El llano en llamas (libro) – Resumen y comentario

‘El llano en llamas (libro)’ es un volumen de diecisiete relatos cortos, todos absurdamente buenos (hay varias ediciones, pero voy a comentar la versión ‘definitiva-oficial’).

Varios teóricos coinciden en que este libro es especial porque todos ellos confluyen en un tema principal, una especie de ‘álbum temático’ pero de cuentos. Vamos a verlo más en detalle, pero si hubiera que decidir cuál es el tema mi proposición millenial sería: ‘La vida en México está difícil, pero no me agüito, vengan esos balazos’.

Idea que creo es válida aún hoy, tal vez tanto como en los años posrevolucionarios.

Sobre Juan Rulfo

Juan Rulfo es un autor con características muy atípicas, la más importante es que publicó en vida dos libros y con eso le bastó para convertirse en uno de los escritores hispanoamericanos más importantes del siglo XX.

Nació en Jalisco en 1917, en plena revolución mexicana, muchos de los temas y ‘escenarios’ de sus obras derivan de este conflicto y sus efectos en la realidad nacional.

De ahí que se le asocie con el realismo, pero su ejecución es sumamente contemporánea, sin descripciones costumbristas, usando la sonoridad del lenguaje como se hablaba (o aún habla) en el campo mexicano, con una técnica más emparentada con las vanguardias que con las letras de principios de siglo, aptamente se le considera uno de los precursores de ‘El boom’ y el realismo mágico.

Hay una entrevista de él en el programa ‘A fondo’ (un must watch) en la que se confirman los rumores de que era un hombre introvertido, callado y en cierta forma enigmático.

‘Pedro Páramo’ es considerada una de las mejores novelas en español del siglo XX (lo que es mucho porque estuvo lleno de hitos) y ‘El llano en llamas’ una de las más brillantes colecciones de cuentos en español, al nivel de las colecciones de Lugones, Quiroga o Borges (arriba el Río de la Plata jaja).

Fotografía de Juan Rulfo autor de 'El llano en llamas'

Sobre la revolución mexicana (parte 1)

Se han escrito montones de libros sobre el tema y aunque soy un ñoño de la historia, el tratar con detalle a la revolución mexicana está fuera de los alcances de esta entrada, así que en muuuy breves palabras:

Don Porfirio fué derrocado, los que lo hicieron empezaron una battle royal en la que el último hombre en pie se quedaba con el país. Cuando uno ganaba otro lo mataba y luego otro le hacía lo mismo y así hasta llegar a un general llamado Álvaro Obregón, le sucedió su protegido, otro general llamado Plutarco Elías Calles que fundó el partido que gobernó al país por setenta años ininterrumpidos.

Y es muy fácil que este tipo de resúmenes le quiten el factor más importante a este hito de la historia nacional, a saber, el humano, de hecho este aspecto suele ser ignorado por los libros y documentales más mainstream, ¿te imaginas cómo sería vivir en aquellos tiempos?.

Literal, un día podías ir muy quitado de la pena a trabajar a tu milpa, una unidad de ejército o de revolucionarios (de los mil sabores que había) pasaba y te ejecutaba o te llevaba de conscripto si eras hombre o te violaba y luego te secuestraban para que les hicieras la comida (y otras cosas) si eras mujer.

La primera revolución social del siglo XX (antecedió a la rusa o alemana) también incorporaba proposiciones sumamente innovadoras, el reparto agrario de Zapata, la igualdad social, y mucho más. La constitución de 1917 en su momento fué la más avanzada de su tiempo, así que en papel la vida en México debía ser de las mejores del mundo, pero en la aplicación de dichas leyes es en donde les falló a los que tuvieron que ver con ello en aquellos tiempos, por lo visto una característica nacional que nos distingue desde los albores de la nación. 

Pero soy apolítico, solo lo menciono porque aún con la revolución concluida y con la mejor constitución del mundo, el país estaba lleno de violencia, pobreza y corrupción (again, algunas cosas nunca cambian).

‘El llano en llamas (libro)’ posiblemente es el conjunto de cuentos que mejor transmite la realidad de aquél México de la postguerra revolucionaria. Y si prestamos atención algunos aspectos en él siguen siendo tan relevantes como hace casi cien años.

Ahora viene un brevísimo resumen de cada relato.

Resumen de cada relato de ‘El llano en llamas’ [Spoilers]

Nos han dado la tierra

Cuatro hombres caminaban por ‘el llano grande’, una extensión enorme de terreno que es seca y mala, cuando el delegado se las entregó como su tierra, ellos no comprendían cómo es que les daban una tierra tan estéril.

Llevaban once horas caminando, el hombre que narraba la historia reflexionó en que de seguir con sus caballos y carabinas la cosa sería distinta, pero también se los habían quitado.

Uno de ellos llevaba una gallina, dijo que cuando salía lejos la llevaba pues no había quien se la cuidara.

Por fin llegaron al desbarrancadero, cerca del río, de inmediato se empezó a notar cómo la tierra se volvía buena.

El hombre de la gallina la volvió a abrazar y le desató las patas, luego dijo: “¡Por aquí arriendo yo!”, los demás siguen adelante, más adentro del pueblo. La tierra que ‘les habían dado’ “está allá arriba”.

La Cuesta de las Comadres

Un hombre comienza a describir el lugar en el que vivía, ‘La cuesta de las comadres’, cómo nadie quería a los Torrico, ni en la cuesta ni en el cercano Zapotlán.

Luego ‘del reparto’ se erigieron en dueños, aunque a ellos les había tocado una pequeña parte nada más.

Remigio Torrico era tuerto, pero tenía una vista muy aguda, el narrador se sorprendía de cómo se pasaba horas vigilando Zapotlán, más tarde se enteró que lo que vigilaba era el camino.

Era un buen amigo de los Torrico, una vez los acompañó, entonces supo que ya era demasiado viejo como para estar en esas ‘andadas’.

Iban por unos tercios de azúcar. El arriero que los cuidaba estaba tendido en el suelo, dormido según los Torrico, muerto según el narrador.

Luego el hombre que relata la historia aceptó que él mató a Remigio Torrico, él lo incriminaba de la muerte de su hermano Odilón, después de gritarle y buscarle problemas fué a por un machete, el narrador estaba remendando un costal y tenía la aguja de arria a la mano, tan pronto se acercó se la clavó en el abdomen.

Al verlo tan triste se apiadó de él y después de sacarla se la clavó en donde suponía que tenía el corazón.

Luego le explicó al difunto Remigio cómo había muerto su hermano, limpió sus enseres y lo tiró en algún paraje mientras quemaban cohetes por las fiestas en Zapotlán.

Es que somos muy pobres

Un niño comienza narrando cómo un sábado, el primero después de la muerte de ‘tía Jacinta’ cayó un aguacero como hacía mucho no se veía.

La cebada que se secaba al sol se había perdido irremisiblemente, el único tamarindo del pueblo había sido arrancado y el río también se había llevado a ‘La serpentina’.

‘La serpentina’ era la vaca de Tacha, su hermana. Que su papá había conseguido tras muchos esfuerzos, se la regaló cuando era una vaquilla con el objetivo de que le sirviera de dote, una vaca muy bonita con una oreja blanca y otra colorada.

Y el río, crecido como nunca, se la había quitado.

Las hermanas mayores de Tacha, debido a que eran muy pobres se habían vuelto ‘pirujas’, habían aprendido malas costumbres de hombres malos y no era raro que las encontraran en el corral con alguno de ellos encima, su papá les aguantó todo lo que pudo, pero las terminó por despedir de su casa y ahora estaban en Celaya, o quién sabía dónde.

Por eso habían comprado a ‘la serpentina’, para evitar ese destino para Tacha, pero ahora que la vaca ya no estaba sus padres habían perdido toda esperanza.

Y allí estaba ella, llorando como si el río se le hubiera metido a los ojos, su hermano la intentaba consolar, pero ella no dejaba de lamentarse.

“Tacha y los dos pechitos de ella se mueven de arriba abajo sin parar, como si de repente comenzaran a hincharse para empezar a trabajar por su perdición”

El hombre

Un hombre camina trabajosamente por el monte. Otro lo sigue. Cada uno reflexiona en los eventos que los llevaron a esa persecución. El primero mató a una familia entera, el otro desea vengarse. El relato se intercala temporal y espacialmente entre ambos personajes, y termina con la declaración de un pastor a un licenciado sobre el hombre que huía, al que halló muerto en una poza cercana al río.

En la madrugada

Era de madrugada en San Gabriel, el viejo Esteban iba guiando un rebaño de vacas, llegó al corral de don Justo pero nadie abría así que saltó la pared para abrirse, así vió como don Justo llevaba en brazos a la niña Margarita de vuelta a su casa.

Le permitió al becerro que iba a ser quitado de su madre una última ordeña, pero al ver que mamaba de las cuatro tetas comenzó a golpearlo.

En eso llegó don Justo que lo golpeó a él tan duro que ya no supo de sí.

Luego leemos la perspectiva de don Justo, después de llevar a Margarita a su cama, pues pasaron la noche juntos, fue a abrirle la puerta al viejo Esteban, iba pensando en que si le pedía al cura que lo casara con Margarita lo acusarían de incesto y los excomulgarían a los dos, entonces vió al viejo golpeando al becerro brutalmente y por su parte lo agarró por el cuello y comenzó a darle de puntapiés, después sintió que se le nublaba la cabeza y cayó en el empedrado, su sobrina lo encontró muerto.

El viejo Esteban estaba declarando (posiblemente a un funcionario), “Yo no me acuerdo; pero bien pudo ser. Quizá los dos estábamos ciegos y no nos dimos cuenta de que nos matábamos uno al otro. Bien pudo ser”.

Talpa

Un hombre relata cómo él y Natalia, su cuñada, llevaron a su hermano Tanilo al santuario de Talpa, para curarlo de las llagas que lo aquejaban.

Ellos habían estado juntos muchas veces, pero la imagen de Tanilo siempre estaba presente, por eso incluso aunque quiso regresar a Zenzontla lo obligaron a continuar, y así, lo mataron.

Ahora solo les quedaba el remordimiento, no cruzaron palabra alguna cuando Tanilo murió a pies del altar de la virgen del templo, ni siquiera cuando lo enterraron escarbando con sus propias manos el surco en el camposanto de Talpa.

Macario

Un hombre, ¿o un niño? nos ‘platica’ (literalmente usa ese verbo) un poco de su vida.

De las ranas que tiene que matar porque su madrina se lo pidió, de Felipa que es quien cocina y a quien quiere más, aunque su madrina es quien paga las cuentas y por lo tanto quien tiene la última palabra.

A Macario no le gusta salir a la calle pues nunca falta quien le arroje piedras, ni lo maltrate.

Su madrina lo lleva a oír misa con frecuencia, y le amarra las manos con las puntas de su rebozo, hay quien dice que está loco y que le da por ahorcar personas, pero él no da crédito a esas palabras.

Felipa lo visita por las noches, Macario la quiere más pues lo deja tomar la leche de “los bultos esos que ella tiene donde nosotros tenemos las costillas” mientras le hace cosquillas por todas partes.

Por fin recuerda que está junto a la alcantarilla esperando a las ranas, pero no ha salido ninguna, de lo que tiene más ganas es de tomar unos “tragos de la leche de Felipa, aquella leche buena y dulce como la miel que le sale por debajo a las flores del obelisco …”

El Llano en llamas

El pichón nos relata los últimos días de los hombres de Pedro Zamora. Primero cuando los hombres de Petronilo Flores mataron a la mayoría de su grupo, el llano grande por fin estaba en paz.

Pero no por mucho tiempo.

Los pocos que quedaron se desperdigaron por los montes, pocos meses después, el recadero de Pedro Zamora llegó con armas y parque, el general estaba juntando a su gente otra vez.

Y ahora tenía más que nunca, todo volvía a ser como en los buenos tiempos, saquearon muchos pueblos, pero de algún modo las cosas habían cambiado.

El gobierno mandó soldados curtidos que no eran como los conscriptos que estaban acostumbrados a combatir, Zamora se dió cuenta de que no durarían mucho si seguían así, dividió sus fuerzas en grupos pequeños que asolaron la región e hicieron mucho daño, incluso más que en su anterior apogeo.

Y probablemente hubieran seguido así por mucho tiempo de no haber sido por el descarrilamiento del tren en la cuesta de Sayula, lograron sabotearlo y miraron cómo caían los vagones llenos de gente al precipicio, se escondieron por varias semanas, pero el gobierno ya no les dió descanso.

La mayoría murió, los pocos que quedaron lograron esconderse, esperando el siguiente levantamiento. Levantamiento que nunca llegó.

El pichón había salido de la cárcel hace tres años, estuvo allí no por ser un hombre de Zamora (de ser así lo habrían colgado boca arriba en un árbol para que los Zopilotes se lo comieran vivo), sino por el hábito que había adquirido como revolucionario de robarse muchachas, una de ellas, que tenía catorce años cuando la secuestró ahora lo esperaba, la mujer más buena del mundo en su opinión, recordaba haber matado a su padre cuando protestó por llevársela, un día llegó a la cárcel y le presentó a su hijo.

“¡Quítate el sombrero para que te vea tu padre!. Y el muchacho se quitó el sombrero. Era igualito a mí, con algo de maldad en la mirada. Algo de eso tenía que haber sacado de su padre. – También a él le dicen el pichón. Pero él no es ningún bandido ni ningún asesino. Él es gente buena”.

¡Diles que no me maten!

Narra las últimas horas de vida de un viejo que en su juventud mató a su compadre por negarse a dejar pasar a sus animales a sus pastizales. Desde entonces vivió lleno de miedo, huía cuando gente extraña llegaba al pueblo, pero de eso hacía mucho, ahora que era abuelo de varios niños, esperaba poder vivir en paz con ellos, su hijo y su nuera, lo que le quedaba de vida.

Pero un grupo de soldados lo capturó, cuando por fin llegó al cuartel, el coronel que había despachado la orden de arresto se descubrió como el hijo del hombre al que asesinó, ordenó que lo amarraran a un arbusto y luego que lo ejecutaran.

La última escena presenta al cadáver siendo llevado por su hijo para ser enterrado. 

“-Tu nuera y los nietos te extrañarán -iba diciéndole-. Te mirarán a la cara y creerán que no eres tú. Se les afigurará que te ha comido el coyote, cuando te vean con esa cara tan llena de boquetes por tanto tiro de gracia como te dieron.”

Luvina

Un antiguo maestro le cuenta a un tercero cómo es San Juan Luvina, su suelo gris, como de piedras que sirven para hacer cal, lleno de cerros y barrancos, lleno de muertos a los que los pocos familiares que les quedan tienen que acompañar.

El maestro previene a su interlocutor de la tristeza que parece emanar del lugar, y de que está muy cerca de ser ‘el purgatorio’.

De repente el hombre interrumpió su discurso, “se quedó mirando un punto fijo donde los comejenes ya sin sus alas rondaban como gusanitos desnudos, afuera se escuchaba cómo avanzaba la noche. El hombre que miraba a los comejenes se recostó en la mesa y se quedó dormido”.

La noche que lo dejaron solo

Tres hombres cruzaban la sierra de noche, el último de ellos, que después nos enteramos es un muchacho, se quedó rezagado, no habían dormido por tres días y llevaba varios rifles y carrilleras terciadas, poco a poco se estaba durmiendo mientras caminaba y terminó por acurrucarse en unos árboles al lado del camino.

A la madrugada siguiente lo despertaron unos arrieros que le dieron los buenos días. No contestó, cruzó el monte y se deshizo de su equipaje, al llegar a los ranchos de aguas zarcas se acercó sigilosamente al bullicio de soldados que estaban por allí.

Reconoció a sus dos tíos colgados de un mezquite, no hizo por mirarlos otra vez, luego escuchó a unos soldados decir que esperaban a un tercer hombre, sabían que eran tres y que el más joven había tendido una mortal emboscada a un tal teniente Parra, que eran de los últimos cristeros que iban a unirse a las fuerzas ‘del Catorce’ y que en el peor de los casos iban a ejecutar al primero que pasara por allí.

Luego se escabulló hasta llegar al arroyo y “sentir que se disolvía en la llanura”.

Paso del Norte

El relato comienza con un hombre encargando su familia a su padre. La semana pasada habían comido solo quelites, y ahora ni eso, había escuchado que en el norte se ganaban muchos dólares, y como no había forma para él de subsistir en su tierra decidió ir para allá. 

El padre rehusó, pero ante la insistencia y reproches del hijo terminó por aceptar.

En la siguiente ‘escena’ el hombre ha regresado. “Padre. Nos mataron”, le dice. Entonces relata que al cruzar el río cerca de Ojinaga, unos desconocidos los ‘aluzaron’ y comenzaron a dispararles, sólo él sobrevivió.

Su padre le respondió: “Eso te ganaste por creído y por tarugo. Y ya verás cuando te asomes por tu casa; ya verás la ganancia que sacaste con irte … se te fué la Tránsito con un arriero. Dizque era rebuena ¿verdá? Tus muchachos están acá atrás dormidos”.

Acuérdate

Un hombre le habla a otro (nunca se sabe realmente quiénes son) sobre Urbano Gómez. Le recuerda la historia de varios miembros de su familia, como las hijas de su hermano Fidencio que eran ‘muy juguetonas’ o la madre de ellas apodada ‘la berenjena’ debido a que siempre estaba metida en pleitos.

Urbano era famoso por sus dotes de emprendedor, revendía naranjas con chile que le habían costado dos centavos a cinco y mercaba cuanta chuchería llegara a sus manos.

Su hermana Inés se casó con Nachito Rivero, que por algún motivo ‘se volvió menso‘, su mujer tuvo que poner un puesto de tepache en la garita del camino real para mantenerlos, mientras Nachito se la vivía cantando canciones desafinadas con una mandolina prestada.

Los hombres que estaban conversando iban a beberse el tepache de Nachito, acompañados por Urbano, y nunca le pagaban, todos los del pueblo terminaron por evitarlo pues le debían dinero.

Urbano huyó del pueblo luego de la paliza que le propinó su tío cuando lo expulsaron de la escuela por ‘jugar al papá y a la mamá’ con ‘la berenjena’, un día regresó como policía, se sentaba en una banca de la plaza de armas, con una carabina entre las piernas y mirando a todos con mucho odio.

Fué entonces cuando mató al de la mandolina, la gente estaba en la iglesia rezando cuando escucharon los gritos de Nachito.

Urbano le estaba descargando golpes con la culata de la carabina aún ante los reclamos de todos, hasta que un forastero se la quitó y lo dejó tirado de un golpe, pasó allí la noche y en la mañana se fué, lo atraparon en el camino.

Al final el narrador le menciona a su interlocutor: «Dicen que él mismo se puso la soga al cuello y escogió el mejor árbol para que lo colgaran».

¿No oyes ladrar a los perros?

En medio de la noche un hombre viejo lleva a cuestas a su hijo que estaba malherido.

Durante el trayecto a Tonaya, en donde sabe que hay un doctor, el hijo le dice a su padre que lo deje, que lo alcanzará en cuanto pueda, pero el viejo sabe que en el momento en que lo baje no podrá levantarse.

El hombre le dice que no hace esto por él, que ha sido un mal hijo, un salteador y asesino, lo hace por su difunta esposa, que quería lo mejor para él y que le recriminaría si lo hubiera dejado allí tirado, en donde habían matado a sus amigos.

El viejo le pide que se fije si están cerca del pueblo, si oye ladrar a los perros, pero su hijo no responde más.

Es de mañana y por fin han llegado a las primeras casas de Tonaya, escucha a los perros desde todos lados.

“¿Y tú no los oías, Ignacio? -dijo-. No me ayudaste ni siquiera con esta esperanza.”

El día del derrumbe

Dos hombres conversaban sobre el terremoto de septiembre en el occidente del país, recordaban en especial la visita del gobernador del estado, los cuatro mil pesos que les costó atender a su comitiva y lo bien que la pasaron.

Comiendo, bebiendo ponche y el gobernador dando un discurso que uno de los interlocutores se aprendió de memoria.

Recordaron que uno de los borrachos empezó a disparar al aire en apoyo del gobernador, que afuera, unos hombres peleaban con machetes y uno había muerto, del gobernador dando órdenes siempre acatadas con un ‘sí mi general’.

El hombre recordó bien la fecha de la visita del gobernador, veintiuno de septiembre, si hijo había nacido ese día y él regresó más borracho que sobrio, cuando su mujer le devolvió el saludo le dijo que ni para llamar a la comadrona sirvió, tuvo que arreglárselas como pudo.

La herencia de Matilde Arcángel

Un arriero que después nos enteramos se llama Tranquilino Herrera, comienza a relatar a un público indeterminado los sucesos relacionados con su compadre Euremio Cedillo y su familia.

Euremio era un hombretón grande y fuerte, tanto que hasta daba coraje estar cerca de él pues parecía que uno estaba hecho como de mala gana o con desperdicios.

Su hijo, también llamado Euremio Cedillo en cambio era flaco y de aspecto enfermizo. Había vivido siempre aplastado por el odio. Quien más lo odiaba era su padre.

La madre de Euremio, Matilde Arcángel, había sido novia de Tranquilino, un día éste llegó de una de sus diligencias y se encontró con que su novia se había casado con Euremio.

Matilde era sumamente hermosa, les alegraba la vista a todos los arrieros que pasaban por la fonda de su madre.

Tranquilino aceptó ser padrino de Euremio para siquiera poder verla de vez en cuando.

Venían del bautizo cuando el caballo en que iba Matilde con el niño se desbocó. Terminó en un charco de lodo, muerta, con una mirada de tristeza o felicidad, había salvado a su hijo.

Desde entonces su padre lo odió, decía que el niño asustó al caballo con uno de sus berridos y que por salvarlo su mujer había muerto. Se bebió toda su hacienda con tal de no dejarle nada, lo golpeaba todos los días, lo mataba de hambre, pero su hijo no murió.

Pasaron los años y algunas personas ayudaban al muchacho lo mejor que podían, aprendió a tocar la flauta y a veces se le escuchaba hasta bien entrada la medianoche.

Un día pasó un grupo de hombres armados por el pueblo, esa noche se escuchó a una flauta irse con ellos.

Algunos días después también pasó un grupo de soldados, Euremio el viejo se armó y les rogó que lo dejaran acompañarlos.

Pocas semanas después regresó el grupo de hombres ahora desarrapados y montados en caballos flacos, unos ‘estilando’ sangre y otros dormidos, se siguieron de largo.

Al final iba su ahijado Euremio montado en el caballo de su compadre que iba atravesado sobre la silla muerto.

Anacleto Morones

Un grupo de mujeres llega a una remota casa, buscando a Lucas Lucatero. Quieren su apoyo y testimonio para canonizar a su suegro, “el niño” Anacleto Morones.

Resulta que Morones era una especie de hombre milagroso que había curado multitud de dolencias y ayudado a muchas personas.

Lucatero estaba nervioso y quería que se fueran cuanto antes, así que buscó la forma de incomodarlas para que lo hiciesen.

Habló de los crímenes de Morones, de cómo no dejó a una sola vírgen en los alrededores, de que le entregó a su hija embarazada de él mismo y de que era tan aventurera como su padre.

Una a una las mujeres se marcharon, hasta que solo quedó Pancha Fregoso, hablando con completa franqueza decidieron pasar la noche juntos. Lucas le pidió que le ayudara a empedrar su corral pues es lo que le faltaba de faena, terminaron en poco tiempo, sin que ella supiera que debajo de las piedras estaba el cadáver de Anacleto Morones.

A la mañana siguiente Pancha le dijo: “Eres una calamidad, Lucas Lucatero. No eres para nada cariñoso. ¿Sabes quién sí era amoroso con una?. El Niño Anacleto. Él sí que sabía hacer el amor.”

Comentario

Sobre los libros de cuentos

Como he mencionado antes, el relato breve es mi forma favorita de prosa, siempre cito a Poe con su concepto de ‘unidad de efecto’ y también a Quiroga con sus opiniones respecto a lo que un buen cuento debe tener.

Si aplicamos estos estándares para ‘medir’ la efectividad de los relatos de Rulfo (nótese que no planeo definir si un cuento es bueno o malo sin importar el autor, la efectividad se refiere, de nuevo, al ‘efecto’ del relato (hasta las etimologías de ambas palabras se llevan muy bien haha)) entendemos por qué se consideran al nivel del mismo ‘Poe de latinoamérica’ o al ‘inmortal’ (codazo guiño) Borges.

Si bien las tramas y personajes del maestro Rulfo ya habían sido exploradas vagamente por otros autores (véase la sección de ‘Los precursores’ en ‘El boom de la novela latinoamericana’), como la violencia en el campo que se expresó muy bien en ‘Doña Bárbara’, o la violencia del mundo hispanoamericano a principios de siglo en algunos relatos tempranos de Borges (e.g. Hombre de la esquina rosada). 

Pero algo que me pareció sumamente novedoso en términos cronológicos es el uso del lenguaje en ‘El llano en llamas’ (libro), con un fuerte ‘sabor’ a vanguardia.

Como en ‘Es que somos muy pobres’, donde el niño/narrador dice algo como: “Y Tacha llora como si el río se le hubiera metido dentro” (estoy parafraseando), o en frases tan ‘simples’ como “… ni paró en su carrera hasta que sintió que el arroyo se disolvía en la llanura.”, dan la sensación de que el autor se tomaba su tiempo para encontrar las palabras adecuadas, un poco a la Flaubert, pero con una fuerte carga a veces surrealista que recuerda vagamente a ‘El reino de este mundo’ o ‘El señor presidente’.

