envoltura de las galletas del desayuno (¿quien desayuna galletas?), dedicar tu vida a los clásicos grecolatinos, a lo que hacen en Estados Unidos, a lo que se hace en Latinoamérica, y ninguna de esas opciones es más o menos válida que la otra, si de todos modos nos vamos a morir, ¿por qué hacer de la lectura, uno de los grandes placeres de la vida, una labor obligatoria, cansina y febril?, si de todos modos nos vamos a perder la gran mayoría de cosas que se han escrito, ¿por que no disfrutar de leer lo que nos gusta?.
Ahora bien, esto no implica que en términos literarios o del propio ‘enriquecimiento interior’ todo lo que se ha escrito es equivalente, pocas cosas son tan descorazonadoras como leer algo que termina siendo una decepción (en mi caso solo hay una obra que entra en esa categoría, no es que sea mala pero no era para mí), incluso intentando lo imposible, esto es, valorar una obra por encima de otra, hay un consenso general de que hay libros que sería una pena perderse, en ese caso yo diría que un buen plan es leer cosas que te gustan, intercaladas con cosas que la mayoría acordamos en recomendar, a este respecto hay listas y tops que seguro pueden servir de guía, todos muy buenos, muy bonitos, muy parecidos.
Por supuesto que voy a poner una mía jajajaja.
Mi top de libros por leer antes de morir
De entrada solo quiero apuntar que este top tiene la palabra ‘Mi’ porque es mi apreciación personal con sus limitaciones y lo que conoce, en otras palabras, no estoy copiando una lista de los miles de sitios que han tratado ese tema, he leído cada obra en la lista y por eso probablemente le falten muchos libros obligatorios si le preguntas a otra persona, de todos modos puede que te sirvan de guía para encontrar algo que te guste (y que en mi modesta opinión sería una pena perderse), las obras no están en orden de importancia ni nada por el estilo, también tendré que limitar la longitud, ¡tal vez exista una parte 2 en el futuro!.
Cuentos extraordinarios/Nuevas narraciones extraordinarias : Un clásico en toda la regla, creo que no lo he visto mucho en este tipo de tops, es un volumen de relatos breves de Edgar Allan Poe. La mayoría de escritores del género en Latinoamérica Horacio Quiroga, Leopoldo Lugones, Borges, Cortázar, y han tomado al maestro de Boston como una fuerte influencia, es un buen antecedente si te interesa el relato breve, la literatura fantástica, o en general la literatura Estadounidense del siglo XIX está recomendado.
Las muertas : Este si es bastante menos conocido pero es uno de mis libros favoritos, una novela satírica que en ocasiones raya en la comedia, es una adaptación de lo que pasó con Las Poquianchis (ahorita el nombre da un poco de risa pero bruh, fueron gente peligrosa) Jorge Ibarguengoitia es posiblemente mi autor mexicano favorito para pasar un buen rato, unas buenas risas jajaja, recomendado para olvidar un poco las dificultades de la vida.
Cuentos de amor de locura y de muerte : Otro volumen de cuentos que están tremendos, Horacio Quiroga es considerado un maestro latinoamericano del género así que yo lo recomiendo bastante, pon atención especial a mi relato favorito del volumen ‘La meningitis y su sombra‘.
El cuento hispanoamericano : Antología de relatos breves editada por el maestro Seymour Menton, no solo tiene lo mejor de los cuentos Latinoamericanos desde el siglo XIX hasta el presente, también cada relato tiene un comentario y breve análisis que te «enseña a leer cuentos», este libro me cambió la vida sin exagerar <3.
Como agua para chocolate : Una novela muy famosa, hay película homónima, realismo mágico del bueno, diría que es parte de los últimos rescoldos del boom aunque es mi poco informada opinión así que no me hagas mucho caso, también me gustó leer un poco sobre la visión femenina del amor, la autora, Laura Esquivel es una maestra en eso.