Pero no en lo fantástico, se acerca más a un realismo expresado con algunas técnicas de la ‘vanguardias’, algo que no se ve todos los días.

Otro aspecto interesante de ‘El llano en llamas’(libro) es la idea de leerlo como un ‘ciclo’.

El ciclo de ‘El llano en llamas’

Así como hay álbumes conceptuales en los que cada canción contribuye a un todo, que bien puede ser una historia u otro aspecto inherente a la música y el montón de variables que tiene, también hay un equivalente en el mundo de los libros de cuentos que en ocasiones es llamado ‘ciclo cuentístico’.

Y la idea no es nada nueva, si pensamos un poco ‘Las mil y una noches’ son un ciclo extenso (¿ya viste la edición de Mirlo?, ¡está bien bonita!), pasa lo mismo con otras colecciones medievales europeas al igual que en otras literaturas.

Pues que algunos críticos proponen que ‘El llano en llamas’ (el libro completo) se puede leer como un ciclo cuentístico.

Y ¿cuál es el ‘hilo rector’ del ciclo de ‘El llano en llamas (libro)’? Yo diría que en dos palabras es: ‘violencia estoica’. Pero esas palabras encierran más de lo que aparentan. 

En un ‘ciclo cuentístico’ el orden en que aparecen los relatos importa mucho.

‘Nos han dado la tierra’ define el ‘marco histórico’ (no soy tan fan de la expresión) del resto de los relatos, es decir, los años después de la revolución, en los cuales los hitos más importantes fueron el reparto agrario y la guerra cristera (dato random, ‘Pedro Páramo’ también sucede en este ‘espacio temporal’, y ‘Pensativa’ lidia con las consecuencias de la guerra cristera).

Y así vemos a estos antiguos revolucionarios (se infiere por el recuerdo de las carabinas y los caballos que les fueron quitados) recibiendo tierra estéril, lo que expresa la opinión de la mayoría de los campesinos de que la revolución les falló después de tantos años de violencia.

El fracaso de la reforma agraria también se manifiesta en ‘La cuesta de las comadres’, esta vez por el bandidaje y la laxa aplicación de las leyes en el inmenso territorio nacional, labor dificultada por el centralismo gubernamental (again, esto sigue sonando insufriblemente actual). En ese relato se inaugura otro motivo constante en gran parte de los cuentos restantes, la violencia ejercida sin remordimientos, casi como un reflejo.

La palabra también pertenece a un campesino, que parece no comprender del todo ni la maldad de sus ‘amigos’ los Torricos, ni el peso de su propio crimen. Esta actitud, calificada de indiferente’, ‘fatalista’, ‘inmoral’ o ‘amoral’ por varios críticos, se repite en ‘El hombre’, ‘En la madrugada’, ‘Diles que no me maten’ y ‘Anacleto Morones’.

Aún así, en cada uno de los casos, el asesino tiene algún ‘motivo’ para su crimen. 

El viejo de ‘La cuesta de las comadres’ actúa en defensa propia y también se libra de un bandido; En ‘el hombre’ el perseguidor busca vengar la muerte de su hermano y de la familia de éste; Esteban mata a su patrón por el resentimiento de vivir explotado y hambriento, además de cumplir con su ‘obligación cristiana’ de matar a un incestuoso; Motivo análogo a Lucas Lucatero y el asesinato de Anacleto Morones; Juvencio de ‘Diles que no me maten’ mató a Terreros para salvar a sus animales pero también porque éste rompió el ‘sagrado vínculo’ del compadrazgo; Mientras el hijo de Matilde Arcángel mata a su padre en pago a los años de maltratos en los que lo mantuvo.

Tampoco se puede ignorar la crueldad/frialdad con la que se ejecutan los crímenes y los relatan sus mismos perpetradores, me viene a la mente el discurso de Rugiero en el que resalta que la gente del campo era “muy buena para sembrar maíz y batirse con una suerte de indiferencia”.

La vida en México

También está constante una naturaleza hostil, como el llano grande que parece una sucursal del infierno, o las fuertes lluvias (en contraste) que causan la muerte de “la serpentina”. También en ese relato (‘Es que somos muy pobres’) Rulfo inaugura su perspectiva crítica de la religión. La madre de Tacha está sumamente preocupada por la condena eterna del pecado de sus dos hijas mayores y que se asume será igual para Tacha, su padre por otro lado sabe que sus tribulaciones se deben a la pobreza y no a algún castigo divino, desmintiendo la opinión generalizada de que los campesinos son ignorantes.

La familia de Tacha no puede contar con las dos instituciones más poderosas del país: la iglesia y el gobierno, de hecho, siempre que se insinúa la presencia de cualquiera de estas autoridades es con matices negativos, idea que se manifiesta especialmente en ‘Talpa’ y ‘Anacleto Morones’.

Y ese sentimiento de desamparo abre el espacio a la idea de orfandad, muy extendida en la postguerra civil, y en los relatos de ‘El llano en llamas’ (casi todos).

Sobre todo su resolución proporcionada por la venganza, Rulfo atribuye una importancia capital a la figura paterna con las palabras del militar de ‘Diles que no me maten’: «Es algo difícil crecer sabiendo que la cosa de donde podemos agarrarnos para enraizar está muerta», idea que se repite en ‘La herencia de Matilde Arcángel”, y ya sabemos cómo terminan ambos relatos.

El resto de cuentos subrayan uno u otro de los aspectos ya mencionados con distintos matices, pero en términos generales podríamos decir que el hilo conductor de todos es, en palabras de Jorge Rufinelli, ‘la ausencia del padre’, en la que ‘padre’ engloba también a las instituciones (de nuevo, sobre todo las religiosas y al estado).

Para comprender a plenitud las ideas expuestas por Juan Rulfo por medio de estas familias disgregadas, asesinatos, violaciones, parricidios y relaciones incestuosas, como resultado de las revueltas sociales de principios del siglo XX, hace falta cierta familiaridad con la literatura e historia mexicana, porque no es que la gente matara así porque sí, el contexto de los personajes es distinto al de nuestros días.

Para los que no están tan fuertes en historia y literatura nacional y por lo tanto puede que escapen a su comprensión estas sutiles características, la altísima calidad de los relatos basta para transmitir los ‘efectos’ de los que hablaba Poe, muy a la Quiroga también, con injusticia, pasión, vida y muerte. El ‘factor humano’ que cualquier persona en cualquier parte del mundo puede comprender.

Conclusión

En resumen ‘El llano en llamas’ es un volumen de relatos que expresan muy bien la realidad nacional de los años posteriores a la revolución, y aunque esos aspectos no les interesen a ciertos lectores, la técnica y presentación de cada cuento bastan para retener la atención, de forma muy parecida a lo que pasaría en ‘El boom’, es decir, abordando la existencia humana en sus aspectos más básicos y por lo tanto, comunes a cualquier persona sin importar en dónde viva, temporal y espacialmente.

Como ‘bonus track’ (literal), acá está un audio del mismo Juan Rulfo leyendo ‘diles que no me maten’ (OMG), top tier!.

Fuentes

  • Mora, G. (1991). El ciclo cuentistico: “El llano en llamas” caso representativo. Revista de Crítica Literaria Latinoamericana, 17(34), 121–134. https://doi.org/10.2307/4530564
  • Echevarria, G. R. (2012). Modern Latin American Literature: A Very Short Introduction. Oxford University Press.

¡Random! – La historia como ciencia (y por qué es importante)

Advertencia: Esta es la presentación de las entradas ‘menos sustanciales’, básicamente van a ser mi opinión y reflexiones sobre algún tema random y las cosas que he leído al respecto que no van a tener entrada. El único motivo por el que me atrevo a publicarlas es porque tal vez algún distraído lector va a encontrar algún material para leer o ver o jugar. Espero también que a pesar de que esta entrada no incluye demasiadas fuentes externas, sea de alguna utilidad.

Soy un ñoño de la historia (y por qué lo menciono)

Cicerón decía que quien no conoce la historia no deja de ser un infante (dato random, siempre que alguien menciona a ese filósofo/político romano, me lo imagino con la voz de este otro Cicerón (en su doblaje castellano (me pregunto quién va a escuchar treinta minutos de diálogos random de un sociópata ficticio jaja))).

Y no tengo nada contra quien desconoce o no se interesa por la historia, pero coincido en que ciertas nociones de nuestro ‘lugar’ en el tiempo son indispensables si se desea tomar decisiones importantes de manera informada.

Viene a la mente la frase: “los que no conocen la historia están condenados a repetirla”, luego está el corolario no oficial: “y los que la conocen están condenados a verla repetirse”.

No creo que el estudio de los hechos pasados sea una labor fútil, porque la labor del historiador (o del ñoño aficionado a la historia) no es enumerar sucesos y fechas y personajes. Es intentar discernir el aspecto humano implicado en los susodichos, comprender las variables que motivaron los sucesos y a las personas que tuvieron que ver con ellos, con el tiempo te das cuenta de que no somos demasiado diferentes.

No importa tanto la fecha de la caída de la Bastilla como las fiestas locas de la nobleza y el absolutismo francés (y de cómo surgió una nueva acepción de los términos ‘izquierda’ y ‘derecha’).

O si estás hasta el queso de referencias geopolíticas (yo lo estoy jaja), da más o menos igual la fecha exacta de la publicación de Azulcomparado con sus implicaciones en la literatura del mundo entero (literal).

Creo que una de las capacidades más notables de la historia es que nos permite comprender (aunque sea parcialmente) a las personas que han vivido en tiempos pasados y en lugares distintos, y a lo mejor si nos imaginamos en los mismos contextos no seríamos demasiado distintos, lo que coincide con mis teorías de que en términos generales todos, en todos lados y momentos pensamos más o menos igual.

No queremos morir, queremos cuidar de nuestra familia o tribu o nación y a todos nos gusta la poesía, etcétera (esto último en referencia a ‘La casa de la presencia’ de las obras completas de Octavio Paz, vamos a discutir de eso en entradas futuras, ¡OMG!).

Sobre la historia (no tan) universal

Historias antiguas

Hace pocos años se editó en México la biblioteca clásica de la editorial Gredos en alianza con RBA (en realidad tengo entendido que RBA compró a Gredos (OMG)), colección que incluye el primer set de libros que voy a recomendar: ‘Historia’ de Heródoto.

Ya tenía bastante tiempo que los tenía ‘en la mira’. Las guerras médicas son un episodio muy conocido de la historia occidental (léase europea y por herencia lejana de latinoamérica), luego las películas 300 y su ‘secuela’ lo hicieron más famoso todavía. 

En todos lados se apuntaba a Heródoto como el padre de la historia y como entusiasta de la misma era obligatorio leerlo.

Los libros abordan los orígenes de las guerras entre las ciudades-estado griegas y los medos (o persas), pero trata a un montón de otros pueblos, los egipcios (los más antiguos de los hombres según los griegos), los masagetas (y sus feroces mujeres combatientes), los afeminados lidios (no es peyorativo, en la Grecia clásica tenían una forma de ver la sexualidad muy distinta a las tradiciones judeo-cristianas a las que estamos acostumbrados hoy día), está (chef kiss) muy bueno.

Tengo entendido que Porrúa también editó los nueve volúmenes de ‘Historia’. Bastante más asequible y seguro de gran calidad, pero si puedes echar mano a la edición de Gredos no lo dudes.

Dicha edición tiene un montón de notas aclaratorias, apéndices y mapas, sin descontar la gloriosa traducción al español, ¡top tier!.

El mundo anglosajón es lo más importante (ironia activada)

Otro libro menos épico pero sí interesante (y que viene al caso) es ‘Historia alternativa del siglo XX’ de John Higgs.

En el prólogo se asegura que va a tratar la historia del más convulso de los siglos desde una perspectiva menos convencional, todos sabemos de las guerras mundiales, de la bomba atómica y de la guerra fría, pero ¿qué pasó con el arte, la ciencia (no militar) y la gente (¿la sociedad?)?.

El libro es agradable, tiene datos interesantes sobre una buena cantidad de temas que suelen ser ignorados, la teoría de la relatividad, las vanguardias, los cambios sociales relacionados con la sexualidad y el género, etcétera.

El único detalle que le encontré es que se debería llamar al menos en países latinoamericanos ‘Historia – europea y de la América anglosajona – alternativa del siglo XX’.

Pero fuera de eso está muy bien, como para descansar un poco de lecturas pesadas, también me parece una gran idea hacer una ‘Historia – latinoamericana – alternativa del siglo XX’.

Llevaría al Boom de ley, a Revueltas, al muralismo y otro montón de cosas, a lo mejor lo que pasó por acá no afectó demasiado al resto del mundo pero está tan interesante como cualquier otra historia, y es relevante para todo el mundo hispanohablante así que tampoco es cualquier cosa.

Cosas que me gustaría leer

También hay libros de historia que me gustaría leer. 

Tengo pendiente a Tucídides y su ‘Historia de la guerra del Peloponeso’, la narración y análisis del conflicto entre Atenas y Esparta, hay quien dice que es una crónica científica y objetiva del conflicto y por lo tanto el primer libro de Historia occidental (Heródoto todavía hacía referencia a las deidades y demás mitos), otros piensan que Tucídides fué un artista y que (sin poner en duda sus intenciones) “elige y coloca hábilmente su material, y desarrolla su potencial simbólico y emocional” más que ser un historiador en forma. De todos modos hay que leerlo.

Sobre la historia de la literatura los ensayos de Emir Rodrígez Monegal sobre el boom y los de Octavio Paz sobre el modernismo y la poesía también son textos que planeo leer, de este último tema, el volumen uno de las ‘Obras completas’ editadas por el Fondo de Cultura Económica me parece contiene la mejor selección de textos escritos por el Nobel mexicano (creo que en algún momento habrá una entrada sobre las opiniones encontradas relativas a Paz y por qué a pesar de eso lo cito tanto, esto va a estar bueno).

Sobre la historia de México

No es una sorpresa que esté un poco más enterado de la historia de México (lo que tampoco es mucho desde luego).

Las ‘Disertaciones sobre la historia de la República mejicana desde la época de la conquista que los españoles hicieron a fines del siglo XV y principios del XVI de las islas y continente americano hasta la independencia’ son unos auténticos mamotretos que vale la pena leer, no porque sean particularmente imparciales y precisas (no lo son), pero proveen una interesante imagen de la vida en México (y supongo que era muy parecida en el resto de latinoamérica) durante los periodos mencionados.

Hay varios libros para recomendar que creo entran en este subconjunto de libros de historia que intentan ser imparciales y no venderte la idea de individuos como villanos de pura maldad o ‘santos mártires’ de la civilización.

Uno de ellos es ‘En busca del señor Jenkins’ de Andrew Paxman, editado por Debate, sobre William O. Jenkins, en su momento el hombre más rico de México, uno de sus protegidos Manuel Espinoza fué el mexicano más rico luego de la muerte de Jenkins y a su vez ‘maestro’ de Carlos Slim, curiosamente pasó lo que a De Niro en ‘The Irishman’ hoy día a nadie le interesa Jenkins o Espinoza, pero ellos y su generación formaron parte integral de la constitución social, económica y política del México moderno, un libro interesante con un montón de referencias por si quieres sumergirte en ese ‘rabbit hole’ de los magnates mexicanos del siglo XX y sus ‘pragmáticas estrategias’.

Reflexiones sobre la historia

La historia es como un iceberg, tiene tropos repetidos hasta el cansancio y por tanto ampliamente conocidos, sobre todo de la historia europea en especial la anglosajona. A la fecha se habla de ‘edad media del Japón’ o que las sociedades mesoamericanas eran ‘neolíticas’. El deseo de ‘encasillar’ un periodo de cualquier parte del mundo en un periodo histórico europeo nos habla un poco de quiénes han recopilado la mayor parte de la historia que conocemos.

Nada de hate para con los historiadores de aquél lado (mi discurso está lleno de anglicismos, so no tengo nada contra ese lado del mundo), pero es innegable que la información que tenemos tiene en su mayoría un solo punto de vista, que en el peor de los casos está sesgada y en el menos malo es sumamente condescendiente.

¿Te has preguntado qué fué de las historias nativas de América?, los pocos códices y textos que quedan (muchos de ellos escritos ya en el periodo colonial (o virreinal si te gusta el colonialismo con pasos extra) son solo una fracción de la historia antigua que nunca vamos a conocer, además de que probablemente fueron escritos para granjearse el favor de los ‘importantes’ del momento), ¿y las de África, Asia, Oceanía?.

Tampoco es como para ignorar a la rica tradición historiadora de los clásicos por ejemplo, voto por un poco de equilibrio en todos sentidos.

Todo estudiante de historia también comprende que el hecho de que algo esté escrito en un libro no significa que sea necesariamente verdadero, por eso los que se dedican a eso buscan tantas fuentes como sea posible, intentan alejarse emocionalmente del objeto de estudio (es decir, que de entrada todos los libros de historia editados por cualquier gobierno están descartados), y evitan emitir juicios del tipo ‘X persona o país fué de lo peor’.

Ñoñadas varias (o cosas random de historia para ver, escuchar y jugar)

Otro libro que me interesa leer en algún momento es: ‘The Oxford History of Mexico’ aunque googleando un poco tiene varias críticas negativas. 

El motivo por el que lo recomiendo es por los videos de Kraut sobre México (acá el primero en su versión original y acá en español (OMG!)). Cuatro horas de video que cubren un montón de temas para terminar en la explicación de por qué México es como es y que a mí como nacional mexa me parecieron sumamente precisos y en los que coincido en repetidas ocasiones. Sobre todo en el origen y perpetuamiento de los vicios del poder en México y su distribución que se han mantenido constantes de una forma u otra desde hace quinientos años.

Dichos ‘video-essays’ son prácticamente la versión narrada de ‘The Oxford History of Mexico’ y por eso mi interés por el libro.

Y ya que menciono a ‘historiadores de youtube’, es decir gente que tal vez no es un autor publicado pero que hace mucha investigación y la expresa en términos comprensibles y divertidos no puedo dejar de recomendar al ‘Fall of civilizations podcast’ de Paul Cooper, a ‘Revolutions’ de Mike Duncan, al sumamente divertido ‘Oversimplified‘ y al podcast del legendario sub-reddit ‘AskHistorians’, este último con entrevistas a gente que sí se dedica a la investigación académica de sus respectivos campos, están muy buenos aunque todos están en inglés.

Historia para tontos’ se ve bien fundamentado y en español, con videos mucho más cortitos y divertidos, aunque también hay varios episodios de podcast en forma, todos muy buenos.

Y ya que nos estamos desviando de los recursos formales para aprender de historia tampoco puedo obviar la saga de juegos Civilization (la civilopedia está divertida pero no le hagas mucho caso, yo la uso sobre todo para saber a quién investigar si me siento interesado e.g. según su entrada Clara Shuman nada más fué conocida como una gran pianista, cuando en realidad hay quien teoriza que compuso varias de las secciones más famosas de la obra de su esposo).

También están los legendarios Age of Empires (aquí aprendí de los dragones y lanceros de caballería), y los complejísimos Europa Universalis, Crusader Kings y Victoria (después de cientos de horas de juego sigo sin lograr que mis imperios dejen de colapsar XD).

Obviamente ninguno de estos recursos es para ser tomado como ‘evangelio’, pero puede iniciarte en muchos temas que tienen el potencial de convertirse en investigaciones más formales eventualmente.

La conclusión es básicamente que ‘la historia es chida’ jaja, espero que la entrada no haya estado demasiado mala, pero la del mes que viene se va a poner tremenda, spoiler alert, se va a llamar ‘El llano en llamas’ (grito agudo), así que no te la pierdas :D.

Quinta temporada

‘Bruh’ (o ‘Sis’) vamos por el quinto año activos en el blog. Si pudiera escribirme un email al pasado y explicarme cuántas cosas han cambiado a lo mejor no me las creía (y estoy seguro que eso nos pasa a todos), y quién sabe que esté por suceder en los siguientes años. Siempre me pongo sentimental al pensar en lo rápido que pasa el tiempo haha, no me hagas caso.

Lo qué sí está interesante es el montón de textos que tengo planeados, y que si los tiempos son propicios y no pasa nada demasiado grave (e.g. colapso de la economía mundial o nacional, estallido de una variante zombie o que muera por pura casualidad) tengo intenciones de publicar.

Cómo hostear un sitio eternamente

Pensar en las posibildades de que no pueda atender al blog (incluidos los gastos necesarios para que esté activo) me motiva a recomendar un sitio tremendo que nos va a servir de ‘respaldo online’.

Se trata de la Wayback machine de archive.org.

Estos manes se encargan de recorrer toda la web (bueno, en realidad no creo que toda pero sí una buena parte, y en realidad usan máquinas especializadas), y mapearla para guardar capturas de los sitios que crawlean (mira mis anglicismos castellano, quiero ver arder el mundo).

Estas ‘capturas’ están asociadas a una fecha, el robot saca nuevas capturas cada cierto tiempo, con lo que se genera una especie de repositorio de versiones de los sitios indexados.

En palabras simples puedes ver webs de hace veinte años (muy divertidas esas paletas de colores) y muchas de sus versiones según ha pasado el tiempo, incluso si ya no están disponibles.

Solía visitar esta web en 2005

¡La biblioteca de Belzoond está indexada por archive.org!.

Lo único que tienes que hacer es poner la url del sitio en el campo de búsqueda de la Wayback machine y verás las versiones disponibles.

Lo que es sumamente conveniente en caso de que (y espero que no suceda) no pueda seguir manteniendo el sitio por los motivos que sean (soy un fatalista incorregible), así que ya sabes a dónde ir si quieres leer entradas antiguas en el aislado caso de que La biblioteca de Belzoond se rompa.

Pero al menos de manera inmediata el sitio sigue más vivo que nunca, se vienen entradas y datos ñoños muy interesantes en esta prometedora temporada.

‘Nos estaremos viendo’.

Almíbar de corazones rotos

imagen destacada de entrada 'almíbar de corazones rotos'

Bueno, bueno, bueno. Este es uno de los libros que más me emociona discutir, en esta entrada vamos a ver de qué va y divagaré brevemente sobre varias cosas relacionadas, ‘¡vamo a darle!’.

(Inserte aquí un grito agudo de emoción)

No tengo idea de cómo, pero hace varios (muchos) años me enteré de la existencia de un libro intitulado así. Dicho título bastó para tenerme obsesionado todo ese tiempo sobre sus contenidos. ¿Y por qué no comprarlo y ya?, bueno, parte del problema es que es un libro editado por la SEP (Secretaría de educación pública de México) para distribución escolar, es decir, no estaba pensado para venderse en ninguna librería, al menos ninguna de las que tengo al alcance, además de que fué publicado en 1991 y no estoy cierto de que haya más de una tirada, así que estaba difícil (sin descontar mi perpetua fragilidad económica).

Pues que a finales del año pasado por fin pude hacerme de una copia (en el equivalente digital de una ‘Nostalgia’, una tienda de libros usados) y (ahhh), acá va lo que encontré.

¿Qué es un ‘almíbar de corazones rotos’?

Primero, un almíbar de corazones rotos es una compilación de textos (o cualquier medio en realidad, esta última acotación es de mi invención) diseñado expresamente para hacerte sentir acompañado durante un periodo triste originado por una ruptura amorosa, o bien para recordarte lo miserable que eres y deprimirte un poquito más (todo sea por una correcta recuperación cardiaca).

Creo que la presentación del volumen lo expresa muuuuucho mejor:

¿Sufre usted desdén?, ¿Padece usted despecho?, ¿Anda que no lo calienta ni el sol a causa de aquél, por motivo de aquélla?

No le vamos a ofrecer en estas páginas cardiacas la pócima milagrosa contra los males enconados del amor, ni la receta infalible para el manso regreso del otrora ser querido, ni la pomada que le devolverá la piel sana a las escoriaciones del romance sin buen fin o con mal principio.

Lo está queriendo engañar quien alguna de estas cosas le prometa. Esta es, sin vanidad ni modestia, una antología de machucones, ayes y suspiros que en algo paliarán el dolor propio dando algunas probaditas del ajeno, hiel de todos los sabores: para melancólicos y desconfiados, para porfiados y vengativos, para cualquiera en circunstancias desfavorables.

A la mejor jugando a armar este rompecabezas de corazones rotos hallan, usted dama o usted caballero, la frase que les falta para darle rienda suelta al llanto o darle vuelo a la hilacha, dos formas muy legítimas y socorridas de hacerle frente a los dolores de pecho. A veces una página con letras impresas recoge mejor las lágrimas que un pañuelo. En ocasiones resulta mejor cómplice que la luna para nuestros aullidos de lobo. Haga usted la prueba, cale sin ningún compromiso.

¡OMG!

portada de almíbar de corazones rotos

Contenidos del ‘Almíbar’ de Ernestina Loyo

En el volumen que nos ocupa, la compiladora comienza con una pequeña ‘advertencia’ que también transcribo:

Esta antología ha sido compuesta con fragmentos de obras que sus autores concibieron como universos completos, de la primera a la última línea, de la página uno a la que devela el misterio de la trama. Se han ejercido los privilegios de la lectura intencionada. Esta selección, por lo mismo, no impide la que puedan hacer otros ojos con dispares gustos. Del mismo artero modo se procedió con la gráfica y las fotos que la ilustran, a cuyos hacedores les agradecemos el uso de las imágenes que animaron otros libros y revistas, los cromos y las postales que han sido atesorados por arcones amigos.

Y comienza el primer ‘capítulo de la antología’. Transcribiré los títulos de cada capítulo seguidos del título de cada texto. En la gran mayoría de los casos solo se incluyeron fragmentos de cada obra mencionada.