El Aleph : Volumen de relatos breves, que en mi opinión es obligatorio leer jajaja, broma, pero sí, Borges es famoso por los temas del laberinto, el espejo, los sistemas, relatos que parecen formar parte del mundo real, fantásticos, pero con una sutileza que hace dudar al lector, mi relato favorito es ‘La casa de Asterión‘ y tengo muchas ganas de escribir sobre ‘Emma Zunz’, pero los recomiendo todos.
El llano en llamas : Algo me dice que me encantan los relatos breves, El llano en llamas está al nivel de todos los otros volúmenes de esta lista, el maestro Rulfo retrató el México post-revolucionario con suma elegancia y precisión con estos relatos, imprescindible en la literatura mundial.
Maten al León : Novela de Jorge Ibarguengoitia, posiblemente mi favorita del autor, un poco de drama, de comedia y de sátira a las dictaduras latinoamericanas, recomendado con vehemencia.
La tregua : Un clásico, aunque abundan los memes sobre Benedetti y su obra, La tregua no le pide nada a los doramas jaja, una muestra de que también hay romance latinoamericano del bueno, también por acá sabemos querer bonito.
Trafalgar : Primer volumen de los episodios nacionales del maestro Benito Pérez Galdós, es sorprendente ver que muchos, pero muchos autores latinoamericanos se vieron inspirados por su idea de novelizar los episodios de la historia de sus países e hicieron obras igual de interesantes, es probable que ya hubiera antecedentes a este tipo de narraciones historico-literarias, pero pocas con la calidad y elegancia de Trafalgar.
Decidí obviar las recomendaciones que siempre se encuentran en este tipo de listas, desde luego que están recomendadas con vehemencia, claros ejemplos son:
100 años de soledad
El conde de Montecristo
El amor en los tiempos del cólera
El viejo y el mar
Ninguna de esas obras requieren presentación porque son de verdad muuuy conocidas, aunque siempre me da mucha gracia la review que hacen los ‘nacionales’ sobre ‘El viejo y el mar’ en South Park.
Conclusión (y algunas noticias)
El mismo hecho de que vamos a dejar muchas cosas sin leer pudiera motivarnos a leer todo lo que podamos, entre más libros leamos más rápido, mejor, yo caí un poco en esa forma de pensar, pero al poco tiempo me dí cuenta de que si seguía por ese camino terminaría por odiar los libros, destino aún peor que el perderse todos los libros que existen.
Justo por ese tiempo me encontré con un canal en Youtube que recomiendo Jared Henderson, de un man que explica filosofía en términos más digeribles (otro tema que me interesa), y mencionó algo que me pareció muy acertado, es mil veces mejor leer un libro y entenderlo a plenitud, disfrutarlo e incorporarlo a tu corpus de conocimiento que por el contrario forzarte a leer mil libros en un año pero que no te quedes con nada, y encima que el proceso en sí sea una tortura (acá está el vídeo si lo quieres ver: How to read better), por cierto que trae una cita tremenda «What you read is you deciding what kind of person you want to be.», así que está bien leer lo que te gusta, pero si de vez en cuando te pones retos, como leer a los clásicos, a los rusos, a los filósofos, a ‘los difíciles’, estás diciéndote a ti mismo que clase de persona quieres ser OMG, ¡potente!.
Y con esta muy modesta (y lo admito también ‘low-effort’) entrada damos comienzo a la temporada siete del blog, wow, el tiempo se va volando, ¡pónganse a leer¡ jajaja.
Hay planes para más cositas en el blog así que espero que esta no sea otra temporada de una entrada, aunque uno nunca sabe lo que la vida te va a aventar, pero como dijo el filósofo «Cámara no me agüito».
¡Hey!, otro mes sin entrada propiamente dicha y todo bien.
La verdad que en estos momentos estoy en modo supervivencia, sobre todo porque no siempre tengo tiempo, para nada realmente lol, y bueno, ya sabemos que las primeras cosas que sacrificamos son las que le dan color a la vida, pero nada más, es decir, que el SAT no acepta vistas de blog como pago en la declaración XD.
De hecho, el blog estuvo a punto de morir por completo.
Los detalles no son relevantes, lo que importa es que se logró salvar, aunque a un costo, regresamos al viejo hosting provisto por wordpress.com, lo que quiere decir que voy a tener mucho menos control en lo que a UI y UX se refiere, pero al menos el dominio sigue vivo y esta nueva versión con todas las entradas que habían.
Hay claro, compromisos que se tuvieron que hacer, el que me parece uno de los peores es que los enlaces antiguos ya no funcionan :(.
En otras palabras, el posicionamiento (estábamos en los primeros lugares para varias keywords BTW) está más muerto que el interés de mi crush por ir a dar una vuelta conmigo, y todos los enlaces internos de momento no funcionan, tengo que actualizarlos manualmente en todas las entradas y bueno, ‘C’est la vie’ lo bueno que hay salud.
Así que probablemente no va a haber demasiada actividad de entradas por acá hasta que arregle ese y otros bugs menores, aún así veo como una total victoria que el blog siga vivo, y espero que sigua así por mucho tiempo.
Mientras tanto como siempre puedes leer entradas antiguas, ¡incluso puedes dejar comentarios! (por favor no me funen jaja), vamos, que no todo es malo.
Acá me despido, lean mucho y pásenla bien (a mis 12 lectores frecuentes: Ahí te va un corazoncito <3 ;)).
Cuatro meses (que se van a convertir en seis) sin una entrada sustancial …
Simplemente vergonzoso, sobre todo porque en ese tiempo no he hecho nada aparte de sobrevivir, que viéndolo con cierta amabilidad tampoco está tan fácil considerando el punto del tiempo y del espacio en el que nos encontramos.
De todos modos me rehúso a dejar de darme una vuelta por acá y agregar tonterías/ñoñadas cada que pueda.
No es la forma ideal de iniciar una temporada pero «C’est la vie».
Los planes para la temporada y el blog (que probablemente no voy a terminar jaja)
Para esta temporada la entrada más grande (me parece) estará dedicada a el poema más famoso de la antigua Grecia (del que tengo noticia), forma rebuscada de decir ‘La Iliada’, esa va a estar buena.
También va a haber entrada del otro libro que mandó a don Juan Rulfo a la bóveda celeste de la literatura latinoamericana ‘Pedro Páramo’.
Y posiblemente una entrada completa para el modernismo (o tal vez no jaja).
En las entradas random planeo discutir algún que otro sitio web divertido y a lo mejor la reseña de otro videojuego a la Hollow Knight, también van a estar buenas.
Sobre los planes para el blog, me identifico un poco con Leonardo Da Vinci, no en lo de ‘genio renacentista’, más bien en lo de ‘inconstante que (casi) nunca termina lo que comienza’ lol.
Si publicara cada proyecto que comienzo y que no termino tendríamos tal vez una docena extra de entradas en los últimos dos años, aún así hay un par de ellos que de verdad me gustaría terminar, acá vienen spoilers mayores para el futuro a mediano plazo del blog.
Llevo algún tiempo trabajando en un proyecto de audio, muy inspirado en el ‘bedroom folk’ de los chavos de ahora, pero también lleno de referencias millenial (y ñoñas en múltiples sentidos), a lo mejor publico un par de demos por acá.
El otro proyecto grande que me encantaría corregir/terminar es mi propia versión de un almíbar de corazones rotos, uff ¡quedaría tremendo!, ojalá arme al menos una sección nueva este año, de nuevo, todo está supeditado al nivel de dificultad para sobrevivir que me aviente el universo.
Pero con esos proyectos la cosa va mucho más lenta, así que toca esperar jaja.
En fin, ¡queda oficialmente inaugurada la sexta temporada!, ‘hasta más ver’.