La prórroga perpetua

  • La leva, copla de Sinaloa. Tradición Oral
  • La huazanga, copla de la Huasteca. Téllez
  • Antes del odio, poema de Miguel Hernández
  • La orfandad, poema de Rosario Castellanos
  • Los amorosos, poema de Jaime Sabines
  • Amor condusse noi ad una morte, poema de Xavier Villaurrutia
  • De la naturaleza de las cosas, tratado de Tito Lucrecio Caro

El ángel del martirio

  • Ni contigo…, copla de Veracruz. Tradición oral
  • ¡Cuas!, poema de Efraín Huerta
  • Dalia, novela de Alfredo Márquez Campos
  • Nosotros, Canción de P. Junco
  • El beso del adiós, poema de Manuel M. Flores
  • Las horas secretas, novela de Ana María Jaramillo
  • El ocaso, cuento de Horacio Quiroga
  • Arráncame la vida, canción de Agustín Lara
  • Ella empacó su bistec…, canción de Jaime López
  • Querida, canción de Juan Gabriel
  • Puro, purito, conjuro de tradición oral
  • El que no pudo amar, cuento de Giovanni Papini
  • La que sea, canción de Cuco Sánchez
  • Me retorcía las manos, poema de Ana Ajmátova
  • Esta tarde vi llover, canción de Armando Manzanero
  • La obediencia nocturna, novela de Juan Vicente Melo
  • Fotografía, canción de Oscar Athié

No lloro, nomás me acuerdo

  • Al pie…, copla de Oaxaca. Tradición oral
  • Inútil divagación sobre el retorno, poema de Renato Leduc
  • La chancla, canción popular
  • Urgencia, canción de Indalecio Ramírez
  • María Rosario, prosa de Azorín
  • Nada, nada, canción de Juan Gabriel
  • Poema 20, poema de Pablo Neruda
  • Declárate inocente, canción de José Alfredo Jiménez
  • Centuria diecisiete, novela de Giorgio Manganelli
  • Amor perdido, bolero de Pedro Flores

Bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos

  • El hombre…, copla de Fernández Arámburu
  • Voy de gallo, canción de R. Hernández
  • Amor mal agradecido, canción popular de Veracruz
  • Ten cuidado con el corazón, canción de Flor y Valle
  • Fruta, poema de Bernardo Ortiz de Montellano
  • Cuadrilla, poema de Carlos Drummond de Andrade
  • Centuria catorce, novela de Giorgio Manganelli
  • Las quejas de un fino amante por una falsa inconstante, décima popular
  • Muñóz, visitador de México, poema de Ignacio Rodríguez Galván

¡Ay, corazón!

  • Eres alta y delgadita, corrido popular
  • Infame traición, poema de Margarito Ledezma
  • Volvió por ella, corrido de Rafael Buendía
  • De Cuca Mendoza, corrido de Jacobo Dalevuelta
  • Él me mintió, canción de Amanda Miguel
  • Amor secreto, cuento de Manuel Payno
  • Dulce amor, canción de Francisco Barrios
  • Suerte loca, canción de Agustín Lara
  • Ya no soy…, copla popular de Tabasco
  • En que satisface un recelo por la retórica del llanto, poema de Sor Juana Inés de la Cruz

Como sombra vagarás

  • Me mataste…, copla de Vázquez Santana
  • Cuatro cirios, canción de Federico Baena
  • Diario, de Ma. Antonieta Rivas Mercado
  • Si yo pudiera, canción de Guty Cárdenas
  • Una carta, cuento de Mercé Rodoreda
  • Destino, poema de Rosario Castellanos
  • Breve diario de un amor perdido, novela de Francisco Tario
  • Camino de Guanajuato, canción de José Alfredo Jiménez

De los libros de la SEP

Es bien sabido que el sistema educativo público mexicano no es el mejor del mundo, pero si de algo estoy convencido es que los libros de lecturas de esta dependencia son ‘top tier’. Aunque admito mi desconocimiento del mundo editorial infantil, siempre me parecieron muy buenos (sobre todo cuando era niño).

Me gusta la edición, la tipografía, el apartado gráfico de la mayoría, y aunque siempre te encuentras con algún contenido nacionalista (me identifico con José Emilio Pacheco en ‘Alta traición’), en general pienso que sus textos son un gran primer acercamiento a la literatura, sobre todo si te los regalan.

Para la gente de mi generación el ‘libro del perrito’ guarda un lugar especial en el corazón (mi favorito personal es el libro de lecturas de cuarto grado (el ‘libro del viejito’) por cierto).

Historias legendarias como ‘Paco el chato’, esa del ratón que compró nuevos pies, Lia y Joel, ¡Tajín!, bruh, si lo pienso un poco les debo mucho de mi interés por las historias a esos libros, ya me puse nostálgico lol.

Por cierto que los puedes leer (o releer) en el catálogo histórico del sitio de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, (los libros que leí son de la generación 1993 BTW).

Pues que además de la ‘colección principal’ de libros de texto, también se editaban colecciones alternas como los famosos ‘libros del rincón’. Recuerdo que en mis años de primaria había un micro librero en un rincón de la mayoría de salones de clases. ‘Almíbar de corazones rotos’ es un ‘libro del rincón’.

De corazones rotos

El tema de la antología es absurdamente atractivo jaja, pero no estoy seguro de si los niños de primaria estén de acuerdo, la mayoría de las referencias de la antología requieren mucho contexto, además de que ¿qué niño tiene el corazón roto? (pensándolo bien a lo mejor si los hay).

La tipografía está interesante, suele cambiar entre cada cita, no me convenció mucho la paleta de colores pero tampoco está tan mal, el diseño gráfico está muy agradable también.

Otra cosa notable son el montón de cosas por leer que la antología me ‘recomendó’, poesía sobre todo, aquí me vine a enterar con más precisión del ‘Nocturno a Rosario‘ de Manuel Acuña por ejemplo. Incluso coincidí en algunos textos con la compiladora. ‘Amor secreto’ es un relato incluido en ‘El cuento hispanoamericano‘ de maese Menton, por ejemplo. Sin demeritar el montón de fotos que engalanan la antología (incluye full de ‘waifus antiguas’ XD).

Algo que llamó fuertemente mi atención es la frase: ‘agradecemos el uso de las imágenes que animaron otros libros y revistas, los cromos y las postales que han sido atesorados por arcones amigos’. ¿Será que la gente aún usa arcones para guardar cromos y postales?, estaría tremendo ver los tesoros antiguos de los demás.

De nuevo, el mundo moderno ha cambiado muchas cosas. ¿Cual es el equivalente de los arcones con álbumes y recortes del siglo XXI?, ¿Instagram?, ¿Facebook para los veteranos?, creo que el hecho de que las colecciones no sean tan ‘privadas’ como un baúl con cosas le ha quitado cierto encanto, aunque no todo está tan mal porque gracias a este mundo moderno puedo ver las fotos que publica mi crush.

Aún hay más (y un anuncio)

De manera inadvertida ya había seguido el consejo de doña Enestina de elaborar mi propio almíbar de corazones rotos según mis ‘dispares gustos’, y así fué como llegué a la conclusión de que cualquier material puede servir para elaborar uno de esos tónicos para ‘aguitarse’ o ‘darle vuelo a la hilacha’.

Mi primer intento por compilar un ‘almíbar’ fue una playlist, de momento voy en la cuarta iteración, y para disfrute de la gente que lo desee (sonido de bombos y platillos) ¡aquí la puedes escuchar!.

Entiendo perfecto que tus gustos pueden no coincidir con los míos, pero a lo mejor te encuentras alguna canción nueva para incorporar a tu propio ‘almíbar de corazones rotos’, en todo caso, dejo la decisión en tus manos :).

Más o menos cuando terminé de leer el libro comencé a trabajar en mi propia antología, un ‘almíbar de corazones rotos’ en toda su gloria, y ese era el otro proyecto grande que anuncié a principios de la temporada.

Por motivos que escapan a mi control no he podido avanzar en ello tanto como quisiera.

PEROOOOO.

¡Tengo la primera versión del primer capítulo! (más gritos de emoción).

Si quieres leer algunos fragmentos arteramente seleccionados sobre corazones rotos lo puedes descargar aquí (enlace de google drive).

Honestamente no está tan perfecto como lo había pensado, pero quería liberar al menos esta primera versión a fin de obligarme a mejorarlo, así que también es un trabajo en proceso.

Y aquí viene el anuncio.

Por los mismos motivos, relacionados sobre todo con el tiempo que me queda ‘libre’, el ritmo de las entradas va a decaer aún más, el esquema que estoy concibiendo va a producir una entrada ‘decente’ al bimestre con (tal vez) una o dos entradas ‘random’, un poco menos extensas y de temas menos formales.

Y esa periodicidad entra en vigencia de inmediato. Sin descontar el fin de temporada y las consecuentes ‘vacaciones’, así que si mis estimaciones son correctas, la siguiente entrada va a aparecer hasta enero de 2022 (bruh, ¡que alguien pare el tiempo!).

Pásala bien, lee muchas cosas y nos vemos el año que viene :).

El álbum de México de 1910

el album de mexico de 1910 imagen destacada

Por motivos que no recuerdo a plenitud me encontraba trasteando en la Biblioteca Digital Hispánica. Sitio que no puedo dejar de recomendar. Allí obtuve el texto de ‘El fistol del diablo‘, ‘Azul‘ y más recientemente algunos de los libros que estoy leyendo. Como la ‘Historia de la conquista de Méjico‘ de Prescott y los cinco volúmenes de la ‘Historia de Méjico desde los primeros movimientos que prepararon su independencia en el año de 1808 hasta la época presente‘ de Lucas Alamán (por más correcta que sea detesto esa grafía para México por cierto).

Está de más escribir que no le he puesto demasiada atención a las entradas que tengo pendientes. Pienso sobre todo en la de Clemencia, en la obra de teatro que tengo planeado discutir y en el otro proyecto grande que anuncié a principios de la temporada. Creo que se me da muy bien iniciar proyectos para nunca terminarlos XD.

Pues que en la búsqueda de los libros supracitados la biblioteca me sugirió uno intitulado: ‘Álbum gráfico de la República Mexicana 1910‘ recopilado por un señor llamado Eugenio Espino, comencé a ‘hojearlo’ y de inmediato pensé: ‘esto es material para una entrada’.

Así que sin más preambulo aquí están los resultados de ese paseo a este ‘rabbit hole’ de las fotos antiguas de lugares que conozco.

¿En serio un álbum?

Lo primero es definir al ‘Álbum gráfico de la República Mexicana’.

Se trata de un libro de 390 fotografias en blanco y negro en formato gran folio (en realidad mide aprox 39 x 31 cm), editado por motivo del centenario de la independencia y en lo personal creo que está ‘¡bien bonituuuuu!’.

Las fotografías incluyen lo mejor de la arquitectura nacional y demás puntos de interés en las ciudades más importantes de México, por lo regular cada fotografía incluye una breve descripción del sitio, a veces con medidas, costos o alguna otra característica notable.

Sobre Toluca

Uno pensaría que en pleno 2021 con los cientos de blogs y vlogs de viajes y la facilidad que tenemos para consumirlos un libro de fotografías editado hace más de cien años sería un tanto innecesario. Nada más lejos de la realidad.

De vez en cuando me pregunto (y a veces les pregunto a personas mayores) cómo vivían las personas hace cincuenta o sesenta años, con suerte me he enterado de cosas que han pasado hace un siglo en donde vivo, pero de más está decir que no he visto demasiadas (o ninguna) fotografías o documentos del periodo (sospecho que en algún ayuntamiento o por el estilo habrá algo así).

Bueno, creo que uno de los motivos por los que quedé cautivado por estas fotografías es que por fin pude atisbar muy brevemente cómo era el mundo hace cien años, lo que me lleva a darle un poco más de contexto a toda la vaina que está por venir.

Pues que vivo cerca de Toluca. La mayoría de mis coterráneos de la escuela (hace más años de los que quisiera de esas ‘entrevistas’) la consideraban una de las ciudades más irrelevantes del país (ergo, del mundo) y también la mayoría estamos bien con eso.

Como dato curioso el área metropolitana de la ciudad está en el puesto 28 de las más pobladas del mundo hispano con 2 550 000 pobladores, lo que la hace la quinta más grande del país después de las masivas Guadalajara, Monterrey, Puebla y CDMX (saqué esos datos de Wikipedia así que tampoco lo tomes como dato muy confiable, acá está la lista).

Y hay demás datos que estoy seguro a nadie le importan así que basta decir que la ciudad fue sede (creo lol) del señorío de Tollocan, vasallo de los Mexicas y que estuvo entre los primeros en caer ante la alianza nativa-española de la ‘conquista’ (aparece en el mapa para el Imperio Azteca en Europa Universalis ¡OMG!), que tenía fama de limpia (hace treinta años que eso no es verdad, aunque en la parte más céntrica sí se ve más ‘barrido’ :) ) y que en mi humilde opinión tiene el mejor clima del país jaja (aprox de 6 a 25 grados Celsius durante la primavera y el verano, y de −5 a 20 grados Celsius en invierno).

Señorío de Tollocan en EU4

Comparando lugares

A continuación presento las fotografías que más llamaron mi atención. Y el motivo es cursi la verdad sea dicha. Esto es, por que puedo identificar de qué lugar se trata en la actualidad. Voy a dejar las capturas en el tamaño más grande posible para que se aprecien un poco más los detalles y todo eso (así que es posible que la entrada cargue un poco más lento). También transcribiré el texto que describe la imagen original y para la versión moderna algún comentario random (y probablemente irrelevante).

Cervecería «Toluca y México»

La Compañía Cervecera «Toluca y México.» S.A., se constituyó desde 1875 , por iniciativa del emprendedor capitalista Sr. Don Santiago Graf. La negociación progresó rápidamente, extendiendo sus productos, en el curso de pocos años, por la mayor parte de la República. Comenzó a funcionar la sociedad anónima que la dirige, el 9 de Mayo del año de 1890. El capital inicial de esta corporación no pasó de quinientos mil pesos, que en la actualidad han sobrepasado con creces los dos millones.

Como negociación, ha llevado el nombre de Toluca por toda la República y es una de las más importantes de la pintoresca población, á la que presta una buena parte de su movimiento y uno de los rasgos que la señalan á los ojos del viajero.

El edificio de la cervecería se destaca entre todos los demás, con sus altas chimeneas que se ven desde gran distancia, con el monótono y casi uniforme murallón que le sirve de fachada principal y con sus amplios talleres y magníficos departamentos, que semejan vasta colmenera, donde laboran centenares y centenares de operarios.

Este frente mira á uno de los mayores jardines de Toluca, adornado con un monumento patriótico. Hay que penetrar á los departamentos de la cervecería para contemplar su excelente maquinaria. Llaman la atención las máquinas refrigeradoras, en gran número y perfectamente montadas: los depósitos, con sus gigantescos toneles de capacidad de millares de millares de litros, donde se mantiene la cerveza varios meses sometida á glacial temperatura. También es de notar el departamento de envases, que es una especialidad de la casa. El gerente actual de la negociación es Don Francisco Gottwald.

Sospecho que la cervecería fue pasando de manos hasta ser adquirida por el ‘Grupo modelo‘. Hoy en día el edificio alberga al ‘Centro cultural Toluca‘, no encontré definición oficial, pero tengo entendido que es un museo, es posible que ya no pertenezca al conglomerado cervecero pues recuerdo bien que antes se llamaba ‘MUMCI’ (Museo Modelo de Ciencias) y evidentemente ahora no, así que quién sabe lol.

Como dato random, pasé varios años esperando al autobús en esa fachada después de la escuela. Y a la fecha (al menos antes de la pandemia) caminaba frente a ella con cierta frecuencia, dato inutil pero que tiene cierta significación para mí. La fotografía es una captura hecha desde el ‘Jardín Zaragoza‘ de google maps por cierto (el que la descripción original califica de uno de los más grandes de la city).

Los portales de Toluca

El artista se ha creído en el deber, al recoger las vistas principales de los paisajes, monumentos, parques y edificios de la progresista población que es capital del importante estado del centro, de no olvidar un sitio que constituye uno de los rasgos más peculiares de la fisonomía toluqueña, y son los anchos portales que aparecen en el grabado.

Herencia del arte colonial, los portales son distintivo de la mayoría de nuestras ciudades. Mas ó menos majestuosos, más ó menos imponentes, ora sostenidos en fuertes pilares de piedra, ora sobre simples columnas de mezcla cuidadosamente blanqeaadas y pintadas, el extranjero enruentra un portal al pisar cualquiera de nuestras poblaciones.

No siempre en las capitales más populosas se encuentran los más bellos. En México [texto ilegible] los que desembocaban á la Plaza de la Constitución, á lo largo de las [texto ilegible] Refugio. En cambio en Cholula, enorme portalada cerca la plaza [texto ilegible] atención de los turistas.

Los portales de Toluca son muy dignos de mención. Anchurosos, prolongados gran trecho á lo largo de la calle más importante de la ciudad, sostenidos en poderosas columnas y pilastras, allí se reconcentra con frecuencia la animación de la ciudad, y allí stá uno de los mejores sitios para observar a la buena sociedad toluqueña y también al bajo pueblo, así como á las clases medias.

Gran porción del movimiento social de Toluca se reconcentra en los portales. Cerca de ellos se halla el mercado: bajo sus arcadas lucen sus escaparates importantes casas de comercio, no lejos se encuentran los principales templos y los mejores parques: allí mismo están las oficinas de Correos y de telégrafos: enfrente se halla un buen salón de teatro, y, finalmente, á su abrigo se instala muchas veces buena Banda musical, que entretiente los oídos mientras los ojos contemplan con satisfacción ir y venir grupos de hermosas señoritas y simpáticos tipos de la clase media y del pueblo.

He visitado apenas tres ciudades nacionales aparte de Toluca y en las tres hay portales, no estoy seguro de si es una cosa heredada de España o compartida con otros lados de hispanoamerica, de cualquier modo casi siempre están en el corazón de la ciudad y muy cerca de los edificios de gobierno y sedes religiosas ‘so’ estoy de acuerdo con ‘el artista’.

No tengo muchas anécdotas por acá, aunque también solía transitarlos muy temprano y siempre tenía miedo de cruzarme con algún asaltante oculto entre las sombras de la madrugada, nunca pensé lo que el sabio Ibarguengoitia escribió sobre que todos los ladrones están dormidos a esa hora XD.

Instituto Porfirio Díaz

Lleva ahora el nombre del Presidente de la República el antiguo Instituto Científico y Literario de Toluca, importante institución educativa que honra al Estado de México. Mira este edificio á la avenida de los Constituyentes, y ocupa su frente toda la longitud de una calle, mostrando artística fachada de sólida y hermosa cantería. Dos cuerpos componen esta fachada, en cuyo centro luce un pórtico de columnas corintias, coronado por un ático sencillo. Ambos costados de la fachada muestran á manera de pabellones un tercer cuerpo, en el que están montados los aparatos del observatorio meteoroléigico del Instituto.

Comprende el plantel la enseñanza preparatoria y la profesional, á lo que se agrega una Escuela Normal para profesores. En la enseñanza profesional se incluyen las carreras de jurisprudencia, ingeniería, farmacia, notariado.

Hay asimismo enseñanza de telegrafía, agencia de negocios y ramos mercantiles en general. La inscripción del Instituto ha pasado muchos años de quinientos alumnos y otros se ha aproximado a mil. Es el plantel docente más importante del Estado de México. Toluca se ha distinguido siempre como centro intelectual: algunos otros de sus establecimientos educativos, tales como la Escuela de Artes y Oficios para hombres, y las Escuelas Primarias, muy numerosas, que con incansable actividad fundara el progresista Gobernante Gral. Don Juan Vicente Villada, y que ha seguido alentado en la actualidad el General Don Fernando González, ocupan lugar de primer orden en el desarrollo educativo del país. El presupuesto del plantel varía alrededor de cincuenta mil pesos anuales. Tiene excelentes gabinetes de Física, Química é Historia Natural.

El ‘Instituto Literario’ como le decimos por acá es hoy la sede de la Universidad Autónoma del Estado de México que sigue siendo considerada la ‘máxima casa de estudios’ del estado, de hecho la calle sobre la que tiene su entrada ahora se llama ‘Instituto Literario’. El gran Ignacio Manuel Altamirano estudió aquí (varias décadas antes de la publicación del álbum), donde le dió clases ‘El nigromante‘ en persona que por cierto perteneció al grupo de fans de Rosario de la Peña (todo se relaciona lol).

Hay naturalmente otro montón de edificios que pertenecen a la Universidad pero este es el más emblemático, recibe el nombre informal de ‘Rectoría’ a secas jaja.

De nuevo hubo una temporada en la que desayunaba de vez en cuando en un parque al lado de este edificio, también pasaba por ahí después de la jornada ‘Godínez’.

La alameda

Toluca es una ciudad florida. Tiene gran número de parques y los jardines se encuentran distribuidos por todas partes de la ciudad, adornados muchos de ellos con monumentos y estatuas no insignificantes. Por esto, la bella sultana del valle de Lerma, llama la atención de los extranjeros, que no se imaginan hallar ese aspecto de gran ciudad, y se sorprenden del número de casas suntuosas, edificios públicos notables, y, en una palabra, de la grandeza arquitectónica y decorativa de la población.

Frontero al Palacio del Gobierno está el Jardín de los Mártires, adornada con una estatua del libertador de México, el sublime cura de Dolores. Un alto relieve del pedestal representa en bronce la batalla del Monte de las Cruces, aquella jornada de cuyos frutos no supo aprovecharse, desgraciadamente, el iniciador de nuestra independencia. Otro tablero reproduce la tormentosa escena del asalto de Granaditas. La figura del heroico sacerdote es imponente: en la siniestra mano empuñando el estandarte de la virgen de Guadalupe, lábaro de la oprimida raza.

Otro de los más bellos jardines de la ciudad es el Morelos, que ostenta una estatua del hombre más grande que ha producido nuestra patria. El Jardín de los Hombres Ilustres está adornado con elevado obelisco, donde están inscriptos los nombres de muchos mexicanos eminentes. En alto relieve de metal luce el busto de la inspirada Décima Musa. Sor Juana Inés de la Cruz.

El parque Cuauhtémoc ó Alameda, como se le designa generalmente, es el mayor y el más hermoso jardín de la ciudad. Las calles que lo dividen simétricamente parecen delineadas por las hábiles manos de un nuevo Le Notre: las arboledas son umbrosas: el ambiente eternamente perfumado: un pequeño lago retrata en su tersa superficie los celajes de aquél cielo límpido entre los más puros.

Durante las fiestas del Centenario se inaugurará la fuente monumental del artista mexicano Don Juan de Dios Hernández.

De nuevo creo que la mayoría de ciudades mexicanas tienen una alameda, y sospecho que hay algo equivalente en los demás países hispanoamericanos. Curiosamente no tengo ningún dato random para este lugar, pero la fotografía llamó mi atención sobremanera por ser una de las pocas en las que hay personas en los primeros planos.

Es sorpendente ver como vestía la gente de una ciudad que conozco (y probablemente de la mayor parte del mundo) hace cien años. Cuauhtémoc es el último ‘Huey tlatoani’ mexica por cierto, con el tiempo tomó el caracter de héroe nacional.

Monumento a Colón

Los lectores del Álbum verán en esta página el monumento más importante que puede contemplar el viajero en la activa Toluca. Es la estatua del almirante genovés, cuyo genio hizo surgir un nuevo mundo de las olas. Hállase esta obra de arte en la antigua calzada de Capultitlán, hoy de Colón que es una de las más hermosas avenidas y paseos, no solamente de Toluca, sino del país entero. Inauguróse este monumento el año de 1892. Primeramente se pensó colocar la estatua del inmortal genovés sobre la gran columna corintia que ocupa una de las glorietas del Paseo, columna que fué erigida con ocasión del cuarto centenario del descubrimiento de América.

Aunque es bastante hermosa por sí sola, no resultó lo suficientemente resistente la columna para que pudiese sostener la estatua. Esta descansa sobre ancho pedestal, en el que se lee una inscripción, que manifiesta haberse erigido el monumento por el pueblo y el gobierno del Estado de México, asociados con la colonia española de Toluca. En los costados está el escudo de armas de la Nación. Hay otra leyenda en el zócalo, en la que se ensalza á la reina Isabel la Católica, y á todos los abnegados colaboradores que la secundaron en la obra gloriosa de Colón.

Otro costado presenta el escudo de las torres y los leones, y, finalmente, la figura del genio genovés descansa en un plinto pequeño, sostenido sobre un gran globo, que parece el mundo soñado en los delirios de aquél á quien casi todos domaron por loco, menos una mujer generosa, que supo leer en su frente el secreto de un mundo nuevo, que había de añadir las más bellas joyas á su diadema de reina. La actitud del almirante es imponente: bien tradados los paños que caen en majestuosos pliegues, extendido un brazo que parece señalar el término del horizonte, é inspirada y alta la frente, que arrancó un mundo de la nada.

Jaja, el texto original probablemente va a tener un montón de detractores en la época actual y ¿quién sabe?, a lo mejor algún día no muy lejano la quitan para poner otra cosa. Pero mientras tanto sigue allí. En realidad fue movida unos metros al sur en no se qué año pero sigue siendo un punto de referencia bastante conocido.