Se va a notar que este bimestre no tuve mucho chance de armar una entrada pero ni modo jaja.
Esta entrada es básicamente una lista de las cosas que estoy leyendo/quiero leer y que a lo mejor en algún momento o bien tienen entrada, o bien serán mencionados (o a lo mejor hasta fungirán como fuentes), intentaré armarla por categorías con un breve bosquejo de por qué me parecen interesantes y ¿quién sabe? a lo mejor aquí encuentras tu próxima lectura.
Cosas que estoy leyendo
La Odisea: Segundo volumen de la colección de Gredos/RBA que mencioné vagamente en la entrada ‘La historia como ciencia‘, está bien bonito y con una excelente traducción, muy legible y amable con todos, el prólogo indica que más que un canto épico de la edad del bronce, La Odisea es el más moderno de los mitos, más emparentado con la novela moderna que con las leyendas de los antiguos, creo que esta es la más ‘obligatoria’ de estas recomendaciones.
Escultura monumental Mexica: A lo mejor este si tiene entrada, explica el viaje de los tres monolitos más importantes de la escultura Mexica: La piedra del sol, la Coatlicue y la Coyolxauhqui, el objetivo del libro es documentar las esculturas de manera gráfica pero también rescatar un poco de su historia moderna (dónde y cómo las hallaron, si las quisieron destruir, etcétera), está tremendo, editado por el Fondo de Cultura Económica.
Rimas de Gustavo A. Bécquer: Me lo encontré gratis en la tienda Kindle so, here we are, el prólogo/introducción está interesante, y los versos son obviamente top tier, parece que a Rubén Darío le gustaban mucho, así que si te gusta la ‘Lira hispánica’ probablemente ya conoces este libro pero nunca está de más recomendarlo.
Cosas por leer
Aquí la cosa se pone complicada porque hay muuuuucho por leer, tanto que voy a tener que categorizar un poco para organizar todo este asunto, para esta entrada solo pondré una de las categorías a las que más ‘ganas’ le traigo.
Misceláneos
Son textos que creo no entran tanto en poesía o narrativa, algunos califican como ensayo pero otros pues, ni idea jaja, un montón de cosas random por acá.
Botiquín de comprimidos – Roberto Campa: No lo he encontrado en los pocos lados en los que he buscado, el título completo es Botiquín de comprimidos: Aforismos, axiomas y otras obviedades, suena muy bien y por eso aunque no recuerdo cómo entró a la lista lo dejé.
La guerra no tiene rostro de mujer – Svetlana Alexievich: Una reflexión sobre el papel de las mujeres en la guerra, en México no estamos tan ajenos al tema al recordar a la famosa ‘soldadera’, concepto muy relacionado con Pensativa por cierto.
¿Quién le hacía la cena a Adam Smith? – Katrine Marcal: Otra reflexión sobre el papel de la mujer y su trabajo no remunerado en la época de Adam Smith, tema interesante con ecos modernos.
La vida secreta de la mente – Mariano Sigman: Un libro sencillo como para el más random de los lectores (yop) pero con un tema muy complejo, ¿cómo pensamos?, muy cool. Como dato random, los libros 2 a 4 salieron del mismo lado ‘No ficción – Un podcast de libros‘, está muy bueno, aunque hay pequeños fallos como una evidente agenda ‘woke’ que puede obviar libros ‘incómodos’ pero que bien podrían valer la pena, siempre lo recomiendo con la sugerencia de que no sea tu única fuente de recomendaciones de cosas para leer ;).
Recuadro de Nueva España – Lucas Alamán: La idea es que don Lucas Alamán (nació en el virreinato de la Nueva España, murió en México) nos explica cómo estaba este pedacito de mundo en esas épocas, es decir, el ocaso del dominio peninsular en el hoy territorio mexicano.
Gabo y Mercedes, una despedida – Rodrigo García, Random House, 2021: Relato del hijo de Gabriel García Márquez sobre la parte final de la vida de este, supongo que este cuenta un poco como ‘libro de chismes’.
Odi et amo, Cartas de Helena a Octavio – G. Sheridan: Otro libro de chismes, esta vez sobre el idilio que a la fecha tiene divididos a algunos estudiosos de la literatura, Paz vs Garro, ¿quién tendrá la razón?, colección de cartas compilada por el amigo de Paz, Guillermo Sheridan (así que como dirían los gringos, tómalo con un grano de sal).
Los idilios salvajes – Guillermo Sheridan: Mismo tema que el libro anterior contado desde la perspectiva de un tercero, de nuevo el amigo de Paz, Guillermo Sheridan.
El naco en el país de las castas – Enrique Serna: Un ensayo que suena a estar tremendo, sospecho que es una crítica al clasismo nacional herencia de las formas antiguas mencionadas por Alamán.
Las caricaturas me hacen llorar – Enrique Serna: Ensayos y artículos de crítica a la sociedad mexicana y por lo que veo al mundo en general, todos dicen que Serna es muy afín a Ibargüengoitia, mi escritor nacional favorito, me da mucha curiosidad leerlo.
Y como dicen los franceses C’est la vie nos vemos en la próxima y última entrada del año, bruh, ¡que alguien le baje a la velocidad de esta vaina!.
La casa de Asterión es un relato breve escrito por Jorge Luis Borges en 1947. Publicado por primera vez en un número de la revista ‘Anales de Buenos Aires’, aunque su inclusión en ‘El Aleph’, uno de los dos volúmenes más famosos de Borges (el otro es ‘Ficciones’) lo hizo bastante más conocido.
El relato es una revisión de un famoso mito griego, de verdad recomiendo leerlo antes de los spoilers, su efecto es tremendo.
Resumen de ‘La casa de Asterión’ [spoilers]
El relato comienza con la cita:
Y la reina dio a luz un hijo que se llamó Asterión.
Apolodoro, Biblioteca, III, 1.
Y Asterión comienza su discurso.
Primero rechaza las acusaciones que sobre él arroja la plebe, no es ni un misántropo, ni un soberbio, ni mucho menos un loco, calumnias que “castigará a su tiempo”.
Luego admite que no sale de su casa, pero da buenas razones para ello.
En primer lugar es muy grande, de hecho tiene un número infinito de puertas (el texto anota que el original decía catorce, número que para Asterión equivale al infinito), de nuevo desprecia el rumor de que hay una casa parecida en Egipto.
Otra calumnia es que es un prisionero, de nuevo, aunque su casa es tan grande y un laberinto para los extraños. Ha salido a la calle, pero las caras aplanadas de la plebe, sus llantos y rezos de terror que les inspiraba verle, lo terminaron por fastidiar.
Humildemente acepta que aunque su modestia lo quiera, no se le puede confundir con el vulgo.
Tampoco sabe leer, pues, como el filósofo, piensa que nada es comunicable por el arte de la escritura, eso a veces le pesa pues los días son largos.
Aunque tiene muchas distracciones.
A veces corre por las galerías como un carnero en embestida, juega a que le buscan, escondiéndose entre los infinitos (catorce) aljibes de su casa. También juega a estar dormido, en ocasiones realmente lo hace, pero su juego favorito es fingir que ‘otro Asterión’ lo visita y que le muestra la casa.
También reflexiona sobre esta, con infinitos patios, pesebres, aljibes y galerías, todos idénticos, son uno y muchos a la vez.
Por último habla de que cada nueve años, entran a su casa nueve hombres para que él los libre de todo mal, tan pronto los escucha corre alegremente a buscarlos, ceremonia que dura pocos minutos. Ignora quiénes son, pero sabe que uno profetizó al morir, que alguna vez llegaría su redentor, desde entonces no le duele la soledad, sabe que existe y que en algún momento se van a encontrar.