El dato random, además de que Colón estuvo tan ebrio de poder con los nativos que la misma reina Isabel le tuvo que decir algo como: ‘bruh, chill out!’ mientras ella por su parte quemaba judíos y así XD (atención que no hay que juzgar el pasado con los estándares morales de hoy), es que su estética me parece muy bonita, ¡¿ya viste ese pedestal?!.

Paseo de Colón

También ha llevado el nombre del General Don José Vicente Villada, progresista gobernante del Estado de México. Ahora se le conoce como el del glorioso descubridor de América, en honor del cual tiene un monumento conmemorativo. Es una calzada destinada en lo futuro á gran embellecimiento. Por ahora, sorprende por la hermosura de su prolongada perspectiva, que se adelanta hacia el Sur de la ciudad, alejándose del centro un largo trayecto: nada más bello que esa línea vista desde las alturas del cerro del Calvario, la sucesión de arbustos que la bordan, y las glorietas que se abren, á la distancia, como corolas gigantescas, adornadas de hermosas fuentes y monumentos escultóricos.

A la caída de la tarde, la buena sociedad de Toluca llega á disfrutar del embalsamado ambiente del Paseo, al rápido trotar de los corceles que arrastran los elegantes carruajes. La perspectiva del Paseo toma entonces mayor animación: desde lejos su línea se recorta en focos de luz que realzan las nocturnas sombras, y tal parece un reguero de piedras preciosas, á los ojos del observador, que ve morir las últimas luces de la tarde y encenderse los primeros astros desde la cima del cerro del Calvario.

A la entrada del Paseo de Colón hay una hermosa iglesia, la Parroquia del Ranchito. Data su construcción del siglo XVIII: pero fué restaurada recientemente. Guarda no insignificantes pinturas modernas. Hacia el centro de la calzada se halla la gran columna corintia, erigida en conmemoración del cuarto centenario del descubrimiento de América: debió haber sostenido la estatua del amirante genovés, que siempre se colocó en más resistente pedestal de otra de las glorietas del Paseo.

Esta calzada llevaba originalmente al monumento a Colón del set de fotografías previo, hoy hay una fuente con un águila en su lugar (no tengo idea de su significado). De vez en cuando caminaba por acá para ir a la escuela, la perspectiva de los árboles siempre me pareció muy bonita.

Como dato random, este tipo de calzadas son muy comunes en las entradas de las antiguas haciendas del centro del país (son las únicas que he visto jaja), no estoy seguro de la especie de los árboles pero tienden a crecer muy altos, ¿cómo distinguir que una foto de un árbol ‘público’ es de México?, por algún motivo les ponen cal en la base, supongo para evitar alguna plaga, aunque mis conocimientos de botánica son inexistentes así que no me creas. También aquí hay personas y hasta carruajes operativos, ¿quien lo diría?.

Reflexiones finales

Me llamó la atención el concepto de ‘Álbum de México’, es decir, no tenemos ni veinte años con acceso estable a la mayor parte del conocimiento humano moderno (léase internet) y ya han caído en el olvido multitud de cosas que solían cubrir muchos de los espectros de la vida diaria.

Hoy tienes un mapa de todo el mundo, una enciclopedia, un asistente personal, una biblioteca casi infinita de libros, vídeos y demás materiales audiovisuales, e incluso un teléfono en un aparato que cabe en la bolsa de un pantalón.

Bueno, pues que en mis no tan pocos años jamás me había topado con un libro de fotografías de lugares que conozco de manera tan cercana como las que comenté.

Me parece sorprendente que en épocas tan ‘tempranas’ como 1910 existieran estos antecedentes de los vlogs de viajes jaja.

Si nos ponemos estrictos sin duda encontraremos libros mucho más antiguos que intentan satisfacer esa curiosidad humana por saber qué hay más allá del ranchito en el que uno vive.

Heródoto hablaba de los lidios, de los maságetas, y de los límites orientales del imperio persa. Los relatos de Marco Polo cautivaron la imaginación del mundo europeo sobre los fantásticos reinos del oriente. Y luego las relaciones de las conquistas de América un poco más apegadas a la realidad enriquecieron esa tradición de los relatos de tierras lejanas y exóticas.

Ahora que hago un poco de memoría en una ‘nostalgia’ (así les digo a las tiendas de libros usados) compré hace algún tiempo un libro intitulado ‘Granada in memoriam’, con más o menos la misma idea del álbum de México respecto a la famosa Granada española (tal vez algún día haga una reseña, jaja, ¡más trabajo!).

De cualquier modo el ‘Álbum de México’ es un libro sumamente interesante, lo puedes leer aquí a lo mejor encuentras fotos de tu ciudad (un agradecimiento especial a la Biblioteca Digital Hispánica’) y creo que eso es todo, por cierto que va a haber un anuncio en pocos días para los doce lectores frecuentes del blog (TQM jaja), así que estáte al pendiente, :).

Clemencia de Ignacio Manuel Altamirano – Resumen

‘Clemencia’ de Ignacio Manuel Altamirano es una novela historico-romántica escrita a finales del siglo XIX. En esta entrada encontrarás un resumen y breve análisis de la obra.

Sobre ‘Clemencia’ de Ignacio Manuel Altamirano

¡Llegó el momento para la segunda parte de la trilogía de Ignacio Manuel Altamirano!, la primera parte es ‘La navidad en las montañas‘ por cierto.

En la entrada supracitada discutimos brevemente sobre los orígenes de don Ignacio y su postura ideológica.

En resumen, era de ascendencia indígena, era un liberal y le gustaba enseñar.

Todas estas características se manifiestan constantemente en su obra.

‘Clemencia’ por su parte está enmarcada en la segunda intervención francesa, por lo que conviene tratar ese asunto para tener un poco de contexto.

Portada de 'Clemencia' y 'Cuentos de invierno' de Ignacio Manuel Altamirano en la edición de la editorial Porrúa

Sobre la guerra con los franceses

Si le preguntas a un ‘gringo’ el motivo de la fiesta del ‘5 de mayo’, probablemente va a suponer que es el día de la independencia o algo parecido. Aunque nunca falta el caballero de cultura que sabe que se trata de la conmemoración de la victoria del ejército mexicano en la Segunda intervención francesa en México en Puebla.

El lector atento recordará que después de la derrota contra los US en la Intervención estadounidense en México (relatada de primera mano por Manuel Payno en El fistol del diablo) y las guerras de Reforma el país estaba en ruinas y sin un peso. Tanto los conservadores como los liberales pidieron préstamos a naciones europeas para financiar sus operaciones, y cuando el bando liberal venció el gobierno terminó por adjuticarse inadvertidamente las deudas de todos.

Benito Juárez, presidente en aquél entonces decidió suspender los pagos de estos préstamos hasta que la situación mejorara.

Pero los europeos aún tenían esa tendencia al imperialismo/colonialismo que los había caracterizado desde hacía algún tiempo. Así que con el pretexto de exigir el pago mandaron tropas para ‘cobrarse’.

Con un poco de diplomacia, se logró calmar los ánimos de todos excepto de los franceses. Napoleón III tenía otros planes (sobre todo debilitar a los U.S.) y decidió armar un estado títere apoyado por los conservadores (los vencidos en las guerras de reforma) al mando del príncipe Maximiliano de Habsburgo (dato random que era pariente de Francisco Fernando, el que murió en Sarajevo).

En un punto de la historia había dos gobiernos en Mexico y de nuevo guerra civil. Al final la presión de Prusia sobre Francia y el apoyo de los U.S. a Juárez luego de dilucidar su propia guerra civil terminaron por colapsar al efímero imperio y Maximiliano y sus generales fueron fusilados.

Y es interesante que este episodio de la historia, no solo mexicana, sino occidental, sea tan desconocido, de hecho, pocos franceses tienen noticias de que en algún momento Napoleón III invadió el país.

Lo cierto es que todo el asunto es notablemente importante en la historia de ambos continentes.

Esta intervención fué la última en la que un poder europeo impuso un gobierno en América. Con la dimisión francesa terminaron cuatrocientos años de intervencionismo europeo en estos rumbos (y comenzaron los del intervencionismo norteamericano por cierto T.T).

Con algunas excepciones, sobre todo en las islas que les encantaban a los británicos. El mundo comenzó a ver a latinoamerica como un lugar que ya no era tan fácil de conquistar, no tan fácil como África por ejemplo, aunque eso es otra historia.

Retrato de Napoleón III
Napoleón III

Resumen de ‘Clemencia’ de Ignacio Manuel Altamirano

Pues ‘Clemencia’ se desarrolla en ese contexto de invasión Francesa, ahora viene el resumen por capítulo (esto va a estar extenso XD).

I. Dos citas de los cuentos de Hoffman

En una noche de diciembre, varios amigos del doctor L. estaban pasando la noche en su casa, el clima se puso feo y el hospedador les ofreció pasar la noche allí. Donde conversarían y verían su biblioteca que tenía buenos libros y algún objeto de arte.

Se puso a peparar un ponche de kirchwasser mientras los invitados abusaban de la biblioteca (¡qué bonita expresión!).

Entonces hallaron un papelito con una letra pequeña y elegante que citaba a Hoffman:

Ningún ser puede amarme, porque nada hay en mí de simpático ni de dulce.

Hoffman

y

Ahora que es ya muy tarde para volver al pasado, pidamos a Dios para nosotros la paciencia y el reposo…

Hoffman

Los invitados preguntaron al doctor sobre la historia del pequeño documento excusándose si cometían una indiscreción.

El doctor les ofreció el ponche junto al relato que explicaba el origen de la nota.

Todos se entusiasmaron por la idea y pusieron atención al galeno.

II. El mes de diciembre de 1863

El doctor relató los pormenores de la guerra con los franceses, que en aquél entonces habían ocupado todo el interior. 

El ejército nacional no hacía más que retirarse con la esperanza de fortalecerse en las partes más inaccesibles del norte. 

Entre todas esas maniobras el médico aún sin posición tuvo que pedir licencia para ir a Guadalajara debido a que estaba muy enfermo. Aprovechó la salida de un pequeño cuerpo de caballería que iba hacia la misma ciudad.

III. El comandante Enrique Flores

El coronel del cuerpo era un personaje importante que seguía vivo, lo mismo que algunos otros de los que intervendrían en la historia, por eso el doctor decidió cambiarles el nombre.

A todo esto, el comandante de uno de los escuadrones del cuerpo llamado ‘Enrique Flores’, merecía una mayor atención.

Era un hombre atractivo, fuerte y rubio, de buena posición social y económica, gallardo, mujeriego y jugador. Generoso y simpático hasta el extremo. Mientras la soldadesca apenas tenía tiempo para desempacar y hacer sus labores, Flores ya tenía varias conquistas. No había plaza de donde partieran sin que los ojos de las doncellas más bellas lloraran por él.

En resumen, era querido por todos, su jefe, la tropa y las señoritas (qué suerte tienen algunos XD).

Enrique era el tipo completo del león parisiense en su más elegante expresión, y se desprendía de él, si me es permitida esta figura, ese delicado perfume de distinción que caracteriza a las gentes de buen tono.

El doctor L.

IV. El comandante Fernando Valle

Diametralmente opuesto era el comandante Fernando Valle.

Flaco, moreno, pálido, con impresión de estar siempre enfermo. Era meticuloso y sumamente serio. Su expresión sin gracia y sus gestos poco educados hacían que nadie lo soportara. Parecía sentir un desdén por todos y nunca invitaba a nadie. De no haber luchado con arrojo en Puebla probablemente ni sus jefes lo hubieran tolerado. 

Nadie sabía de dónde había salido. Comenzó como soldado raso y ascendió rápidamente a capitán de escuadrón. Los superiores lo tenían por el más capaz de los oficiales, pero aún así sospechaban que un propósito malévolo lo motivaba a tanto arrojo.

Cuando enfermaba o estaba herido nadie, ni siquiera los médicos le ayudaban.

Todos lo tenían por un traidor en potencia, a nadie le sorprendería verlo pasarse a los franceses.

Así pues, ni una triste cualidad tenía mi comandante. Era un pobre diablo, bien seco, bien fastidioso, bien repulsivo.

El doctor L.

V. Llegada a Guadalajara

Está de más decir que ninguna ‘bella’ le hacía el menor caso. Él lo sabía y las evitaba. Cuando iba a algún baile obligado por el Coronel se quedaba en una esquina y se retiraba pronto.

Por eso todos se sorprendieron al verlo llevar un ramo de flores cuando llegaron a Guadalajara.

La tropa entonces comenzó a burlarse un poco del capitán. Cuando este les respondió que las flores eran para su prima, Flores, el único oficial que le hablaba con cierta familiaridad le pidió conocerla.

A menos que se opusiera pues los hombres como Valle, serios y formales, también solían ser los más celosos.

Valle le aseguró que no habría problema.

Los soldados dijeron con malicia “pobre primita, con Enrique”.

VI. Guadalajara de lejos

La otrora capital de Nueva Galicia era considerada la reina de Occidente y aún al día de hoy es una de las tres ciudades más importantes del país (las otras dos son Monterrey y la Ciudad de México).

En fin, que todo: la orografía, el clima, la fauna y la flora evocaban al romance y a los lances de valor.

A todo esto es creencia popular (y por lo que me han dicho los viajeros muy cierta, lol), que en Guadalajara las señoritas son particularmente bellas.

Pero la ciudad también lo es, nutrida por el caudaloso río Santiago, solitaria en medio del desierto, parecía una antigua ciudad bíblica.

Plaza de Guadalajara en el siglo XIX
Plaza de Guadalajara

VII. Guadalajara de cerca

La gente de la ciudad era igual de agradable.

Hospitalaria y abocada a dejar la mejor impresión al visitante.

Se conocerá la diferencia que hay, por ejemplo, entre el carácter de Guadalajara y el carácter de Puebla, en lo siguiente. En Puebla invitan al forastero a visitar las iglesias; en Guadalajara a visitar los establecimientos de beneficencia; en Puebla, después de infinitas pruebas parecidas a las que se exigen del profano antes de entrar en la masonería, los amigos, como una gran muestra de confianza, le ofrecen agua bendita y rezan con él un vía crucis; en Guadalajara, a los diez minutos de haber sido presentado, le ofrecen un banquete y apuran en su compañía la copa de la amistad.

En otras partes las mujeres apenas asoman las narices por sus balcones para ver pasar al viajero, y se apresuran a esconderse para no ser examinadas de cerca. En Guadalajara las mujeres se presentan francas y risueñas, comprendiendo muy bien que no es preciso ser mojigatas para ser virtuosas.

El doctor

VIII. La prima

Después de tanta digresión regresamos a la entrada del cuerpo a Guadalajara, ciudad que a pesar de estar a las puertas de la batalla contra el Imperio Francés aprovechaba sus últimos días de libertad como contemporáneos de Noé (Comiendo y bebiendo pues pronto habrían de morir).

Los oficiales terminaron sus labores y Flores le recordó su promesa a Valle. Entonces fueron juntos a la catedral, edificio del que los Jaliscienses se enorgullecen sobremanera.

Era la misa de doce y los galanes entraron, allí Valle se admiraba de la arquitectura del edificio y los gorros de los obispos mientras Flores se admiraba de las bellas hijas de Guadalajara.

Al terminar los servicios las doncellas iban saliendo, y le regalaban miradas al galante Flores que tenía algo que lo hacía irresistible.

Hasta que una pareja de señoritas titubeó un poco al pasar a su lado. Las dos admirablemente atractivas, una de ellas con un velo y la otra una joven alta, rubia y de ojos azules, una ‘aparición celestial’ (¿referencia detectada?).

Al ver a Valle lo saludó de lejos con una ligera sonrisa. El valiente capitán se sonrojó todo lo que pudo y le indicó a Flores que era su prima. Ella se quedó mirando un rato más a Flores y después se retiró algo apresurada.

El ‘dandy’ sugirió seguirlas y aún ante la reticencia de Valle lo hicieron.

XI. La presentación

Cuando llegaron a la casa de su tía, los estaban esperando, Isabel la prima de Valle los invitó a pasar.

Allí estaba una señora mayor a la que Valle saludó. Era su tía, hermana de su padre, luego de saludarla les presentó a Flores.

Todas quedaron prendadas del elegante y absurdamente atractivo Flores que actuó con gracia y cortesía.

Luego la señora presentó a la amiga de Isabel, que al quitarse el velo les permitió ver un rostro hermoso enmarcando dos ojos negros que pondrían de rodillas a un sultán, su nombre: Clemencia.

Ni Isabel ni su madre pudieron ocultar su indiferencia a Valle, mientras que Flores acaparaba las miradas de todas.

El galán no se podía decidir y dejó al destino hacer su trabajo. Comenzó por conversar con Isabel, que muy sonrojada por tener tan cerca al ‘hermoso’ oficial lo obsequiaba con risas y miradas llenas de interés y tal vez algo más.

Clemencia pensaba parecido y dirigía frecuentes miradas para examinar a Flores que a su vez le hacía sentir ‘el poder’ de sus ojos audaces e imperiosos.

El triste Valle conversaba con su tía de plantas y botánica. Aunque pudo darse cuenta del impacto de Flores sobre las muchachas y se quedó distraído y contrariado. Secretamente se preguntaba si se estaba enamorando de Isabel (norteño time again lol), un ángel que podría disipar su soledad y tristeza.

Pero la rubia sonreía a Flores de un modo insinuante, ‘era una esclava que se rendía sin combatir a su futuro señor’.

X. Las dos amigas

Tan pronto los oficiales se fueron, las mujeres comenzaron a intercambiar sus impresiones.

Fernando les parecía apocado, nada atractivo y casi antipático. Se preguntaban por qué nadie de su familia a la que visitaban con cierta frecuencia lo mencionaba nunca. Ni sus hermanos, ni sus padres, ni los amigos de la familia, parecía que todos lo aborrecieran y eso debía de ser por algo. ¿Alguna fechoría?, ¿O debido a que su padre era un destacado conservador y por tanto enemigo ideológico del republicano Fernando?.

De cualquier modo decidieron no tratarlo mal hasta comprobar algún comportamiento reprobable. La misma Clemencia con algo de lástima le daba el beneficio de la duda.

El ambiente cambió cuando pasaron a hablar de Flores.

Isabel se ruborizó y manifestó su admiración por el garbo y ‘galanura’ del célebre donjuan. Clemencia coincidió y de inmediato ambas reinas de corazones comenzaron a verse como rivales.

Una ‘pieza’ como Flores habría de decidir cuál era la más bella y graciosa, la de más talento y en resumen la mejor de las mujeres de Guadalajara.

XI. Los dos amigos

De regreso al cuartel Flores le hizo notar a Valle que estaba muy callado. Con unas pocas frases logró hacerlo confesar que estaba enamorado de Isabel.

Valle amaba como los románticos de los cuentos, con castidad e intensidad. Flores lo miró como a un poeta y reconoció que esa era una postura poco popular, él por su parte lo deseaba todo, era rico pero sería millonario, sería un militar de renombre, conquistaría a todas las mujeres que se le antojaran y se ahogaría en los placeres y la felicidad.

Valle se puso un tanto triste debido a que Isabel ya había caído bajo el influjo de Flores y ella, una doncella inocente no tendría fuerza para resistirse, y sabía que el donjuan solo deseaba satisfacer sus anhelos egoístas y nada más.

Enrique le sugirió que la enamorara cuanto antes, y que él se haría a un lado, para ir a por la sultana de ojos negros, la sin par Clemencia.

Valle tuvo que aceptar, para él era mejor que las dos potencias se enfrentaran y no que Flores lastimara a su ya amada Isabel.

XII. Amor

Isabel se pasó la tarde y luego la noche pensando en Enrique, estaba cautivada y para ella ningún hombre era como él, se ponía triste al pensar en la multitud de mujeres que lo habrían de amar por toda la República. Otras veces se miraba al espejo y sonreía, era bella, e ingenua, ‘a Enrique solo se le puede enamorar desde el corazón’. Luego pensaba en Clemencia y que seguramente ella lo habría de enamorar lo que ensombrecía su ánimo, y al recordar al bello oficial un sentimiento de peligro la abordaba, peligro de sucumbir al deseo.

Al día siguiente su semblante denunciaba lo agitado de su corazón y su madre lo notó, aún así lo intentó disimular, quería salir a dar un paseo pero la idea de que Enrique volviera la hizo quedarse.

A las cuatro, la voz armoniosa de Enrique sonó en los corredores. El corazón de Isabel se aceleró y miró a la puerta por la que entraron los oficiales.

XIII. Celos

La saludaron y ella, los dejó pasar y llamó a su madre. Mientras tanto Valle notó que la doncella estaba visiblemente turbada, y en su interior comenzó a tomar fuerza la idea de que ya amaba a Flores.

Él cumplió su promesa y comenzó a conversar con la madre de Isabel, doña Mariana, contándole las últimas novedades de la capital, con tal gracia y elocuencia que tenía la atención de las dos anfitrionas.

Valle intentaba conversar con Isabel y ésta respondía con monosílabos y evidente desinterés.

Entonces llegó Clemencia, conversaron brevemente y luego les contó a todos que sus contactos le habían hablado de lo buen pianista que era el oficial, así que propuso una especie de competencia para demostrar que Isabel era la mejor pianista de la región, cosa que avergonzó mucho a la modesta doncella.

Clemencia se puso al piano acompañada por Enrique que la devoraba con la mirada, Isabel no podía reprimir los celos y Valle se supo derrotado. Todas amaban a Flores.

De modo que para Valle no era ya dudoso que Isabel amaba a Enrique. Esto lo hacía reclinarse en su sillón como desfallecido por el tormento. Jamás había sentido en su corazón la cruel punzada de los celos, aquel dolor le había sido desconocido enteramente, y se preguntaba si no sería más cuerdo para él, que había pensado sacrificarse por la patria, retirarse de aquella casa, no volver a ver a su prima, y refugiarse en sus deberes de soldado, para escapar a los peligros de una pasión que acababa con sus fuerzas.

El doctor L.

XIV. Revelación

Luego tocó el turno a Isabel que ya estaba repuesta, y comenzó a tocar. Ejecutaba de manera admirable, al nivel del mejor pianista europeo y Enrique no pudo disimular su admiración por lo que le susurro ‘Después de esto, caer de rodillas y adorar a usted’.

Isabel interrumpió abruptamente la pieza y apenas pudo terminarla después de reponerse, la niña inocente y tímida había sucumbido al encanto del oficial.

Todos celebraron su virtuosismo aún cuando su rostro se encendía y negaba rotundamente ser merecedora de tantos elogios.

Para convencerla de que no la estaba adulando, Enrique le pidió su opinión a Fernando que estaba olvidado en un sillón.

Valle manifestó su desconocimiento de las artes, pero confirmó que solo los grandes artistas pueden conmover los ánimos como las dos bellas señoritas.

Clemencia, desestimó su respuesta porque sabía que no deseaba ponerla en evidencia, pero reconoció con gusto que era inferior, y que el mismo Valle lo había manifestado al enjugarse una lágrima cuando Isabel y Enrique estaban al piano.

Valle se puso encendido e intentó excusarse, pero Clemencia le preguntó si recordó un amor pasado o alguna otra aventura, Fernando aseguró que su vida había sido estéril y nada interesante. Ella dudó un poco y le dijo que sentía gran curiosidad por conocer el secreto de su eterna tristeza.

Los oficiales apuraron la despedida y prometieron visitarlas al día siguiente, Isabel se despidió de Flores con miradas de un amor implícito y de Valle con una mirada de urbanidad e indiferencia, pero Clemencia le sujetó brevemente la mano y le dijo con dulzura: ‘¡Hasta mañana, Fernando!’.

Clemencia al contrario, se despidió de Enrique con la más amable, pero con la más indiferente de las sonrisas, y manifestándole una alegre confianza, que es como la moneda corriente de las coquetas; pero al dar la mano a Fernando que se la tomaba con el mayor respeto, se la apretó ligeramente y le bañó con una mirada tan ardiente, tan lánguida, tan terrible, que el joven a su pesar se sintió turbado, y su corazón palpitó, como el día que la vio por primera vez.

El doctor L.

De camino al cuartel Flores le pidió perdón a Valle, pues Isabel se mostraba interesada en él, Valle aceptó su derrota y aunque se negó a la idea de tener algo con la amable Clemencia cesaría en sus intentos por cortejar a la rubia.

XV. Un salón en Guadalajara

Era de noche y los oficiales entraron al salón de la familia de Clemencia, el más distinguido de Guadalajara y tal vez de todo el país. Allí los esperaba la bella sultana con sus amigas y parientes. Los presentó a sus padres, patricios modelo que conservaban el vigor y buen gusto. Y luego a sus amigas que se deshacían en miradas para Flores pero que apenas y reparaban en Valle.

Fernando se hubiera desmoralizado de no ser porque Clemencia le dijo que estaba muy contenta de verle y que habrían de conversar muchísimo.

Así, mientras Enrique demostraba su habilidad al piano y era aplaudido por todos, Clemencia conquistaba a Valle con sus miradas y sonrisas.

El pobre hombre, que jamás había conversado tanto con una mujer, mucho menos de la belleza e inteligencia de Clemencia, no pudo resistirse y ya casi estaba enamorado para cuando anunciaron la cena.

XVI. Frente a frente

Se sentaron a la mesa, Clemencia y Fernando frente a Isabel y Enrique.

Isabel irradiaba felicidad, intercambiaba amorosas miradas con el atractivo oficial y este la trataba con tierna familiaridad.Cosa que no pasó desapercibida a Clemencia que lanzó una brevísima mirada llena de celos a la pareja.

Valle se percató de todo y su corazón que ya amaba a Clemencia sufrió al ver los celos de ella. Pero los olvidó tan pronto lo volvió a asediar con esas palabras y miradas que ya lo habían subyugado.

Le habló de varias flores que cuidaba con esmero entre ellas una que tenía en un ‘tibor del Japón’ que era la más preciada, le sugirió ir a verlas tan pronto terminara la cena para saber su opinión de botánico experto, y de paso regalársela como muestra de afecto.

Fernando se negó a aceptar un regalo tan preciado para ella y le sugirió que se lo diera al hombre amado. Clemencia respondió gentilmente irritada que si él no la quería, la arrancaría pues le sería inútil, un amargo recuerdo.

Dijo todo esto con tal pasión y dolor que Fernando olvidó los celos que había mostrado a Isabel y se volvió a sentir amado.

Después Clemencia se mostró agitada y pretextando que necesitaba aire fresco le pidió a Valle que la acompañara a ver sus flores.

XVII. La flor

Y subieron a un corredor románticamente iluminado lleno de hermosas plantas, ella repitió su intención de darle la flor más valiosa, Valle se negó pero ante la decisión de Clemencia tuvo que acceder.

Se la puso en el ojal de su uniforme, luego clemencia la fijó con un alfiler de oro, sentía los fuertes latidos del corazón de Valle que al tenerla tan cerca temía estallar. Luego dijo casi agonizante: ‘¡Clemencia, piedad!’, la doncella se disculpó al tomarse tantas confianzas, tal vez en el pecho que tocaba ya había alguien, un secreto para el que no la consideraba digna de enterarla, y luego siguió este diálogo ( que transcribo porque está muy bueno (y cursi) XD):

— Mi secreto es, Clemencia, que he sido siempre infeliz; que jamás un ser piadoso se ha dignado bajar hasta mí los ojos; que he cruzado la vida siempre triste, solitario y desdeñado; que sintiendo una alma fogosa y tierna, jamás he creído que nadie pudiese aceptar mi amor, y que usted es el primer ángel que aparece en mi camino tenebroso y maldito;

Que las palabras de usted han penetrado en mi corazón y han hecho nacer en él un sentimiento desconocido, dulce, poderoso, que ha crecido en minutos y que me abrasa.

Que, desconfiado como todo infeliz, he creído que me hacía usted el juguete de un extraño capricho; que al ver a Enrique frente a nosotros esta noche; a Enrique, con quien no puedo compararme, que es tan hermoso, tan seductor, tan espiritual, he sentido… celos ¿para qué lo he de ocultar? Y que he querido huir de esta casa donde sufría yo tanto. Ahora mismo esto me parece un sueño. He ahí mi secreto.

Clemencia se estremeció al oír nombrar a Enrique; pero disimulando su emoción, replicó:

— ¡Qué niño es usted, Fernando! ¿Y pudo usted creer que yo fuese una coqueta sin corazón que quisiera hacer del alma noble, desgraciada y generosa de usted el juguete de un capricho indigno?

¿Qué me importan la hermosura, la gallardía y la seducción del amigo de usted? ¿Cree usted que yo soy de las que prefieren eso a las dotes del alma? Desde la primera vez que le vi en casa de Isabel, establecí perfectamente la diferencia que hay entre usted, hombre de corazón y de talento, y Flores, que me parece un galán de oficio, sin alma, y cuyo espíritu, ligero y alegre, va revelando una vida gastada en los galanteos y los placeres. No me juzgue usted mal, Fernando, ni crea usted que soy la coqueta casquivana a quien calumnian en Guadalajara.

Soy franca, desdeño las reservas de mi sexo, tengo una educación especial, una independencia de carácter que me permite reírme del qué dirán y hacer siempre lo que me inspira el corazón. Hace tres días que le conozco a usted, y esto me basta… Pero ahí viene Flores, Fernando, mañana estará marchita esta flor, pero yo la haré revivir con la savia de mi cariño…

Flores le pidió bailar una pieza a la bella de ojos negros, y con una mirada de aprobación de Valle regresaron al salón mientras el donjuán le decía palabras melosas (bruh, obviamente ya me cayó mal).

Tuberosa ornamental, clemencia de ignacio manuel altamirano

XVIII. Clemencia

Cuando terminó la fiesta y Clemencia despedía a Isabel le preguntó si era feliz, ella le aseguró que nunca lo había sido tanto, entonces la felicitó.

Ya en su cuarto, se dejó caer en un sillón con un despecho mal reprimido.

Isabel la había vencido, y estaba furiosa, luego pensó en Fernando y en todas las cosas que le había dicho, sintió remordimiento por jugar así con su corazón. Pensó en desengañarlo pronto. Ya en su cama sollozó en voz baja mientras nombraba a su amado Enrique.

Se propuso con toda seriedad enamorarlo y luego se durmió suspirando.

XIX. El porvenir

Fernando por su parte pensaba en muchas cosas. Se había enamorado, como se suelen enamorar los hombres que no han amado y mucho menos han sido correspondidos. Se sintió el más dichoso de los hombres pero al mismo tiempo el más desafortunado.

Los franceses llegarían a Guadalajara en poco tiempo y la tropa tendría que retirarse al remoto norte, dejando a su amada en la ciudad, y conociendo su fama temía que un oficial francés se convirtiera en su nuevo capricho.

Valle no vaciló en sacrificar su corazón por la patria y aceptó que perdería a Clemencia.

Aún así, un destello de esperanza asomó a su corazón, si ella se mantenía fiel a su amor a pesar de las dificultades lucharía por ‘la gloria del soldado y la del amante’, besó varias veces la flor de la amada y lo guardó como su nuevo talismán.

XX. Confidencias

Tres días después Isabel fue a casa de Clemencia a decirle que Enrique le había propuesto matrimonio. Su amiga le sugirió moderación, que amara con muchas reservas. No sabía a ciencia cierta quién era Enrique realmente, ni de dónde venía, ni si no se trataba de un donjuán más al que la fortuna siempre le había sonreído y que no valoraba el corazón de una inocente.

Isabel se puso muy triste al escuchar a su amiga, pero esta le aseguró que lo hacía por su bien, si alguien como Valle fuera el que le hubiera dicho esas palabras no las pondría en duda, pero ella conocía mejor a los hombres y por eso la prevenía.

Isabel entonces preguntó si amaba a su primo, Clemencia respondió que tal vez, él la idolatraba y mostraba gran talento y sensibilidad, aún así ella misma tenía sus reservas y no le entregaría su amor a ningún indigno.

Valientes hay muchos, en nuestro país sobran, y desde el soldado raso hasta el general hay para admirar a todos… Si Fernando no fuera más que un oficial atrevido, poco habría adelantado en mi corazón. Pero tú sabes que hay acciones que sobrepasan la esfera de lo común; yo no sé precisamente lo que quiero, no acierto a expresarte mi pensamiento… Se me figura que un proscrito, perseguido por todo el mundo, un mártir, un hombre que subiera al cadalso por su fe y por su causa, abandonado de todos, hasta del cielo… ese sería el hombre a quien yo amase… Y me hago la ilusión de arrebatarle de las gradas del cadalso, de ser yo su libertadora y de llevármelo conmigo para hacerle sentir el cielo, después de haber pisado los umbrales del infierno. ¡Qué quieres!… soy así… hay mucho de singular en mis deseos y en mis ideas.

Clemencia

XXI. El amor de Enrique

Pasaron quince días, Clemencia recibió un mensaje enviado por Isabel en el que rogaba que la visitara inmediatamente, pues estaba enferma. Apenas llegó e Isabel se deshizo en sollozos, el motivo era Flores, había resultado ser un canalla.

La guerra iba mal, los Franceses habían capturado todas las ciudades del centro y se dirigían a Guadalajara, los remanentes del ejército nacional se habían replegado y en pocos días habrían de internarse en el inaccesible norte.

Con ese pretexto Enrique quiso apresurar las cosas y o bien que Isabel se fugara con él o que le diera la prueba máxima de su amor y de esa manera ser su esposa ante Dios ‘aunque las necias fórmulas del mundo faltasen a su unión’.

El hombre esperaba la respuesta con una sonrisa que se borró con la respuesta de Isabel, lo corrió de su casa y este salió con la cólera en el semblante, un libertino humillado y no un amante que ha cometido un error.

A pesar de todo ella lo amaba, despreciaba su conducta pero no podía despreciarlo a él, no sabía si le dolía más la falsedad del amor del casquivano (lol) o que se iría de Guadalajara en pocos días.

Las dos se abrazaron y lloraron amargamente.

XXII. Otro poco de Historia

La guerra progresó con los nacionales sacando la peor parte, grandes y bravos esfuerzos se hicieron para bien mantener o bien capturar diversas posiciones, pero fueron en vano.

Cayó Morelia, y el resto del bajío, los generales decidieron retirarse a las barrancas y proteger Colima por sus recursos y el puerto de Manzanillo, pocos días después los Franceses y afrancesados (Mexicanos que se unieron al ejército invasor) ocuparon Guadalajara sin que hubiera combate el cinco de enero de 1864.

XXIII. La última Navidad

Ese fue el desenlace de la campaña, pero hubo otros acontecimientos que atañen a la historia situados en los últimos días de diciembre de 1863.

Las familias patriotas y liberales estaban preparándose para acompañar al ejército y afrontar las penurias del destierro y la derrota o bien para exiliarse en California, aún así deseaban aprovechar los últimos días de libertad con fiestas y extravagancias (espíritu nacional a full jaja).

Clemencia organizó una fiesta de Nochebuena a la alemana e invitó a los oficiales y lo más distinguido de la sociedad de Guadalajara, incluyendo a Flores, Valle e Isabel, que después del desengaño no tenía ánimos para nada, mucho menos una fiesta en la que estaría el amado.

Desengaño desconocido para Valle que por otra parte sospechaba de las miradas de inteligencia que había entre Flores y su amada, se temía lo peor y lo confirmó poco antes de medianoche.

La fiesta había transcurrido por varias horas y Fernando observaba a Clemencia y Flores bailando y festejando, anunciaron la cena y se rezagó en una habitación para meditar. Entonces entraron los susodichos, intercambiando amorosas palabras, ella le regaló un guardapelo con su retrato.

Poco después le fue preciso salir al corredor; se ahogaba… estaba loco. Si alguna vez hizo propósitos insensatos, fue entonces. Su pecho era un volcán, su cerebro ardía, y no le venían a la boca más que blasfemias. Se acordó que traía guardada y cuidadosamente envuelta la flor que Clemencia le había dado algunos días antes. Sacóla del pecho y la arrojó con cólera sobre el mismo jarrón japonés en que estaba la planta que la había producido.

— Conservarla —dijo— sería adorar la burla.

Su ausencia se había notado y Clemencia fue a buscarlo acompañada de Flores, la doncella le pidió que los acompañara a cenar pero Valle la rechazó con el pretexto de que se sentía mal, Flores le respondió con una broma y el herido le dijo que se contentara con ser dichoso y que lo dejara en paz.

Se comenzaron a caldear los ánimos y por poco y llegan a las manos, pero Valle se pudo controlar y le dijo a Flores “¡Mañana!

Clemencia estaba preocupada, no sabía si por Valle o por Flores, pero le rogó a su amante que no matara al desafortunado Fernando pues era posible que ella le hubiera dado motivos para sentirse así, el gallardo donjuán le prometió hacerlo sentir únicamente su látigo.

De nuevo a la hora de dormir, llena de remordimientos se recriminaba el papel que había tenido en la desdicha y posible muerte de Fernando Valle.

XXIV. El desafío

Al día siguiente Fernando fue a ver al doctor (es decir, al narrador) y le pidió de favor que le sirviera de testigo, no había ningún vínculo de amistad entre ellos por lo que su juicio sería imparcial. El médico aceptó y notificó a Flores que aceptó el desafío con altivez.

Algunas horas después el coronel llegó a los alojamientos de Valle y lo arrestó por insubordinación, los duelos estaban prohibidos y mucho más entre oficiales, Flores lo había informado (una cobardía a ojos de Fernando), habría de ser liberado cuando los ánimos se calmaran. El médico convenció a Fernando de esperar a batirse con los franceses para ganar la gloria o bien hacerse matar.

El ejército salió de Guadalajara el dos de enero de 1864, el coronel en nombre del general Arteaga, ascendió a Flores a teniente coronel y lo puso a cargo de la plaza por recomendaciones de varios amigos que tenía en el cuartel general.

XXV. El carruaje

Algunas horas antes de que los franceses ocuparan la ciudad, Clemencia y su familia salieron de la ciudad, posiblemente eran los últimos rezagados de entre los que prefirieron abandonar sus hogares a convivir con el enemigo.

Su padre encabezaba la comitiva, fuertemente armado lo mismo que sus criados. Clemencia y su madre iban en un carruaje, acompañadas de Isabel y su madre.

En una cuesta el carruaje dio un vuelco dejando inutilizada una de las ruedas, la situación era desesperada, la noche estaba cerca y no había ningún poblado cerca.

Un criado se ofreció para adelantarse y reparar la rueda en Zacoalco, la población más cercana, estaría de vuelta cerca del amanecer. El patriarca lo autorizó y los otros criados improvisaron un campamento para las señoras y señoritas mientras los hombres montaban guardia.

XXVI. Bien por mal

El mozo iba a la mitad del camino cuando se cruzó con una tropa de caballería.

Le hicieron el alto y después de identificarse lo llevaron al comandante a cargo, el mozo explicó la situación y el nombre del Señor R.., padre de Clemencia, el comandante, Fernando Valle en persona meditó un poco antes de decir:

— ¡Pérfida! ¡Cuánto le amo y cuánto mal me ha hecho!… En fin ¡volvamos bien por mal!

Fernando Valle

Dió varias órdenes a la columna y partió con el mozo a Zacoalco, llegaron pocas horas después, Fernando tocó una puerta que abrió un viejo capitán.

Le pidió de favor que le prestara el carruaje que tenía a su cargo debido a que no se podía mover con tanta facilidad.

El viejo soldado aceptó únicamente debido a la deuda de honor que tenía con Valle y porque este se aseguró de que lo regresaría prontamente.

Le pagó al conductor con tres onzas de oro y un reloj que valía tres veces más y la orden de no pedir un solo centavo al señor R…

Cuando salían del pueblo, su caballo reventó pues llevaba varios días sin descansar, Fernando lo despidió con una lágrima y le pidió al mozo que le vendiera el suyo. El hombre no estaba seguro de que su patrón lo autorizara pero Valle le dió diez onzas y el agradecimiento adelantado al señor que seguramente comprendería la urgencia de la montura para el oficial.

Llegaron a donde se habían cruzado por primera vez y los despidió, luego reanudó la marcha con su tropa, si alguien hubiera visto el semblante del comandante se habría asustado al notar la expresión de tristeza y la sonrisa de desesperación que llevaba.

XXVII. Alter tulit honores

Amanecía cuando el carruaje llegó al campamento, el mozo le relató todos los pormenores de su aventura al señor R… y Clemencia aseguró que el galante Flores les había hecho todo ese servicio.

Le preguntaron al cochero que no supo responder, pero al preguntarle si el oficial se llamaba Flores respondió que era posible.

La columna se hubiera cruzado con ellos de no haber tomado un desvío por el pueblo de Santa Ana, Valle no quería ver ni a Isabel ni a Clemencia.

XXVIII. Prisión y regalos

A todo esto, el coronel al mando de Valle y Flores fue ascendido a general de brigada y por recomendación suya, Flores se convirtió en el jefe de su tropa. Valle se enteró pocos días después y estuvo a punto de pedir su cambio de unidad pero al ver tan de cerca a los franceses no quiso perder la oportunidad de batirse y se resignó a estar a las órdenes de su enemigo mortal.

Fernando sintió mucha amargura al reportarse ante Flores cuando éste llegó a Santa Ana.

Entre tanto el nuevo coronel lo tenía bien vigilado y al enterarse de su desvío a Zacoalco se puso muy contento al tener un pretexto para causarle dificultades, despachó una orden para apresarlo y llevarlo a Zapotlán, quitar de enmedio a Fernando lo ayudaría con sus planes.

Cuando el mensajero llegó a donde Valle estaba destacado, este venía llegando de Guadalajara, leyó las órdenes y una sonrisa de desprecio se dibujó en su rostro, pero por una vez la suerte lo favorecía, se dio preso y partió escoltado por veinte jinetes.

Llevaban unas seis leguas de camino cuando se cruzaron con unos mozos que llevaban dos magníficos caballos y una mula que traía un baúl.

Se trataba de mozos del señor R…, Valle preguntó por su salud, ellos respondieron que él y su familia estaban seguros en Colima, que estaba bien defendida por los liberales, luego ambos grupos prosiguieron su camino.

Los mozos le llevaban los caballos a Flores, con una carta del padre de Clemencia en la que le agradecia por sus servicios y le recriminaba no haber querido encontrarse con ellos, Enrique comprendió que la carta explicaba el desvío de Valle y un destello de temor asomó en su ánimo, su acusación caería en falso y su reputación bajaría ante la familia de la doncella.

— Sin embargo —dijo para sí— la fortuna es mi madre, y la desgracia sigue a ese muchacho como una sombra.

Enrique Flores

XXIX. El traidor

Fernando llegó a Zapotlán de noche. Allí lo recibió el general que mandaba a todo el ejército del Centro, lo reprendió por sus acciones y le aseguró que lo iba a fusilar por traidor.

Valle con toda calma explicó su desvío de las órdenes debido a la familia del señor R…, nombró fechas, testigos y los registros de los movimientos de Flores y Valle coincidían con su explicación.

El general ya menos severo le dijo que tendría que disciplinarlo por estar ayudando familias y no cumplir con su deber, pero antes de retirarse Valle le dijo al general que había encontrado a un traidor.

Su cuerpo de caballería vigilaba Guadalajara constantemente, en una de sus pesquisas encontró a uno de los sargentos favoritos de Flores que llevaba un mensaje sellado, en la plaza sólo había franceses y esto levantó sus sospechas, apresaron al sargento y con dos hombres de confianza lo envió a Sayula, entonces le entregó el sobre al general.

Flores le comunicaba al general enemigo las últimas órdenes del cuartel, una traición en forma.

El general montó en cólera y mandó órdenes para apresarlo, absolvió a Valle y le pidió la mayor discreción, el comandante y sus hombres prometieron mantenerse callados y partieron a los cuarteles.

Flores por su parte esperaba con impaciencia noticias sobre el destino de Valle, al mismo tiempo que con cierta preocupación observaba que su sargento no volvía de Guadalajara.

La ruta del ejército: Guadalajara, Zacoalco, Zapotlán, Colima, clemencia de ignacio manuel altamirano
La ruta del ejército: Guadalajara, Zacoalco, Zapotlán, Colima

XXX. Proceso y sentencia

Aprehendieron a Flores y lo enviaron a Colima, debido a sus muchas amistades confiaba en salir libre, por su parte el general del centro quería hacer un ejemplo del traidor, además de amedrentar a todos los oficiales que seguramente estarían inmiscuidos en el sabotaje al ejército republicano.

Pusieron a Valle al mando del cuerpo de caballería que era totalmente fiel a Flores y que lo hubiera seguido a donde fuera, hasta convertirse en bandidos si hiciera falta.

El ambiente era tenso y Fernando estaba sumamente irritado por la situación.

No sirvieron de nada las influencias de Flores, ni de los exiliados de Guadalajara, la mayoría sus amigos que movieron cielo y tierra para liberarlo. El cuartel general ordenó su fusilamiento.

Y para colmo de Valle lo pusieron al mando del cuerpo que custodiaba a Flores, los superiores lo obligaban a vengarse aún a despecho de él.

El ánimo del comandante se puso más sombrío al suponer lo que Clemencia sentiría al saber que tuvo parte en la ejecución de su amado.

La impetuosa joven le rogó a su padre a ir al mismo cuartel general para que de ser necesario le diera la mitad de su fortuna con tal de salvar a Flores.

XXXI. En capilla

Cuando la hermosa joven recibió la noticia del aprisionamiento de Flores y su posterior sentencia por poco se vuelve loca de dolor.

Conmovió a toda la ciudad con su febril actividad, rogando a cuanto personaje importante conocía a dilatar aunque fuera un solo día la ejecución de su amado.

Comenzó a despreciar a Valle por haber calumniado así al vencedor de sus afectos, y aunque varios oficiales le aseguraron que Flores era merecedor de la acusación sin lugar a dudas, ella lo negó, creía incapaz a Enrique de semejante villanía.

Era mucho más plausible que el desengañado Valle al no poder batirse en duelo hubiera urdido esa venganza, lo que le iba muy bien al antipático y cobarde hombrecillo que hasta los hombres bajo su mando despreciaban.

Después de que su padre fuera a ver al general, Clemencia, Isabel y su madre fueron a la prisión, Valle autorizó su entrada de buena fe.

La entrevista fue dolorosísima, la doncella le prometió salvarlo y después de despedirse pidió ver al comandante.

Cito lo que pasó en esa segunda entrevista (es que también está buena esta parte XD):

Valle, sorprendido de aquella petición, salió de su aposento y vino a encontrar a la hermosa joven, a quien saludó descubriéndose respetuosamente.

— Escuche usted, señor Valle —dijo Clemencia con una expresión de desprecio supremo— comenzó usted por serme indiferente, después me fue usted fastidioso; pero nunca creí que llegase usted a hacerse tan vilmente despreciable como hoy le considero.

— ¡Clemencia! —interrumpió el joven, sintiendo correr hielo por sus venas al escuchar aquellas palabras.

— ¡Oh! no me trate usted con familiaridad, señor, que nada tengo yo de común con un calumniador miserable, que se venga cobardemente de su enemigo llevándole al cadalso.

— Pero, señora ¿ha venido usted a insultarme de este modo?

— No, señor: he venido a jurar a los pies de ese hombre que va a morir, pero a quien adoro con locura, que le amo, que le amo con toda mi alma, que no morirá para mí, y que no tardaré en seguirle. 

— ¡Oh! usted no sabe de lo que es capaz una mujer de mi temple cuando está apasionada… Usted que se atrevió a esperar de mí otra cosa que una mirada de indiferencia, al verle a él preferido creyó que haciéndole asesinar podría extinguir su amor en mi corazón, usted se ha engañado: mártir, le amo más, mi amor es causa de su muerte; pero me quedo en la tierra unos cuantos días para vengarle. Le pareceré a usted una loca; pero ya me conocerá usted mejor.

— ¡Clemencia! —dijeron a una voz la señora Mariana e Isabel, espantadas de la violencia de la joven.

— ¡Oh! perdónenme ustedes… estoy extraviada… este hombre cruel ha amargado para siempre mi vida, ha despedazado mi corazón… ha perdido mi alma.

Clemencia no lloraba. Su pecho se levantaba fuertemente, y ella parecía hacer esfuerzos supremos para no gritar y caer desfallecida. La señora la tomó en sus brazos y, dirigiéndose a Fernando, le dijo:

— Aléjese usted, señor, y perdónela, como nosotros le perdonamos a usted. Amaba, y la ha matado usted acusando a Enrique.

— Y a mí también me ha matado usted, Fernando —murmuró sollozando Isabel— porque yo le amo también como ella…

XXXII. Antes de la ejecución

Enrique pernoctaba en su celda lleno de temor. Había sido afortunado toda su vida, había arruinado a incontables mujeres y hombres, la fortuna lo había mimado y por eso al enfrentarse a la dificultad desfallecía como un niño.

No arrostraba a la muerte como el valiente, lo hacía más bien como el farsante que había sabido ocultar su cobardía en batalla.

Eran cerca de las once de la noche cuando oyó acercarse a un oficial.

Era Fernando Valle.

Flores le preguntó qué hacía allí, Valle por toda respuesta le indicó que se disfrazara con su atuendo y que escapara. Un criado suyo lo guiaría a casa de Clemencia que sin duda le proporcionaría caballos para llegar a Guadalajara, él se quedaría allí fingiendo ser el preso.

Enrique dudó al principio pero con la respuesta de Valle de que si quisiera verlo muerto bastaba con esperar al día siguiente se convenció.

Valle también le aseguró que hacía esto por la mujer que moriría después de él, luego agregó que deseaba que ella fuera feliz.

Flores le agradeció sumamente conmovido y se despidió disfrazado como Valle.

Ya en soledad Valle sintió que se había quitado un enorme peso de encima, dos lágrimas asomaron a sus ojos mientras pensaba en que nunca había pensado en morir en esas circunstancias.

Uniforme de soldado mexicano del siglo XIX, clemencia de ignacio manuel altamirano
Uniforme de soldado mexicano del siglo XIX

XXXIII. Desengaño

Clemencia, Isabel y sus respectivas madres lloraban o rezaban esperando lo inevitable. Clemencia miraba con frecuencia al exterior como esperando un correo de su padre.

Entonces alguien tocó la puerta con fuerza, el criado abrió y se trataba de Enrique en persona.

Nadie podía creer que estuviera allí. Relató la forma en la que escapó y la ayuda de Valle, luego le pidió a la madre de Clemencia caballos y un guía para ir a Guadalajara por caminos poco conocidos.

Al oír esto Clemencia titubeó, Flores aceptó la acusación, el plan era que desertara con toda su unidad y se pasara a los afrancesados, los folios eran suyos y en efecto era un traidor.

La bella señorita no pudo ocultar su disgusto, y no se dejó abrazar por Flores cuando se despedía, él preguntó si acaso ya no lo amaba y ella por toda respuesta le deseó buena suerte y le prometió que nunca la volvería a ver.

Flores se fue sumamente aturdido.