El discurso de Asterión es seguido por estas líneas:
El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
–¿Lo creerás, Ariadna? –dijo Teseo–. El minotauro apenas se defendió
Comentario
De mitos y leyendas
Siempre me ha parecido intrigante saber de dónde salen las leyendas y los mitos, relatos que se han contado incontables veces por todas las edades. Recuerdo que cuando estaba documentando la entrada de Romeo y Julieta encontré que partía de una idea que ya existía desde la Grecia clásica, ¡y para entonces ya era una historia antiquísima!.
Pensar en que desde el neolítico y calcolítico los gérmenes de todas las historias que conocemos ya habían sido completamente desarrollados me vuela la cabeza.
Por ejemplo, en uno de los primeros volúmenes de Historia de Heródoto encontré que los héroes griegos de antaño eran de una talla proverbialmente grande (véase la sección ‘The Tomb of Ajax’ de la entrada de Wikipedia para Retio, en inglés y ‘Other literature and media’ en la entrada de Orestes), lo mismo que en otro montón de culturas en todo el mundo. Sucede algo parecido con el concepto de un diluvio o de los amantes de bandos contrarios, ¡en muchos lados se pensaban cosas parecidas!.
Pero todo eso es especulación mía.
Hay dos aspectos interesantes en el relato de Borges respecto a la temporalidad de su versión del mito que quiero abordar.
En primer lugar cuando Asterión desprecia ‘el arte de la escritura’ justo como ‘el filósofo’ es una clara referencia a Platón y sus reservas respecto a ese invento de gente sin memoria (lol), lo que sitúa al relato después de la segunda mitad del cuatrocientos a.e.c.
Pero al mismo tiempo la última línea del relato menciona una espada de bronce, Wikipedia sitúa el comienzo de la edad del bronce en el Egeo (curiosamente) alrededor del 3200 a.e.c., y su reemplazo por armas de hierro hasta el 1000 a.e.c. Para cuando el filósofo estaba pasándola bien en las Polis, se puede decir que ya estaba razonablemente extendido el uso de hierro.
Se me ocurre pensar que o bien la ceremonia de sacrificio requería armas arcaicas o bien, hubo filósofos famosos anteriores a Platón que no gustaban de la escritura para transmitir sabiduría.
De Borges y Asterión
Ahora, sobre el relato propiamente dicho, su brevedad aumenta su contundencia. Como decía Quiroga: “Un cuento demasiado corto – lo que sin duda puede ser un defecto – es mucho mejor que uno demasiado largo” (estoy parafraseando).
La estructura del cuento que comienza con un monólogo y termina con una especie de ‘cámara en tercera persona’ es sumamente efectiva.
Lo que tiene relación con otro aspecto muy interesante del relato: ‘La reescritura del mito’.
La historia clásica tiene como motivo principal al ‘héroe ayudado por la princesa’. Borges lo reimagina como una historia de soledad y redención en la que el minotauro se convierte en el verdadero protagonista. El uso del nombre de Ariadna al final sirve para reforzar de manera inequívoca que se trata de la conocida historia de Teseo.
Lo que de nuevo tiene relación con Romeo y Julieta. La adaptación de una historia harto conocida en una pieza de literatura que atrapa la imaginación y emociones del lector es una proeza que solo los más grandes pueden lograr.
La casa de Asterión precedió por sólo cinco meses al drama en cinco actos ‘Los reyes’ de Julio Cortázar, ambos publicados en ‘Los Anales de Buenos Aires’.
Notable porque ambos parten del mito del minotauro, publicados el mismo año y en la misma revista. Y aunque la crítica implica la influencia de Borges en la trama de Cortázar, una carta de este a Borges indica que ya tenía desarrollada la idea del drama antes de leer el relato que nos ocupa.