Cuando quedaron solas Clemencia rompió a llorar. Había amado a un traidor, a un hombre capaz de dejar que otro tomara su lugar al enfrentar la justicia. Le había roto el corazón a un noble y valiente patriota, lo había insultado y había pensado lo peor de él.

En su momento se atribuyó parte de la culpa en la muerte de Flores debido a su relación con su delator, pero tenía toda la culpa en la muerte de Valle.

XXXIV. Sacrificio inútil

Amanecía cuando llegó un correo del cuartel general, el indulto de Flores que su padre enviaba después de ceder la mitad de su fortuna al ejército.

La amargura se apoderó de Clemencia que desfallecía por las injusticias que había cometido.

El señor R… llegó a su casa a las diez, agotado e inquiriendo por Flores, su hija corrió sollozando a sus brazos.

Le relató todo el episodio del traidor y del valiente y con gran pesar su padre les explicó todo lo que Valle había hecho por ellos.

Así es que a su nobleza de conducta debe agregarse que no quiso que supiéramos que él era nuestro protector. De modo que yo regalé al otro mis caballos, y le tributamos nuestra necia gratitud, y ese infeliz mató su caballo, se quedó pobre, y va ahora tal vez a morir sin llevar de nosotros ninguna muestra de reconocimiento.

El señor R…

El dolor de todos aumentó con el relato y Clemencia no sabía qué hacer.

— Pero, en fin —exclamó el señor R… con resolución— señor, he sacrificado por ese villano la mitad de mi fortuna, aún me queda la otra para ofrecerla por este muchacho tan valiente, tan patriota y tan noble. Sólo que ¿cómo hacerlo? Me es imposible volver a Zapotlán. Escribiremos; ustedes se quedarán pobres, hijas mías, pero no tendrán un remordimiento.

— Trabajaré, padre mío, como una obrera, con tal de salvar a Valle. Su vida será mi herencia.

XXXV. El salvador

Al día siguiente un amigo de la familia les fue a dar la nueva, fusilarían a Valle por dejar escapar al traidor.

Se decía que al amanecer hizo llamar a su general y le dijo que había dejado escapar al reo.

El general le recriminó y le preguntó si sabía lo que había hecho, Valle respondió:

Sí; ponerme en su lugar. Estoy listo, y cuanto más pronto mejor.

Fernando Valle

Se envió un extraordinario al cuartel general y por la noche había sido respondido.

Fusilarían a Valle a la mañana siguiente.

También le llegó un mensaje al señor R… en el que se le liberaba de su compromiso con el erario.

El señor R… escribió al general en jefe, ofreciéndole todo su capital por la vida del desdichado joven; pero era preciso obtener una suspensión de la orden.

XXXVI. La fatalidad

Valle llamó al médico que hacía esta relación. Logró entrar a su celda después de muchos trabajos.

Allí el preso le dio un abrazo y las gracias por la amabilidad de acceder a su petición de verle.

Luego le contó brevemente su vida:

Había nacido en una familia rica de Veracruz, débil y endeble, siempre había sido despreciado por su padre sin saber por qué.

Su primer desencuentro fue que al hacerse amigo de un pobre muchacho compañero suyo del colegio se contagió de sus ideas liberales, la madre de su amigo estaba muy enferma y Valle la ayudó cuanto pudo, había sido una madre para él y sufrio grandemente cuando murió.

Debido a sus cuidados se retrasó en ir a las navidades con su familia y por eso lo castigaron severamente, su madre era la bondad personificada pero nada podía hacer por él pues su padre la dominaba con tiranía.

Lo hicieron aprender el oficio del armero mientras sus hermanos estudiaban en Francia y Alemania, después lo hicieron dedicarse al comercio, pero Valle se consumía de tristeza en ese trabajo.

Luego llegó la guerra y se identificó con la causa liberal, le escribió a su familia y entró al ejército como soldado raso, su padre lo desconoció completamente y le exigió que no los visitara nunca.

Tampoco había sido afortunado en el amor, todas las mujeres lo despreciaban y él, tímido pero altivo no quería ser molestia para nadie así que no insistía.

Amó por única vez en Guadalajara, la bella señorita que sin duda conocía por sus gestiones desesperadas para liberar a Flores. La que le había dado tal vez alguna señal de esperanza pero que en realidad fueron señales equivocadas, y por su felicidad es que daba gustoso la vida.

Lo único que lamentaba era que buscaba la gloria de sucumbir a la muerte de los valientes, a la sombra de su bandera republicana pero terminaría muriendo como traidor.

El doctor sofocaba sus gemidos y lágrimas, se despidió de Valle con un abrazo y diciéndole: “usted merecía vivir y ser grande”.

Fernando le entregó una carta para su familia y se despidió.

XXXVII. Bajo las palmas

Eran las siete de la mañana, en un paraje a las afueras de Colima, el paisaje hermoso y lleno de vida contrastaba con la sombría situación.

Una columna de caballería llevaba al preso, un elegante oficial que aunque pálido caminaba resuelto y sin venda al paredón.

Clemencia y su familia rogaban que la multitud la dejara pasar para verlo una última vez, tal vez por piedad le cerraban el paso, al fin pudo estar frente a Fernando aunque a la distancia, los granaderos le impidieron avanzar, la bella señorita quizo gritar para atraer siquiera la última mirada de Valle, pero se escuchó una descarga y el cadáver yacía tendido con el corazón atravesado por las balas.

Los fusileros se retiraron llorando: «¡era tan valiente aquél joven oficial!».

La multitud también se retiró y sólo quedó el carruaje de Clemencia. Su anciano padre se acercó al cadáver y con el permiso de los soldados cortó un mechón de sus cabellos y se encargó de gestionar su sepultura.

Epílogo

Pasaron algunos meses y el ejército republicano había sido derrotado. Todo el mundo había desertado. Los franceses eran los dueños de Jalisco y de Colima.

El médico llegó como pudo a Michoacán y luego debido a una enfermedad tuvo que encerrarse en la Ciudad de México.

Entonces aprovechó para cumplir la promesa que le hizo a Fernando. Fue a la casa de su familia y les entregó la carta.

Era el cumpleaños del padre, en la calle una columna de franceses desfilaba y a la cabeza iba Enrique Flores que lanzó miradas seductoras a las hermanas de Manuel y a sus amigas que se asomaban por un balcón.

Se volvieron aterradas al oír el grito del viejo aristócrata, la madre se desmayó y aquella casa que resonaba con las alegrías del festín se llenó de sollozos y gritos de desesperación.

La hermosa Clemencia se recluyó en el convento de las hermanas de la Caridad, allí la visitó. Aunque aún era muy bella su semblante y palidez recordaban al de un muerto.

— Poco me falta que sufrir doctor, me dijo: esto se va acabando.

Y mostrándome un pequeño relicario oculto debajo de su hábito:

— He aquí lo que me queda —me dijo—, un hábito que me consagra a los que sufren, y esto que me consagra a la muerte… ¿Sabe usted?… son sus cabellos… espero que él me habrá perdonado desde el cielo.

Clemencia
guardapelo, clemencia de ignacio manuel altamirano

Análisis y comentarios sobre ‘Clemencia’ de Ignacio Manuel Altamirano

Introducción

Clemencia es considerada una novela de gran importancia en la historia de la literatura mexicana. Enmarcada en un momento de crisis, expone dos caras de la sociedad nacional de la segunda mitad del siglo XIX.

En este breve comentario intentaré sintetizar algunas de sus lecturas e interpretaciones. Estas se pueden resumir en las siguientes premisas:

  • La tendencia literaria de la época y su dirección es marcadamente romántica pero también tiene motivos ulteriores, entre ellos, promover la agenda ideológica del autor
  • La novela expone una perspectiva sobre el racismo en México que a la fecha está vigente en muchos lugares sociales y espaciales del país
  • La obra es empleada como herramienta para consolidar la identidad nacional en oposición al favoritismo por lo extranjero

Sobre el racismo en méxico (parte 1)

Un tema incómodo, pero que ningún mexicano con criterio va a negar. El racismo ‘sutil’ (y a veces totalmente descarado) es una realidad en la mayor parte del país, pero eso no es nada nuevo.

Varios investigadores concuerdan en que las intenciones pedagógicas de Altamirano se identifican con el ‘letrado del siglo XIX’. Esto es: ‘diseñar un discurso que incorpore y valore lo rural para construir la identidad nacional’, discurso en el que ‘la raza’ es fundamental.

Dicho discurso está presente en toda su obra, pero se manifiesta con más intensidad en ‘El zarco’. Aunque esa historia será la tercera entrada de esta ‘mini-saga’ de entradas (y en ella trataremos con más profundidad la cuestión), también tiene relación con ‘Clemencia’. 

Doris Sommer en ‘Foundational Fictions’ califica a ‘El zarco’ como novela fundacional pues el ‘Eros y la Polis’ son inseparables. En un romance fundacional la promesa de la consolidación amorosa es un símbolo de la consolidación de la nación.

Nicolas y Pilar, morenos/mestizos y ciudadanos ejemplares al final tienen una relación exitosa, el desenlace realiza el éxito de la nación-estado, vinculando el ‘Eros y la Polis’.

Por su parte Valle, calificado de pálido y enclenque, no parece pertenecer a algún fenotipo en específico. Aunque la descripción de su familia sugiere que es blanco, la mayoría de sus características apuntan a que era mestizo, al menos en un sentido ideológico.

Su adversario por otro lado era un ‘león parisiense’, rubio y fuerte, que descollaba rasgos y maneras europeos, igual que Isabel que era una ‘inglesa nacida en México’.

Clemencia, es una ‘hurí’, una ‘sultana’, lo que hace pensar en una mujer de apariencia árabe, aunque hay ocasiones en las que se dice que era una ‘española’.

En cualquier caso, en la sociedad de mediados del siglo XIX (y aún en la actualidad) el que tiene rasgos europeos es favorecido por sobre el mestizo (el nativo ni siquiera entra en la discusión, dato random, durante los primeros años de independencia, los indígenas no existían “desde el punto de vista de la vida de la nación” tanto para liberales como conservadores, véase “Los ecos de la conquista y la colonia reaparecen en los momentos de crisis interna mexicana”. Entrevista a Tomás Pérez Vejo).

Contradiciendo los axiomas de la sociedad, Altamirano revierte los valores típicos al despreciar al blanco(a) y favorecer al moreno(a). Siempre le da la ‘superioridad moral’ al ‘menos europeo’. Nicolás, Valle, Clemencia (al final). Para él, el mestizaje es algo beneficioso, en toda su obra tiende a favorecer al protagonista mestizo.

Estamos hablando de una de las premisas centrales en el nacionalismo mexicano del siglo XIX, premisa que sería retomada por multitud de intelectuales mexicanos, como Vasconcelos y su definición de la ‘raza cósmica’.

Aún así, para la mayoría de élites políticas, sociales, económicas y militares (muchas veces estas élites se intersectan en un solo individuo) la única persona capaz de raciocinio y sensibilidad, la única que ‘cuenta’ en el desarrollo de la nación es el blanco.

Viena a la mente lo que escribió Manuel Payno cuando Rugiero de ‘El fistol del diablo’ dijo: “Los Estados Unidos tienen veintidós millones de habitantes, y vosotros apenas sois dos millones de gente blanca, pensadora, apta y capaz, con cinco millones de indios excelentes para cultivar el maíz y para batirse con una especie de frialdad e indiferencia, pero nulos para todo lo demás”. 

Aún si escribió esas líneas con ironía (le doy el beneficio de la duda), el argumento del italiano demuestra la opinión generalizada de la época sobre ‘que raza es mejor’. Incluso teniendo a personajes como Morelos, Guerrero, o el mismo Altamirano como excepciones a la regla.

Discutiremos más de este tema en la entrada de ‘El Zarco’, este micro bosquejo del racismo en México sirve para resaltar un aspecto central en la obra: ‘En México, entre más blanco seas, mejor te va (y eso no está bien)’

“Las mujeres aman la forma”

El caso de Ignacio M. Altamirano es atípico en múltiples sentidos. Era un hombre de ascendencia completamente nativa, era una personalidad política de su tiempo y era un hombre sumamente instruido.

Estas diferencias respecto a sus contemporáneos, tanto escritores como políticos y militares que en su mayoría eran de ascendencia española, criollos a la usanza de don Lucas Alamán o Manuel Payno, (obviamente con excepciones como don Ignacio Ramírez o el mismo Juárez) también se perciben en sus escritos.

Lo más común era que el héroe de la historia fuera el ‘hombre blanco civilizador’ que vencía al mal con sus cualidades superiores ya fueran morales, físicas o cognitivas. Muchas veces el mal era encarnado en el nativo salvaje, cuyas mujeres caían rendidas al influjo del ‘bravo civilizador’, y este tropo se mantuvo vigente hasta bien entrado el siglo XX llegando incluso a la pantalla grande (sobre todo de producción anglo-americana. En efecto, si México era racista, el norte lo era aún más).

En contraste, algunos críticos sumarizan la ‘moraleja’ de ‘Clemencia’ como una advertencia a las mujeres caprichosas. De nuevo, no haría falta una crítica de este tipo si no hubiera una patente preferencia por los fenotipos ya citados por sobre los nativos.

El mismo Altamirano probablemente tenía experiencia en el asunto pues en “A Leonor en su álbum”, poema satírico (y valiente), escribió:

“El oscuro color de mi semblante
ha espantado tal vez vuestra belleza,
porque queréis, señora, en vuestro amante
un monstruo de hermosura y de riqueza.

Cuando algún indio como yo, señora,
de tez cobriza, de melena dura,
de una Venus de Gnido se enamora,
debe hallarse atacado de locura.

Todo eso habéis pensado, lo imagino,
la amarga chanza de mi suerte es esa,
siempre encuentro una tonta en mi camino,
siempre algún animal se me atraviesa.

¿Pensasteis que os amé? Pues estáis loca,
vuestra hermosura tan preciada y fiera
no conmovió mi corazón de roca,
ni mi alma desdeñosa y altanera.

Yo odio a las mujeres casquivanas
que abundan como vos, sin duda alguna,
que andan de sus personas muy ufanas
sin mirarse jamás en su tontuna”

Otro fragmento dice:

“No faltará algún tonto que os espete
mil himnos lisonjeros, no lo dudo,
ni faltará algún lúbrico vejete
que os pida ansioso para ser cornudo.

¿Pero yo enamoraros? Ni por pienso,
no me habéis, de seguro, sondeado,
tengo un orgullo insuperable, inmenso;
contra ese orgullo el vuestro se ha estrellado.

Yo soy un indio como nadie feo
y me vivo soberbio en mi pobreza,
pero a los míos desdeñoso veo,
sin inclinar a nadie la cabeza.

Ando muy orgulloso de mi cuna,
nací en el Sur, y aunque nada os cuadre,
jamás pedí limosna en puerta alguna,
como lo hizo otra vez vuestro buen padre.

El padre mío siembra en la montaña
laborioso el maíz, no está indigente,
mantiene a su familia en su cabaña
y eleva limpia su altanera frente.”

La poesía de Altamirano está tremenda ¿no crees?. Esas líneas me recuerdan un poco a Valle que dijo:

“En cuanto al estado de mi corazón, confieso a usted que nunca he amado antes de llegar a Guadalajara, porque francamente no he sido simpático a las mujeres; y alguna vez que me he inclinado a alguna, pronto su desvío me ha hecho comprender que la molestaba, y, tímido por carácter, pero altivo en el fondo, me sentía humillado y me retiraba pronto.”

Fernando al doctor

En la ética de Altamirano, la apariencia bella y robusta del físico está subordinada a la moral interior. De modo que Nicolás, aunque no sea de físico agraciado, tiene el «alma hermosa». Por su parte, aunque Enrique Flores tiene un cuerpo deslumbrante, su personalidad es vacua.

Rubio de ojos azules y agraciada condición física y psíquica, según los estereotipos de belleza nórdica, Enrique representa la imagen opuesta de Fernando. 

Como subalterno, Fernando es invisible, o en el mejor de los casos su presencia resulta molesta para la sociedad burguesa criolla. La siguiente nota autobiográfica de Altamirano se deriva de su genealogía social y cultural: «Mis antecedentes son humildes, he probado desde mi infancia el cáliz de las miserias de la vida».

Es posible que Altamirano se esforzara tanto por ‘enseñarle a las masas’ que no es bueno despreciar a nadie por su aspecto porque él había experimentado de primera mano lo cruel que puede ser la sociedad para con quien considera ‘inferior’ únicamente por su ascendencia o posición social. Por eso sus personajes mestizos demuestran una gran valía, como para mostrarle a la gente que también hay ‘indios’ (ellos así los llamarían) que pueden lograr grandes hazañas.

No solo eso, los hombres y mujeres normalmente despreciados, cobran importancia en la obra de Altamirano al ser personas de talento, valientes, y de gran sensibilidad.

Y se vale de Clemencia e Isabel para expresar sus teorías sobre la forma en que la sociedad (y las mujeres) juzgaban a los individuos.

“Por otra parte, hemos dicho que Flores era hermoso, e Isabel era de esas mujeres para quienes la forma es todo. Su pobre primo no podía sostener una comparación física con el joven y gallardo rubio.

Clemencia se parecía mucho en esto a su amiga. Adoraba la forma, creía que ella era la revelación clara del alma, el sello que Dios ha puesto para que sea distinguida la belleza moral, y en sus amigas y amigos examinaba primero el tipo y concedía después el afecto.

Y esto no da derecho a suponer que las dos jóvenes careciesen de talento y de criterio, no; la naturaleza había sido pródiga con ellas en dones físicos e intelectuales. Clemencia pasaba por tener una de las inteligencias más elevadas del bello sexo de Guadalajara. Isabel era citada por su talento. Ambas estaban dotadas del sentimiento más exquisito. Eran mujeres de corazón.

Pero juzgaban como juzgan casi todas las mujeres, por elevadas que sean, y eso en virtud de su organización especial. Aman lo bello y lo buscan antes en la materia que en el alma. Hay algo de sensual en su modo de ver las cosas. Particularmente las jóvenes no pueden prescindir de esta singularidad, sólo las viejas escogen primero lo útil y lo anteponen a lo bello. Las jóvenes creen que en lo bello se encierra siempre lo bueno, y a fe que muchas veces tienen razón.”

El doctor

El amante-poeta de los cuentos de hadas

Creo escribir una obviedad cuando menciono mis sospechas de que hay mucho de Ignacio Manuel Altamirano en los héroes de sus obras.

Presiento que de entre todos ellos, el que más se acerca a él es Valle, no en su noble cuna, o en sus amores truncados, sí en el desprecio que algunos habrán de haberle hecho sentir, pero sobre todo en su ‘corazón’.

En palabras de Amanda Petersen, “Valle es el mejor de los hijos fabricados por la nación”.

Es valiente, patriota, orgulloso, y afronta la adversidad con estoicismo (‘cualidad’ nacional que Octavio Paz también notó).

Pero de nuevo contradiciendo las tendencias que previene con el discurso del médico sobre la sensibilidad y el romance, Altamirano lo retrata como un idealista romántico.

Altamirano percibe que la adopción de las costumbres extranjeras terminaría por ahogar el antiguo romance mexicano, coincidiendo con Bello y Teresa de Mier (y después Darío y los modernistas), que preveían la invasión del norte, no solo de manera física, si no también cultural.

“Sea como fuere, nosotros advertimos, y esto es muy perceptible, que a medida que nuestro pueblo va contagiándose con las costumbres extranjeras, el culto del sentimiento disminuye, la adoración del interés aumenta, y los grandes rasgos del corazón, que en otro tiempo eran frecuentes, hoy parecen prodigiosos cuando los vemos una que otra vez.

Cuando el mundo está así, la poesía es imposible, la novela es difícil, y sólo hay lugar para los cuentos de cocotas que hoy hacen la reputación de los escritores franceses, o para las sangrientas sátiras que, no por disfrazarse con la elegancia moderna, son menos terribles en la boca de los juvenales del siglo XIX.”

El doctor

Este ‘idealismo en extinción’ se manifiesta en la conversación entre Valle y Flores del capítulo XI, en el que se enfrentan dos ideologías: Valle y su amor sencillo pero honesto contra Flores y su pragmatismo, el mismo Flores dijo:

“Yo no soy platónico; y, con perdón de usted, creo que el platonismo es manjar de tontos. En este tiempo en que se vive tan presto, sacrificar los mejores días a los goces de lo que ustedes llaman alma, es pasar una hermosa mañana de primavera estudiando geografía en un gabinete; es pasar una hermosa noche de estío traduciendo el Arte de amar. Así, pues, en cuanto a mujeres…

— ¡Ah, sí! en cuanto a mujeres, demasiado sé cuán afortunado ha sido usted.

— He hecho llorar algunos hermosos ojos aquí en mi inculta patria, donde todavía se usan el color natural y las lágrimas sinceras; pero reflexione usted en que sería peor para mí, verme obligado a lamentar el rigor de las desdichas. Con las mujeres no hay remedio: o tiene uno que engañar o que ser engañado. ¿Preferiría usted ser lo último?”

Flores representa al extranjero, además de en apariencia, también en costumbres y moral. Es un hombre que se envanece de sus conquistas pero únicamente como “embellecimiento del camino de la ambición”.

Para Fernando el amor no debe ser la diversión del libertino. No admite la impiedad de ‘mancillar una flor’. Tiene al amor como sustento del hombre, la fuerza que lo motivaría a aún más arrojo y valor, en su opinión, la vida del amante-guerrero es una digna de perseguir.

Amor y Patria

Podemos hacernos una idea de esto al leer las cavilaciones de Valle la noche después de recibir la flor, en la que se convence de luchar con más bravura ahora que tiene a su alcance “la gloria del soldado y del amante”. Como decía Sommer, el amor romántico y el patriotismo se confunden y entremezclan constantemente.

En la misma conversación en la que se enfrentan las ideologías afrancesada y nacional leemos el siguiente diálogo:

— Pero dígame usted, Flores, con semejantes ideas cuyo origen no me es desconocido ya ¿cómo es que sirve usted en el ejército, y en un tiempo como este, en que la República anda de capa caída? Flores sonrió y se turbó un poco ante la mirada fija de Valle.

— Precisamente por eso vengo aquí. ¿Usted tiene fe en el triunfo de la independencia?

— Tengo gran fe, una fe incontrastable.

— ¿Y usted cree que no morirá en la lucha?

— Eso no lo sé: nada difícil es que muera; pero moriré con la conciencia de que tarde o temprano triunfará la República.

— Pues bien; yo también tengo fe, y hay algo que me dice que sobreviviré a la guerra. Usted comprenderá que vamos a quedar muy pocos, y de esos pocos me propongo ser uno. El camino así se hace más corto, y yo llegaré a mi fin.

— De modo que el patriotismo entra muy poco en los propósitos de usted.

— El patriotismo tiene sus móviles de diferente especie; para unos es cuestión de temperamento, para otros es la simple gloria, ese otro platonismo de los tontos. Para mí es la ambición. Yo quiero subir.

Citando a José Gomaríz “Clemencia recrea una época de crisis y renovación de la vida nacional mexicana mediante un discurso antihegemónico de afirmación cultural y nacional codificado en un romance amoroso, cuya dinámica libidinal está en consonancia con el destino socio-histórico y político basado en el proyecto republicano, social y democrático que Altamirano concebía para México.”

En otras palabras, la guerra con los franceses sirve de marco al nacionalismo de la novela.

Igual que con el concepto del amor de Flores y Valle, encontramos el enfrentamiento entre el ser un patriota o ser un traidor.

A pesar de su garbo y galanura, Flores es un ‘afrancesado’ que tenía planeado desertar con su tropa para unirse a las tropas invasoras. Valle deseaba entrar en combate cuanto antes, al principio por su amor a la patria, luego por su amor a Clemencia (que según Summer es lo mismo).

No obstante, cuando Valle se ve enamorado por completo, en su corazón surge la disyunción entre sus deberes de patriota y sus afectos de enamorado. Y no titubea en poner a la nación primero. Pero al final de la historia hace justo lo contrario, se convierte en un traidor a la patria al liberar a Flores para complacer a su amada.

Romanticismo: Hacerse matar por amor (o ‘Sobre el suicidio’)

Altamirano siguió la tendencia inaugurada por Goethe en ‘Werther’, un triángulo amoroso que termina en el ‘suicidio’ del enamorado no correspondido.

Así los afectos de estos personajes califican como ‘románticos’ (en sentido literario) debido a la imposibilidad de la realización del amor.

La personalidad de Valle es también muy asociada con el suicidio.

Es retratado como un personaje taciturno y huraño, despreciado por todos, su familia, su tropa y las mujeres. Justo cuando alguien le ofrecía alguna esperanza, no se trataba de más que un ardid para darle celos a otro hombre.

Para Adriana Sandoval la muerte de Valle es un suicidio debido a las múltiples referencias a ese acto a lo largo del la obra, “no había para él punto medio entre el amor de Clemencia y la muerte”, deseaba matar o morir en el duelo con Flores, en gloriosa batalla o en última instancia por su propia mano como le dijo al doctor cuando el coronel no le permitió batirse con Enrique.

Y ya desde el principio de la obra su carácter romántico es manifiesto cuando el doctor dice que va a relatar una “historia de amor y desgracia”.

Para varios críticos el ‘suicidio’ de Valle es todo menos ‘patriótico’.

Valle decide contravenir todo por lo que había luchado hasta entonces por el amor a Clemencia. El capitán confirmó sus temores y cambió el amor a su causa por su amor a la doncella. Realizando un acto de traición que debilitó al ejército de occidente al quitarle a su “comandante más capaz” y favoreció a los invasores al dejar libre a Flores.

Tiene mucho de ‘romántico’ esta última decisión, pues el amor terminó siendo lo más importante para Valle.

En el plano psicoanalítico Sandoval asegura que Valle admira y envidia a su contraparte (guapo, rico, seductor y amado por todos). “Al apropiarse de su lugar frente al pelotón de fusilamiento, [al final] logra identificarse con su oponente e incluso toma[r] su lugar.“

Valle traiciona a la patria tanto como Flores y ante la imposibilidad de hacerlo como un conquistador amoroso, guapo o seductor, se iguala con él en la traición.

En el mismo tenor es común que los suicidas “culpen” o señalen a alguien de su muerte (como dicen que hizo Manuel Acuña por ejemplo).

Valle se dirigió en particular a su padre con la misiva que entregó al doctor, se desconoce su contenido pero debe ser significativo pues el severo aristócrata que nunca manifestó afecto por Fernando emitió un “gran grito de dolor” al leerla.

Clemencia por su parte se siente culpable por la muerte de Valle, ya fuera por usarlo como catalizador para seducir a Flores o por insultarlo en la prisión. Se considera a sí misma la asesina de Fernando, mientras que el doctor en el desfile del epílogo llama a Enrique “el miserable autor de la muerte de Fernando”, subrayando su desprecio por el traidor.

Si ese es el caso, la muerte de Valle resultó ser una venganza sumamente refinada.

¿Por qué Altamirano decidió frustrar el amor en Clemencia?, ¿por qué mató a Valle?

En un principio pudiera carecer de sentido literario en términos de narración fundacional y de la justicia poética. Zuhua Liang y Frindhelm Schmidt han intentado conciliar esta ‘contradicción’ como una forma de final irónico.

Así, tenemos una novela nacional en la que parecería que no se manifiesta de manera patente la promesa de la consolidación de la nación. La crítica ha propuesto la explicación del final trágico como una lección moralizante y/o una crítica de mujeres caprichosas (aunque en ‘Julia’ no hizo falta matar al protagonista para lograr el mismo objetivo).

‘La sultana’ llora profusamente y cambia para siempre sus hábitos de coqueta para consagrarse a la religión probablemente buscando expiar sus culpas.

El ciudadano modelo y patriota muere como un traidor sin enterarse nunca del cambio de opinión de Clemencia y su rechazo a Flores (es posible que la novela busque enaltecer el nacionalismo y las buenas prácticas morales, como no juzgar con base en las apariencias).

Si lo comparamos con el ‘corpus’ literario de Altamirano esta es una historia atípica, ‘Clemencia’ manifiesta una ‘anomalía’: el romance entre los mestizos es truncado, y el villano, de rasgos Europeos vence en casi todos los frentes, con la pérdida del amor de Clemencia como único ‘castigo’ por su traición.

Ninguno de los investigadores mencionados pretende explicar el trágico final de Clemencia, que pasa por ‘des-fundacional’.

Teorías sobre la violencia

Alejandro Cortázar también interpreta la muerte de Fernando como suicidio. 

Su interpretación niega la lectura de José Gomáriz del protagonista como héroe que se ofrece para salvar a Clemencia y resalta el desarrollo de la subjetividad del individuo romántico. “¿Es irónico el desenlace de Clemencia? ¿La tragedia romántica solo sirve para enseñar a las mujeres a no ser caprichosas o al mexicano a dudar de las apariencias?”.

“¿O solo para crear el sujeto trágico-romántico por excelencia? Si aceptamos que las novelas de Altamirano tienen una función pedagógica, ¿Cuál es la lección de la muerte del mejor ciudadano, del hijo fabricado por la nación?”.

Amanda Petersen cree que no es un final irónico. ni una lección frívola, ni una representación contradictoria del nacionalismo.

Para ella la muerte de Fernando no es un sacrificio inútil cuando se examina a través de las teorías de René Girard sobre la violencia y el sacrificio.

Girard fue un filósofo francés famoso por su teoría de la ‘mímesis’ que trata de describir el motivo de los deseos/motivos humanos. En pocas palabras, Girard pensaba que nuestros deseos se definen gracias a los deseos de los demás. Debido a esto surgen conflictos que eventualmente se desvían del motivo original y se convierten en confrontación, a veces violenta.

Con el tiempo propuso que esto pasaba desde los albores de la civilización. Cuando el conflicto se convertía en crisis se hacía necesaria la muerte (social o literal) de un individuo o grupo de individuos como ‘chivo expiatorio’.

La sociedad entonces recordaría tanto la violencia como el fin de esta y frecuentemente la ‘desdibujaría’ con ritos, mitos y prohibiciones (léase leyes). En teoría este tipo de expulsiones se repitió a lo largo de la historia llegando a nuestros días mudando de presentación a cada iteración.

Girard percibe dos tipos de violencia: una beneficiosa (ritual, generativa) y otra dañina (recíproca, descontrolada). La violencia no puede ser disminuida, solo subvertida. Por eso, cuando la violencia negativa emerge, se presenta una crisis sacrificial y hay que tener una válvula de escape: el sacrificio ritual. El orden (la violencia ritual, controlada) de la sociedad es restaurado a través del mecanismo del sacrificio.

Wikipedia

El marco histórico de Clemencia es una época de crisis, de violencia recíproca y descontrolada. Petersen propone que Fernando es la víctima del sacrificio ritual para la sociedad nacional, con lo que su muerte sería el fundamento para la nación ideal de Altamirano.

Valle es presentado como una ‘víctima sacrificable’ en palabras del doctor/narrador, pues según Girard, la víctima sacrificable tiene que ser alguien diferenciado de la sociedad, un marginado.

El aislamiento de Fernando es más evidente con la presencia de Flores, presentado como su opuesto: rubio, robusto y sociable.

El siguiente aspecto a considerar en una crisis sacrifical es el ‘doble monstruoso’, concepto acuñado por Girard para definir una relación de imitador-imitado que se intercambia constantemente, situación que eventualmente desemboca en violencia.

Fernando y Enrique se intercambian repetidas veces: primero en sus objetos de conquista, Fernando amaba a Isabel pero al ver que no era favorecido se hace a un lado para que Enrique la corteje, y en cambio accede de mala gana a ir por Clemencia, aunque sabe que ella no está realmente interesada en él.

Luego Fernando es un traidor ante sus superiores del ejército cuando en realidad lo era Enrique. Cuando se defiende y el segundo es enviado a prisión vuelve a tomar su lugar como el traidor y finalmente, el amado de Clemencia.

Que se ‘desdibuje’ la línea entre héroe y traidor en la persona de Valle demuestra la crisis a la que se enfrentaba la nación durante la invasión francesa.

La nación representada es una que no puede distinguir entre sus aliados y sus enemigos: sus propios ciudadanos apoyan la invasión francesa y sus soldados liberales son tan ambiciosos que incluso el que parece ser el mejor de sus militares, Enrique, traiciona a la patria.

Amanda Petersen

Incluso la estructura de la historia, con capítulos enfrentados colabora para alcanzar este fin. Todos los personajes están inclinados a la violencia. Incluso Clemencia piensa en el suicidio.

“Surge una reacción en cadena que, desde la perspectiva de Girard, solo puede ser detenida con el sacrificio ritual de un individuo que es calificado como la causa de la contaminación de la comunidad, Fernando, en este caso.”

Petersen

El tratamiento que recibe Fernando a partir de que se sabe que se sacrifica para que su amada Clemencia/La Patria sea feliz, es el de un hombre “hermosamente heróico”. Sus rasgos que lo hacían antipático desaparecen y arrostra la muerte con estoicismo y resignación. Su cadáver es tratado como el de un santo mártir, y Clemencia guarda su cabello como reliquia.

La intención de Altamirano (según Petersen) era que todos los que escucharan esta historia verían sus ánimos patrióticos restaurados y convertirían en leyenda los actos del mejor patriota que había dado la nación, encarnado en Valle.

Dentro de la ficción el doctor desprecia a los colaboracionistas y a los invasores, y por lo visto todos los soldados de su regimiento compartieron ese sentimiento (e.g. los fusileros que ejecutaron a Valle lo hicieron con lágrimas en los ojos).

Y Clemencia, la mujer de las grandes pasiones, hermosa, coqueta, la gran seductora, se convierte en una monja, una muerte simbólica, señal de renuncia a la pasión carnal que emanaba al conocer a Flores y a Valle.

Es un símbolo que registra una leyenda oral para la memoria colectiva y que encarna el discurso de la novela fundacional, la construcción de la nación que cumple con el proyecto literario altamiranesco.

Petersen

Conclusión

En resumen, hay diversas formas de ‘leer’ a ‘Clemencia’ de Ignacio Manuel Altamirano.

Para Petersen, la muerte de Valle es un sacrificio ritual que daría nueva vida al moribundo nacionalismo luego de las repetidas derrotas ante los invasores.

Adriana Sandoval coincide con Alejandro Cortázar en que Valle se suicida como un romántico, sin emitir juicios sobre las intenciones del autor, aunque si es una forma de venganza en contra de la superficial doncella, sería una venganza ‘sumamente refinada’.

José Gomaríz piensa que la novela “recrea una época de crisis y renovación de la vida nacional mexicana mediante un discurso antihegemónico de afirmación cultural y nacional codificado en un romance amoroso. En este romance, la dinámica libidinal está en consonancia con el destino socio-histórico y político basado en el proyecto republicano, social y democrático que Altamirano concebía para México”.

Aunque a veces las opiniones pueden divergir, en estos tres ensayos se coincide en las intenciones políticas/ideológicas de Altamirano al publicar la novela, es decir, proponer lo que pensaba que debería pasar en la nación al lidiar con influencias extranjeras, tal vez incluso en prevenir contra la superficialidad al juzgar a los demás.

También en todo caso, Altamirano aspiraba a la creación de una literatura nacional con base en historias que expresaran la identidad mestiza de la nación.

Así que sin importar la interpretación que le des a ‘Clemencia’, es una novela que busca ser ‘mexicana’. Haciendo que su lectura sea ‘obligatoria’ para todo el que se interese por comprender la literatura de ese país. Desde los aspectos geopoliticos hasta las tendencias literarias de la época, sin duda una pieza fundacional en las letras nacionales.

Nota del curador de la entrada

Pueeeees, la entrada está probando ser bastante más extensa de lo que había estimado y por eso la tendré que publicar en partes.

Planeo completarla antes del dieciséis de septiembre (lol), así que dáte una vuelta aprox por esas fechas XD.

Actualización del veinte de septiembre: La entrada está muy grande, y mi cuota de tiempo disponible para el blog se ha reducido un poco, así que igual y toma aún más tiempo terminarla. Ya no quiero dar fecha estimada porque no soy muy bueno cumpliendo plazos (T.T). Aún así la iré actualizando conforme me sea posible, soooo pásala bien XD.

Actualización del cinco de diciembre: Bruhhhhh, por fin la entrada está completa, pienso que está muy interesante todo lo que sale de la narración que pudiera parecer un romance simple y llano, pero justo como los críticos teorizan, en una novela hay mucho más que una historia, es casi como un destello del universo interno del autor, que ineludiblemente es afectado por su entorno, por lo que se puede discernir un pedacito del mundo que vivieron, eso está tremendo. En fin, aquí termina la cuarta temporada oficialmente, estaremos de regreso el año que viene :3.

Fuentes

Nocturno de Manuel Acuña

imagen destacada para nocturno a rosario de manuel acuña

Resumen y micro ensayo/comentario sobre el poema ‘Nocturno’ de Manuel Acuña, también conocido como ‘Nocturno a Rosario’.

Sobre Manuel Acuña

Manuel Acuña fue un poeta Coahuilense nacido en 1849 y fallecido en 1873 (tenía 24 años). Su carrera literaria fue breve pero intensa y prolífica. Escribió una obra de teatro que tuvo éxito y su obra poética ha sido reconocida por autores de la talla de José Martí y Alí Chumacero.

En tiempos de Acuña México era una nación joven y convulsa, sumamente inestable y complicada (algunas cosas nunca cambian :c). A mediados del siglo XIX la guerra con los U.S. había dejado al país en la ruina  (véanse las reflexiones sobre la geopolítica del periodo en la reseña de ‘El fistol del diablo’). Y después vinieron las guerras de reforma, la guerra con los franceses, el Segundo Imperio Mexicano, etc.

Bruh, el siglo XIX fue difícil en los Méxicos.

En resumen los tiempos en los que Acuña vivió fueron peligrosos.

Payno, Altamirano, Ramírez y sus contemporáneos. habían dejado un legado que el joven poeta supo aprovechar junto a otros camaradas que llegaron a ser nombres insignes del por algunos llamado ‘Parnaso Mexicano’.

Manuel Gutiérrez Nájera, Justo Sierra, Juan de Dios Peza, etc. Supongo que en esos tiempos todos los escritores se conocían porque no había muchos y porque en casi todos los casos era un ‘side-job’ siendo la política su ocupación principal XD.

A excepción de ‘my boy’ Acuña que estudiaba medicina mientras se dedicaba a la literatura.

grabado de manuel acuña
Manuel Acuña

Hora del cotilleo

Y ahora viene lo que nos interesa, ¿por qué es tan importante Manuel Acuña?. No estoy cualificado para ofrecer crítica a su obra, que la mayoría de autores reconocen demostraba un potencial enorme pero a la vez adolece de fallos y vicios comunes en los escritores noveles, algo comprensible considerando su edad y profesión.

Lo que sí puedo escribir es que aunque según algunos pudo convertirse en el mejor poeta Mexicano de su época, nunca llegó a serlo. Muchos se lamentaron de la prematura muerte de esta joven promesa y no estoy seguro de si debido a ello su fama llegó más lejos (a la Cobain por falta de un mejor ejemplo). Acuña se convirtió en un ‘poeta maldito’, un Rimbaud Mexicano (yo le puse así jaja, porque fueron jóvenes superdotados y la pasaron mal).

De cualquier modo aquí va la historia:

Cuenta la leyenda que entre los círculos literarios que Acuña frecuentaba estaban las tertulias (no soy fan de esa palabra) ofrecidas por Don Juan de la Peña. Donde la ‘creme de la creme’ intelectual Mexicana se juntaba y leía sus cosas y la pasaban bien.

Probablemente uno de los motivos por los que dicho círculo fue tan famoso era que su anfitriona. La hija de Don Juan, Rosario que era absurdamente atractiva e instruida.

No hay poeta joven (o no tan joven lol) del periodo que no se hubiera enamorado de ella, incluidos el cubano José Martí, ‘El nigromante’ Ramírez y nuestro empobrecido y bohemio poeta Manuel Acuña.

Fue rechazado, no se sabe si por su estilo de vida o por sus reducidos medios económicos o porque simplemente no le gustaba a la doncella.

Y Peña no lo soportó.

El joven bardo se suicidó con cianuro (a la Quiroga) el seis de diciembre de 1873 culpando a Rosario por su muerte.

O eso dicen algunos.

La misma Rosario desmintió que su muerte fuese propiciada por su causa.

Y honestamente culpar de tu suicidio a una persona me parece de mal gusto. Por más que la quieras, ¿te imaginas la carga que eso representa?, estoy casi seguro de que el bueno de Acuña nunca quiso causarle problemas a la amada.

Además de eso, es sabido que Acuña tenía tendencias depresivas agravadas por su pobreza y la manutención de un hijo que tuvo con otra poetisa llamada Laura Méndez.

fotografía de Rosario de la Peña
Rosario de la Peña

Sobre Nocturno

Es importante anotar que el poema más famoso de Acuña se llama ‘Nocturno’ y no ‘Nocturno a Rosario’. Aunque en varias ediciones ‘A ROSARIO’ aparece como la primera línea del poema. Y desde su creación ha sido recitado incontables veces por el montón de corazones rotos nacionales, ja ja, siempre ha habido ‘hora sad’.

Lo que nos lleva a la lectura completa que transcribo porque es la única forma correcta de citar a los tañedores de la lira.

NOCTURNO

A ROSARIO

¡Pues bien!, yo necesito decirte que te adoro, decirte que te quiero con todo el corazón; que es mucho lo que sufro, que es mucho lo que lloro, que ya no puedo tanto, y al grito que te imploro te imploro y te hablo en nombre de mi última ilusión.

Yo quiero que tú sepas que ya hace muchos días estoy enfermo y pálido de tanto no dormir; que ya se han muerto todas las esperanzas mías, que están mis noches negras, tan negras y sombrías, que ya no sé ni dónde se alzaba en porvenir. 

De noche cuando pongo mis sienes en la almohada, y hacia otro mundo quiero mi espíritu volver, camino mucho, mucho y al fin de la jornada las formas de mi madre se pierden en la nada, y tú de nuevo vuelves en mi alma a aparecer.

Comprendo que tus besos jamás han de ser míos; comprendo que en tus ojos no me he de ver jamás; y te amo, y en mis locos y ardientes desvaríos bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos, y en vez de amarte menos te quiero mucho más.

A veces pienso en darte mi eterna despedida, borrarte en mis recuerdos y huir de esta pasión; mas si es en vano todo y mi alma no te olvida, ¿qué quieres tú que yo haga pedazo de mi vida? ¿qué quieres tú que yo haga con este corazón?

Y luego que ya estaba concluido el santuario, la lámpara encendida tu velo en el altar, el sol de la mañana detrás del campanario, chispeando las antorchas, humeando el incensario, y abierta allá a lo lejos la puerta del hogar…

¡Qué hermoso hubiera sido vivir bajo aquel techo. los dos unidos siempre y amándonos los dos; tú siempre enamorada, yo siempre satisfecho, los dos, un alma sola, los dos, un solo pecho, y en medio de nosotros mi madre como un Díos!

¡Figúrate qué hermosas las horas de la vida! ¡Qué dulce y bello el viaje por una tierra así! Y yo soñaba en eso, mi santa prometida, y al delirar en eso con alma estremecida, pensaba yo en ser bueno por ti, no más por ti.

Bien sabe Dios que ese era mi más hermoso sueño, mi afán y mi esperanza, mi dicha y mi placer; ¡bien sabe Dios que en nada cifraba yo mi empeño, sino en amarte mucho en el hogar risueño que me envolvió en sus besos cuando me vio nacer!

Esa era mi esperanza… mas ya que a sus fulgores se opone el hondo abismo que existe entre los dos, ¡adiós por la última vez,amor de mis amores; la luz de mis tinieblas, la esencia de mis flores, mi lira de poeta, mi juventud, adiós!

Reflexiones sobre ‘Nocturno’

Aunque la obra de Acuña es breve y quizá demasiado cursi para el gusto moderno, es indudable que tenía un talento y sensibilidad notables. El poeta busca transmitir estados de ánimo, percepciones alteradas, una simple queja, un aspecto de la realidad. 

Esa es la belleza de la poesía, que el mismo Poe calificó como la forma más sublime de literatura. La capacidad de usar al lenguaje bajo una serie más o menos rígida de reglas para expresarse, denunciar, o simplemente crear belleza.

Lo que se lleva muy bien con el Parnasianismo que discutimos brevemente en Azul. Dato random, varios de los autores que iban a tomar el té con Rosario fueron parnasianos o incluso tuvieron relación con el Modernismo.

Hablando del tema y ‘musicalidad’ de ‘Nocturno’ es innegable la sinceridad del lamento de Acuña y el sonido desgarrador y directo de cada línea.

Y por eso por lo menos tres generaciones han citado este poema cuando tienen ganas de expresar su tristeza porque les rompieron el corazón.

Lo que me lleva a preguntarme ¿por qué ya no citamos a ‘Nocturno’?. No soy particularmente joven (eso sí es triste lol) y aún así hace relativamente poco tiempo que me enteré de todo el drama Rosario-Acuña .

Ese asunto siempre había sido muy famoso pero en algún punto simplemente dejó de ser parte de la cultura popular y se convirtió en una referencia para los iniciados cuando menos. Tal vez se cumplieron los temores de Darío de que la cultura anglosajona terminaría por desterrar al viejo romance hispánico. Eso y que la brecha generacional cada vez está más marcada. Lo que incluye naturalmente las referencias culturales.

Hoy día pocas personas nacidas después del año 2000 habrán escuchado de Acuña, pero seguro que hay algún equivalente moderno. Siempre va a haber corazones rotos por lo que dudo que ‘Nocturno’ deje de ser relevante. Aún para los pocos ñoños que pudieran conocerlo o peor aún recitarlo al crush que los desdeña.

Fuentes

Lainé, R. (Ed.). (2012). Obras de Manuel Acuña : comprendiendo el drama El Pasado. Alicante: Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Enlace.

Azul (Rubén Darío) – Resumen y análisis

imagen destacada azul de rubén darío

‘Azul’ es un volumen de relatos cortos y poemas escrito por Rubén Darío y publicado en 1888. Es considerado el detonante del ‘Modernismo’ latinoamericano y uno de los hitos en la literatura en Español. En esta entrada discutiremos el contenido del libro, su contexto y su legado.

Sobre Rubén Darío

Aunque fascinante, su vida no es el objeto de esta entrada. Además de prodigio de las letras, le gustaba irse de fiesta y pasarla bien con los amigos. Muchos de ellos poetas y diplomáticos. Nació en 1867 en Nicaragua.

Criticaba a la burguesía pero al mismo tiempo dependía de ella y tenía opiniones encontradas respecto a los movimientos socialistas de principios del siglo XX.

Mucho de su trabajo se cristalizó en lo que hoy se llama ‘Modernismo’ (va a haber entrada, de momento revisa la ‘historia de la literatura hispanoamericana‘ XD), aunque no fue el único inventor del movimiento pues muchos de sus contemporáneos colaboraron en el refinamiento de esta estética.

Lo que es cierto, es que fue el más influyente y famoso de los modernistas. Su influjo es perceptible en todos los países de habla hispana.

Tan es así que se le apodó ‘El príncipe de las letras castellanas’. Pocos autores pueden gloriarse de ser tan influyentes como él en toda la historia de la literatura en Español.

monumento a Rubén Darío, escritor de 'Azul'
Monumento a Rubén Darío

Contexto literario (y no tan literario) de ‘Azul’ de Rubén Darío

En 1888 Jack el destripador se paseaba por Londres. La era Meiji de Japón estaba en su apogeo y la ‘Pax Porfiriana’ tenía bien sujeta a México.

En el mundo literario el gran Antón Chéjov publicaba ‘La estepa’. El maestro del relato breve Guy de Maupassant también hacía de las suyas y Benito P. Galdós llevaba ya varios años ejerciendo como escritor.

El romanticismo estaba pasando de moda al menos en Europa. Y había un poco de neoclasicismo derivado del (y este es el último ‘ismo’ del párrafo XD) parnasianismo francés.

Por algún motivo todo lo que hacen los franceses gusta (¿gustaba?) en Latinoamérica, así que hubo versiones del parnasianismo en toda la región. Autores como Salvador Díaz Mirón, Manuel Gutiérrez Nájera y Amado Nervo (entre otros) son considerados parnasianos y al mismo tiempo precursores del modernismo.

La estética de este movimiento tenía a la belleza como fin más importante. Le daba un gran cuidado a la forma clásica, así que no había mucho espacio para la innovación estilística. Abordaba temas de cariz artístico lo más lejos posible del ‘vulgar’ realismo que también estaba en boga como respuesta al romanticismo.

Los parnasianos como su nombre sugiere (del monte Parnaso, hogar de las Musas) preferían referenciar a la antigua Grecia y los clásicos. Aunque también manifestaban interés en el lejano oriente (son los weebs/otakus de principios de siglo lol).

En fin, que esta forma de hacer literatura estaba de moda cuando Darío publicó Azul y es de opinión generalizada que el parnasianismo tuvo mucha relación con el modernismo.

El modernismo coincidía en su admiración a los clásicos griegos. En el cuidado de la presentación formal del texto y en su rechazo al ‘sentimentalismo’ del romanticismo. Se separaba del realismo al preferir temas y contextos exóticos/fantásticos, pero no se limitaba a las formas clásicas. En el modernismo hay verso en prosa, verso libre, se recuperó el verso alejandrino entre otras ‘innovaciones’.

Se considera a ‘Azul’ el primer volumen plenamente modernista.

El Parnaso del Rafael Sanzio. La pintura muestra el mitológico Monte Parnaso, la montaña sagrada donde reside el dios Apolo y las musas de la mitología griega. Junto a poetas clásicos y contemporáneos al pintor.
‘El parnaso’, fresco de Rafael en el Vaticano

Contenido de ‘Azul’ de Rubén Darío (y un micro resumen de cada cuento)

La primera edición se dividía en cuatro secciones: ‘Cuentos en prosa’, ‘En Chile’, ‘El año lírico’ y dos ’poemas sueltos’. Ediciones posteriores agregaron varios relatos, poemas y notas aclaratorias, vamos a resumir únicamente los componentes de la primera edición.