El minotauro de Borges está más centrado en ‘su yo’ y su entorno inmediato, una especie de anhelo de ‘orden/paz’ obtenidos de la muerte, pero no está demasiado interesado en la trascendencia, en oposición al de Cortázar que la busca, al igual que el amor, la nobleza del espíritu y la belleza poética.
El relato de Borges presenta la muerte del Minotauro como la liberación de un mundo caótico y malvado. En ‘Los reyes’ esta muerte es una liberación a una esfera superior.
Los cambios en el manuscrito de ‘La casa de Asterión’ indican la búsqueda del personaje por el orden en la realidad, la explicación del rechazo de la población por Asterión.
Mientras que en la obra de Cortázar se presenta una realidad en la que la belleza y la moralidad se sabe existen, pero son sofocadas o mal interpretadas.
Aunque la carta no está publicada, aparece en la colección de Borges de la Universidad de Virginia. Y lee así:
Jorge Luis Borges
Habrá usted notado desde algún tiempo atrás la presencia del Minotauro circulando otra vez sordamente entre los hombres que escriben sus imágenes. Luego de hallarlo en el Thesée de Gide -entrevisto apenas, pero hermoso-, lo encuentro pleno de admirable inteligencia en el relato que llama usted La casa de Asterión. He querido entonces hacerle llegar este minotauro mío, que curiosamente profetiza al morir (murió en enero de este año) lo que hoy ocurre: su retorno incesante y repetido. Acéptelo usted como testimonio de cariño hacia Asterión, de nostalgia por su voz tan ceñida, tan libre de lo innecesario.
Con afecto,
Julio Cortázar
Jorge Luis Borges
Sobre la soledad
Marta Spagnuolo señala lo sorprendente que es que empaticemos con el mismo monstruo que inspiraba terror en el mito y en el imaginario colectivo de la cultura que lo concibió.
De hecho se teoriza que el mito original (véase Pasífae) tenía como objetivo alejar a la gente de tendencias ‘furries’ o bien desacreditar el dominio minoico de finales de la edad del bronce. De nuevo, historia y mito se confunden cuando pasa mucho tiempo.
De cualquier modo, Borges logra “ponernos en el lugar del monstruo” y comprenderlo hasta cierto punto, se sugiere cierta deficiencia cognitiva (aunque yo no estoy tan de acuerdo con esa idea). “Un desajuste emocional que presentan la mayoría de los niños con retraso mental o dislexia, quienes así compensan sus sentimientos de inseguridad”.
Me da gracia que la misma Spagnulo escribió algo como “Y no me sorprende que esté así, con esa cabezota debe ser del todo difícil pensar” (paráfrasis again).
Me gustaría ofrecer otra interpretación sobre la capacidad cognitiva del príncipe.
Pienso que es un genio atormentado.
Su discurso es estructurado, lleno de erudición y aunque hay muchos visos de ingenuidad, no me parecen atribuibles a una deficiencia cognitiva, la falta de interacción social puede hacer mucho daño a la mente.
La idea del presidio y la soledad también es parte fundamental del relato, Asterión no tiene mucho que contar aparte de su vida como prisionero voluntario del laberinto.
Aún así sabe que la muerte es la redención, y alegremente se la brinda a los mancebos que son enviados a su casa cada nueve años, sabe que en algún momento alguien lo va a redimir a él y lo espera con ansias, que yo sepa las reflexiones sobre el significado de la vida y el final de ella no son comunes en las personas con deficiencias cognitivas.
Ya para terminar, no dejo de notar que en apenas una página y media, un relato pueda incluir tantas cosas, universos enteros de reflexiones y ñoñadas, si alguien me pidiera un relato para conocer a Borges es muy probable que recomiende ‘La casa de Asterión’ sin apenas pensarlo.
The Minotaur, George Frederick Watts, 1885
Fuentes
Leiva, M. L. B. (2014). El manuscrito de «La casa de Asterión»: Mosaico de un proceso de escritura. Variaciones Borges, 38, 189–204. http://www.jstor.org/stable/24881349