Cuentos en prosa [spoilers]

  • El Rey burgués: Relato de un poeta en un reino gobernado por un rey burgués, por contradictorio que pueda sonar, [spoiler] precisamente por ser un rey de pacotilla tiene mal gusto y por lo tanto no le encuentra utilidad al poeta, así que lo pone a darle vueltas a la manivela de una máquina que produce música y así podrá comer, llega el invierno y el rey se olvida del poeta dejándolo solo en la intemperie moviendo su manivela para siempre.
  • La Ninfa: En una reunión, seis amigos, todos artistas ‘unos más, unos menos’, discuten de variados temas. La anfitriona, la excéntrica actriz Lesbia, expresó su inclinación amorosa hacia los sátiros y los centauros, luego de una digresión del sabio del grupo recordando antiguas referencias a los citados. El narrador dijo que él amaría a una ninfa si existiese, Lesbia le aseguró que vería a una.
  • El fardo: Relato muy emparentado con el naturalismo en el que un viejo trabajador de puerto le cuenta a un poeta sobre la muerte de su hijo, que al final de su vida fue tratado como (adivinaste) nada más que un fardo en el tráfago portuario…
  • El velo de la reina Mab: Una reina de las hadas, la reina de Mab estaba escuchando a cuatro hombres lamentarse de los regalos que les habían hecho; ‘una cantera, el iris, el ritmo, el cielo azul’, todos tenían alma de artista y habían logrado grandes obras, pero les esperaba un futuro sombrío de pobreza, tristeza e ignominia. La reina terminó de oírlos y con su velo les insufló esperanza, desde entonces los artistas piensan ‘en el porvenir como en la aurora’.
  • La canción del oro: ‘Un harapiento, con trazas de mendigo, quizá un poeta’, se paseaba por la calle de los palacios, en eso llegó un carruaje con una pareja muy adinerada. El hombre los vio entrar a un edificio magnífico y después de morder un mendrugo de pan petrificado que sacó de su bolsa comenzó a cantarle al oro, con ironía y desprecio. ‘El eco se llevó aquel himno, mezcla de gemido, ditirambo y carcajada’.
  • El rubí: Una asamblea de gnomos discutía sobre el último invento del hombre, un rubí artificial, los mineros mostraban su admiración por la gema creada por la ciencia, excepto un viejo patriarca que les contó el origen de los rubies genuinos. Luego de ello los antes admirados gnomos repudiaron la falsa gema y le agradecieron a la madre tierra, de ‘seno inextinguible’ por sus dádivas y regalos.
  • El palacio del sol: Cuento notablemente sugerente que relata la historia de una niña enfermiza que es curada por un hada que la lleva al palacio de un rey sol, donde baila y disfruta de la pasión juvenil. Al final el narrador les recomienda a las madres de niñas con problemas de salud que las manden al palacio del sol y verán cómo regresan llenas de vigor y color en las mejillas (bruh, esto está fuerte XD)
  • El pájaro azul: Una pandilla de poetas y demás artistas se reunían con frecuencia en un café, allí acudía también Garcín, ‘el pájaro azúl’. Se había ganado ese apodo porque siempre decía que en su cabeza había un pájaro azul que lo encaminaba a los versos, y escribía unos muy buenos, algunos dedicados a Niní, su amable vecina. Un día su padre le quitó la pensión y le prometió volver a dársela si dejaba todo eso de la poesía. Garcín se volvió más alegre desde entonces y vivía para su arte. Luego de eso Niní murió y algunos días después Garcín dejó volar al pájaro azul que vivía en su cabeza.
  • Palomas blancas y garzas morenas: Un poeta cuenta de su infancia con su bella prima Inés, cuando crecieron él le confesó su amor (norteño time jaja, creo que a principios de siglo era más o menos común que los primos se casaran). Ella le respondió con risas, el muchacho despechado sufrió su primer dolor de hombre. Luego nos relata su primer beso de verdad con la inolvidable Elena, a la que siempre estaría agradecido por enseñarle las delicias del amor.

En chile

  • Álbum porteño: Textos en prosa que narran el viaje de un poeta por diversas locaciones, sus observaciones y pensamientos.
  • Álbum santiagués: Otra colección de breves textos que tratan temas diversos, entre ellos el amor y la belleza.

El año lírico

Cuatro poemas inspirados en cada estación, desde la amorosa primavera hasta el triste invierno.

  • Primaveral
  • Estival
  • Otoñal (Autumnal en algunas ediciones)
  • Invernal

Poemas sueltos

Poemas que como su nombre indica no entran en las secciones anteriores.

  • Pensamiento de otoño
  • Anagke

Comentario sobre ‘Azul’ de Rubén Darío

Se ha escrito mucho sobre ‘Azul’, y necesitaríamos de varias entradas para analizar cada uno de sus cuentos y poemas (bruh, siguen saliendo entradas de todos lados T.T). Por esta vez nos limitaremos a tratar al libro como un todo.

‘Azul’ y el modernismo

Si consideramos lo que los contemporáneos publicaban cerca de la línea temporal de ‘Azul’ es comprensible el revuelo que causó, aunque vale la pena mencionar que dicha atención fue tardía y según a quién le preguntes debido a la crítica favorable de algunos autores como Juan Valera.

Sea como fuere, multitud de críticos han demostrado esas opiniones como merecidas. Entre ellos el mismo Octavio Paz en ‘Los hijos del Limo’ y ‘El caracol y la sirena’, el primero un libro/ensayo enfocado en la transición del modernismo a las vanguardias y el segundo un prólogo a una atología de Darío.

En ellos el Nobel Mexicano demuestra la importancia del modernismo en el desarrollo de la literatura en Español en todo el mundo y su papel como etapa de transición entre las tendencias artísticas del siglo XIX y la modernidad, con ese término Paz hablaba de una modernidad como la que vemos en el siglo XX, con las vanguardias y el postmodernismo.

Es decir, que mucho de lo que aún hoy se escribe está muy cercano a lo que Darío y los modernistas propusieron.

Tal vez ya no en la forma y técnica empleados. En pleno 2021 las formas clásicas del verso no se usan mucho por ejemplo. Dato random, Darío fue un precursor en el resurgimiento del verso libre y del verso en prosa, junto a Martí, Nervo y otros.

‘El beso’ de Gustav Klimt, pintura modernista (aunque no se debe confundir el modernismo literario del modernismo en la pintura o la arquitectura)

Legado de ‘Azul’ de Rubén Darío

Los temas del modernismo que se vislumbran en ‘Azul’ profetizaban los asuntos que tratarán los poetas hasta la fecha.

En ‘El palacio del sol’ por ejemplo la ironía disfraza un erotismo muy pocas veces visto hasta entonces y que reconocemos en multitud de autores posteriores (véanse a las poetisas de la primera vanguardia).

‘El rey burgués’ también incluye mucha ironía, un rey por definición no puede ser un burgués, una monarquía no da cabida a toda la maquinaria capitalista necesaria para que exista una burguesía.

Un rey burgués es un pseudo rey, un monarca de pacotilla con mal gusto y pobre sensibilidad artística. Me parece interesante que para Darío un rey de verdad, un auténtico ‘rey sol’, es el monarca que consiente a los poetas y a los artistas (pero sobre todo a los primeros XD). Es como decirle al rey ‘si no me aprecias eres un necio y no deberías gobernar’ nada perdido ¿ha?.

Otra tendencia que ciertamente cayó en desuso es la referencia a mitos clásicos y en general al folklore Europeo. 

En ‘Azul’ encontramos gnomos violadores, ninfas etéreas, hadas bienhechoras y un poco de todo, bien a tono con la tendencia subversiva del modernismo.

Conclusión

El modernismo (va a tener entrada) es en serio muy importante, separa no de tajo pero sí muy evidentemente a la literatura previa de la siguiente, y es igual de evidente su influencia en la literatura moderna (jaja, ¿lo notas? lo lleva en el nombre). ‘Azul’ de Rubén Darío es considerado el primer libro modernista por muchos.

Así que vale la pena leerlo. Su crítica a la burguesía, al desprecio por el desprecio del arte, y al pragmatismo capitalista, su tratamiento de lo erótico y lo existencial, del amor y de la experiencia humana en hispanoamerica (aunque sobre todo de Chile y Argentina) lo hacen un volumen obligatorio en cualquier biblioteca :D.

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[kofi]

Fuentes

  • Aguinaga, C. (1980). La ideología de la clase dominante en la obra Rubén Darío. Nueva Revista De Filología Hispánica, 29(2), 520-555. Retrieved June 3, 2021, from http://www.jstor.org/stable/40298389
  • Alberto Acereda (2002) La modernidad existencial en la poesía de Rubén Darío, Bulletin of Spanish Studies, 79:2-3, 149-169, DOI: 10.1080/147538202317344961
  • Mercado, J. (1918). Rubén Darío. Hispania, 1(1), 38-42. DOI:10.2307/331680
  • Rafael Soto Vergés: «Rubén Darío y el neoclasicismo (La estética de Abrojos)», en Cuadernos Hispanoamericanos, nº 212-213 (agosto-septiembre de 1967).
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‘El boom’ de la novela latinoamericana

¿Qué es el ‘Boom’ de la literatura hispanoamericana?

Diversos analistas han calificado al ‘Boom’ como el conjunto de escritores y obras escritas en Latinoamérica aproximadamente a partir de la segunda mitad del siglo XX y que comparten varias características en términos generales. En esta entrada vamos a considerar los antecedentes del ‘boom’, sus autores y obras más notables y una guía de lectura para comprender mejor a este movimiento.

Introducción

El lector atento recordará que en la entrada ‘Historia de la literatura Hispanoamericana’ se definió el arco rector de las entradas que se publicarían en el blog. Aunque me voy a dar licencias ocasionales para escribir sobre otras cosas (un poco obvio considerando las entradas anteriores XD).

En todo caso esta es la segunda entrada correspondiente a esta ‘saga’.

Como también podrá darse cuenta el avezado lector. Esta entrada no corresponde a la que debería ser la primera si nos referimos al orden cronológico.

Evidentemente eso no me importó demasiado (lol). Y es así porque, y ya sé que a pocos les puede interesar, esta entrada fué la primera que cruzó mi mente a la hora de concebir esta serie (hace más meses de los que quisiera de todo eso).

Y por eso vamos a comenzar por el que probablemente es el momento más famoso y por tanto más querido/odiado de la historia de la literatura hispanoamericana: ‘El boom de la nueva novela Latinoamericana’.

‘El boom’ se refiere al conjunto de novelas que se publicaron en la segunda mitad del siglo XX en latinoamerica y que compartían diversas características, es importante anotar que hubo novelas publicadas en este periodo que no son parte del boom.

Las características de las obras y autores del boom son:

  • Búsqueda de la renovación en la estructura de las historias, que en ocasiones dejan de ser temporalmente lineales, o bien que experimentan con la forma de expresar el mensaje.
  • Los temas dejan de ser el clásico romance o la tragedia, o el venerado cuadro de costumbres. Las historias se vuelven más universales y por lo tanto son recibidas con más apertura en otras latitudes.
  • Son el resultado de la experimentación estilística y del lenguaje. Con una fuerte influencia de las vanguardias Europeas; el surrealismo, dadaísmo, cubismo, etcétera. Se olvida al romanticismo y sus arquetípicos protagonistas, al costumbrismo con sus detalladísimas descripciones, y al neoclasicismo modernista.

Como nota, también está que la expresión ‘El boom de la nueva novela’ indica que este movimiento está dirigido sobre todo a la prosa, mayormente en forma de novela, aunque a veces hay relato breve que califica como ‘del boom’, y aunque la vanguardia influyó al ensayo y la poesía, se suelen tratar como conjuntos de obras separadas, así que cuando usemos el término nos referiremos a la prosa.

Antes de abordar completamente el auge del periodo, vamos a considerar brevemente sus antecedentes.

Antecedentes y contexto del ‘Boom’

A principios del siglo XX, pasaban muchas cosas por todo el mundo. 

La revolución mexicana provocaba una ola de pensamiento y literatura alusiva en todo el continente.

En Europa la guerra de 1914 llenaba de sangre el continente y algunos puntos de Asia y África. Luego del armisticio, y el consecuente rencor de parte de algunas personas, se empezó a cuajar otra guerra que segaría todavía más vidas.

Aproximadamente por ese tiempo, cuando el facismo se extendía por Europa y todos se preparaban para matarse (al menos los que gobernaban), estalló la guerra civil Española.

Durante ese conflicto, escritores y pensadores de todo el mundo se unieron al esfuerzo bélico, entre ellos muchos Latinoamericanos, que al reunirse brevemente con los pensadores Españoles desarrollaron cierto sentido de identidad y propósito estético y político.

Después de la guerra muchos intelectuales Españoles se exiliaron en diversos países Latinoamericanos. Críticos como Emir Rodriguez-Monegal atribuyen a este influjo Europeo la renovación y progreso de las letras Hispanoamericanas en los años siguientes.

Rubén Darío y su hueste modernista (hueste es en buena onda XD), habían demostrado al mundo (y a los locales) que de este lado también se podía hacer buena literatura. Y aunque se percibió sobre todo en la poesía, plantó las semillas que más tarde habrían de germinar en los autores que ‘educaron’ a los precursores del boom de la novela.

Hablamos de los escritores de los años cuarenta. Que habían leído a la vieja escuela Hispanoamericana, al modernismo, a la novela de la tierra, y también a la escuela Europea. 

Tenían además a su disposición algunas de las obras clave del siglo XX. Joyce, Faulkner, Sartré, etcétera. Y prácticamente sin ponerse de acuerdo, en toda América latina se extendieron estos antecedentes. Dándole una suerte de ‘lenguaje común’ a los autores que ahora se hallaban libres de influencias extranjeras por la guerra (la segunda guerra mundial) y revitalizados por la intelectualidad Española.

Cuando la novela aprovechó todo ese ‘cimiento’ del análisis de la realidad moderno, pero también dependiente del pasado, es cuando maduró totalmente y dió a luz a la ‘nueva novela’

Emir Rodriguez-Monegal
Fotografías de diversos científicos españoles que reanudaron, en instituciones como la UNAM o el IPN, las investigaciones que habían iniciado en su país.
Científicos Españoles que reanudaron su trabajo en México durante su exilio

Breve historia del ‘Boom’

Los precursores, primer vanguardia

A principios del siglo XX, muchos autores regionalistas/modernistas/realistas (y es que algunos tenían un poco de todo) habían consolidado la novela latinoamericana con obras notables como ‘Doña Bárbara‘ de Rómulo Gallegos (1929), ‘La vorágine’ de José Eustasio Rivera (1924) y ‘Don Segundo Sombra’ de Ricardo Guiraldes (1926), pero que casi califican como romances modernos.

Tendencia manifiesta incluso entre los autores más sobrios de esa generación, como Horacio Quiroga (‘Cuentos de amor de locura y de muerte’, 1906) y Mariano Azuela (‘Los de abajo’, 1916).

Y es contra esa tendencia romantizante, de héroes y heroínas arquetípicos, de ‘realismo mitológico’, que se revela la siguiente generación.

Entre ellos Miguel Ángel Asturias, Jorge Luis Borges (se sabe que no publicó ninguna novela, pero su cuentística influyó notablemente a la novela), Alejo Carpentier y otros.

Las obras de estos autores critican la ‘retórica obsoleta’ de sus antecesores, recurriendo a las vanguardias Europeas.

Carpentier publicó !Écue-Yamba-O! en 1933 y aunque no tuvo mucho éxito sentó las bases para la incorporación del surrealismo en la literatura Hispanoamericana. Su obra más importante fue publicada en 1949. ‘El reino de este mundo’, sobre la revolución Hahitiana. Una de sus principales características es el desarrollo de lo que llamó ‘real maravilloso’, apelando a lo insólito de la realidad Latinoamericana que a veces parece ocasionado por intenciones sobrenaturales, idea que terminaría por evolucionar en el ‘realismo mágico’ (trataremos el tema en otra entrada).

Asturias, ganador del premio Nobel, publicó ‘El señor presidente’ en 1946. Novela basada en la dictadura de Manuel Estrada Cabrera. Con una gran influencia surrealista, inauguró la ‘novela del dictador’ (‘Maten al León’ entra acá por ejemplo). Sus personajes dejan de ser perfectos e intocables, reflejo de la rebeldía imperante en el periodo.

Por su parte Borges experimentó con el expresionismo alemán. Sus libros ‘Ficciones’ (1944) y ‘El Aleph’ (publicado en 1949, nunca lo confundas con ‘Aleph’ de Paulo Cohelo o te arriesgas a que un fan de Borges te condene a vivir eternamente) influyeron en los novelistas de generaciones posteriores. Borges tiene ‘objetos’: como la biblioteca, el laberinto, los espejos, además de temas: ‘el infinito’, ‘juegos’, ‘sistemas’, ‘el universo como un libro’.

Y así en cada nación, la nueva generación se tornó (en términos generalistas y no demasiado rigurosos) en una ‘advant-garde’ (léase ‘vanguardia’) que rompió todo vínculo con la antigua forma de hacer novelas, tanto en lenguaje como en esencia.

Esto es, un lenguaje mucho más localizado y un tratamiento de la realidad mucho menos idealista. Estas novelas, la mayoría publicadas en los años cuarenta, prácticamente se intersectan temporalmente con las de la siguiente generación (la que vendría siendo la ‘segunda vanguardia’, así le puse XD).

La primer explosión, segunda generación

La generación de Juan Carlos Onetti, Juan Rulfo, Julio Cortázar, José Lezama Lima y todos los demás. De nuevo, el término ‘generación’ es bastante laxo. Algunos críticos ponen a Borges de este lado, pero preferí respetar la clasificación de Rodriguez-Monegal debido a la fecha de nacimiento de estos autores (Borges nació en 1899 por cierto).

Onetti se demostró discípulo de Faulkner. Sus obras más conocidas son: ‘El astillero’ (1961) y ‘La vida breve’ (1950 según Wikipedia, pero en otros lados he leído que fue en 1959). En ellas se vale de narradores no demasiado confiables para relatar la misma historia desde diferentes puntos de vista. También crea un mundo ficticio autosuficiente al que le imprime un aire de desolación.

Rulfo era un fanático de la perfección artística. Escribió únicamente dos libros durante el periodo, que bastaron para revolucionar a la literatura Latinoamericana. ‘El llano en llamas’ (1953), es una colección de cuentos equiparada a las colecciones de Quiroga, Asturias, Borges y Carpentier. Mientras ‘Pedro Páramo’ (1955) es considerada por algunos la mejor novela Latinoamericana. Una historia intrincada con mucho de Faulkner y algunas reminiscencias de la novela Dantesca. ‘Comala’, el universo de la narración, se convierte en símbolo de desolación y Rulfo lo transmite con un dejo de resignación. Ninguna traducción ha podido transmitir el lenguaje que usó, lleno de acento Mexicano, con arcaísmos que nos llevan a las raíces del idioma.

Luego Cortázar, discípulo de Borges, publicó ‘Rayuela’ en 1963. Lo que más atrae la atención de ella es el orden sugerido de lectura, bien saltando entre capítulos o bien un grupo de capítulos solamente. Si se siguen las indicaciones del autor, el lector termina encerrado en un ciclo infinito. Con evidente influencia francesa, esta ‘antinovela’ es considerada el detonante del ‘Boom’.

Naturalmente estos autores tienen rasgos que los diferencian, pero el hecho de que se les asocie como miembros de un ‘todo’ (generación, movimiento, corriente) indica también similitudes.

En primer lugar, fueron influidos por toda la escuela latinoamericana previa, lo mismo que de otras latitudes (sobre todo de Europa).

Cortázar por ejemplo reconocía que ‘Rayuela’ debía mucho a Borges, Onetti y muchos más. Como también se percibe la influencia de Faulkner, Proust, Joyce y Sartré.

Aún así, los críticos concuerdan en que la mayor similitud entre todos los escritores de esta promoción es el ataque a la forma de la novela. Mientras los maestros anteriores habían seguido casi sin alterar la estructura tradicional novelesca, los autores noveles prácticamente reinventaron la forma del género (‘Pedro Páramo’ se convirtió en el paradigma de la nueva novela latinoamericana).

Y no sólo eso. En sus niveles más revolucionarios (iba a poner subversivos XD), las obras de algunos de estos autores buscaban desafiar al uso del lenguaje mismo (‘Paradiso’ (publicada en 1966) de José Lezama Lima y ‘Rayuela’ de Cortázar son los ejemplos más usados para demostrar esa premisa). Es decir, que la principal herencia de las novelas del ‘Boom’, es esa conciencia de la estructura novelesca externa y una sensibilidad agudizada para el lenguaje como materia prima de lo narrativo.

Algunos llaman a esto ‘postmodernismo’. El autor no rechaza al modernismo ni su aversión por las ‘piedades’ de la literatura del siglo XIX, más bien lo trasciende. La literatura postmodernista no oculta su naturaleza ‘ficticia’ para expresar realidades palpables de la experiencia humana.

El auge del ‘boom’, tercera promoción

Los primeros herederos de esta ‘nueva novela’ fueron los autores de la generación de Clarice Lispector, José Donoso, David Viñas, Carlos Fuentes, Gabriel García Márquez, Guillermo Cabrera Infante y Mario Vargas Llosa (entre muchos otros).

Es digno de atención que muchos de los autores de esta ‘tercera vanguardia’ estuvieron en activo al mismo tiempo que los de la segunda en su fase más tardía. Las generaciones se traslaparon e influyeron multilateralmente.

No todos hicieron innovaciones perceptibles. Donoso (‘El obsceno pájaro de la noche’, 1970) por ejemplo siguió los preceptos de la narrativa tradicional, pero exploró una realidad alterna, más profunda, de su natal Chile.

La característica principal de la gran mayoría es que exploraron a niveles nunca vistos la estructura y el lenguaje de la novela.

Carlos Fuentes usó la experimentación para crear obras complejas que son reclamos de una realidad dolorosa, surgida de un México casi ‘alterno’, levemente relacionado con el real. ‘La muerte de Artemio Cruz’ (1962) tiene la característica de ser relatada por tres voces (yo, tú, él) y ‘Aura’ (1962) por su parte está inmersa en un universo en el que la imposibilidad es de hecho posible y nadie se sorprende de ello, la impronta del ‘realismo mágico’.

Vargas Llosa (‘La ciudad y los perros’, 1963) usó técnicas modernas como la discontinuidad cronológica y la pluralidad de los puntos de vista, para exponer su visión del Perú.

Y luego vienen los que aprovecharon los aspectos más innovadores de las primeras dos vanguardias. Autores como García Márquez y Cabrera Infante.

Tanto en ‘Cien años de soledad‘ (1967) como en ‘Tres tristes tigres‘ (1967), se percibe el parentesco con el mundo lingüístico de Borges y Carpentier, los universos fantásticos de Rulfo o Cortázar y un estilo internacional análogo al de Fuentes o Vargas Llosa.

Aunque no es esa relación lo que las hace notables. Más bien, que a pesar de que las historias inspiradas en el mundo que todos experimentamos (la violencia en Colombia o el régimen Cubano), son expresadas por medio de técnicas vanguardistas. Lo que constituyen no deja de ser una ‘ficción total’.

Aproximadamente por estas fechas se consumó la revolución Cubana y se fundó ‘Casa de las Américas’ (véase la ‘Historia de la literatura hispanoamericana’ para más detalles), un auténtico behemot literario que no tardaría en disolverse y ser absorbido por ‘Mundo Nuevo’ de Emir Rodrígez-Monegal.

El conflicto surgido de la posición política de los autores Latinoamericanos separó en gran medida la otrora ‘unida’ comunidad literaria. Lo que propició el inevitable proceso de conclusión del ‘Boom’.

¿El final del ‘boom’? (cuarta generación)

Autores como Manuel Puig (‘El beso de la mujer araña’, 1976), Severo Sarduy (‘Colibrí’, 1983) y otros que forman la ‘cuarta vanguardia’. No se enfocan tanto en relatar una historia como en usar el lenguaje como vehículo de la narración y la narración misma. El medio es el mensaje.

Las características que definieron a la ‘nueva novela’ se convirtieron en algo que los autores más jóvenes (digamos los nacidos en los años sesenta) preferían evitar.

Lo  que se relaciona con la otra cara de la moneda.

Crítica al ‘Boom’

Desde los años ochenta más o menos, muchos escritores empezaron a distanciarse del boom.

Y es que las editoriales, cada vez más preocupadas por el dinero, preferían publicar cosas que ‘sonaran más Latinoamericanas’, i.e. realismo mágico, estructura compleja pero a la vez legible y que sucediera en algún país tropical o paraje rural sin atisbos de civilización (bruh, ya se que un montón de lugares de mi ‘México di oro’ y en general de Hispanoamérica son así, pero no tienen por qué restregármelo en la cara T.T).

En fin, que para los años noventa más o menos, la cantera del ‘Boom’ se parecía más a una exigua mina de oro, una forma de relatar historias que buscaba vender y no tanto, descubrir nuevas formas de expresar los universos interiores de los escritores.

Y aquí viene un ejemplo.

Isabel Allende publicó ‘La casa de los Espíritus’ en 1982. Algunos alegan que es una copia de ‘Cien años de soledad’, una obra pensada para satisfacer a las editoriales y vender.

Roberto Bolaño, acérrimo opositor de García Márquez y lo que se pareciera al ‘realismo mágico’, decía que era una muy mala escritora.

Me parece una mala escritora, simple y llanamente, y llamarla escritora es darle cancha. Ni siquiera creo que Isabel Allende sea una escritora, es una ‘escribidora‘

Roberto Bolaño

Atención que no me molesta la existencia de miss Allende y autores análogos. El libro criticado me gustó (siempre soy benévolo XD), pero entiendo a qué se refería Maese Bolaño que dicho sea de paso es considerado uno de los mejores escritores de su generación.

Aún al día de hoy podemos encontrar obras análogas a las de las vanguardias. Pero se puede decir que ya no son del ‘Boom’. Si no innovan, si solo repiten una fórmula, contradicen al espíritu original de la ‘nueva novela’ (bruh, lo dice el mismo nombre), la experimentación y la rebeldía.

El ‘Post-Boom’

Por su parte, autores como el citado Bolaño y las pandillas del ‘Crack manifesto’, ‘McOndo’ y sus contemporáneos, apostaron por expresar la realidad Latinoamericana como producto de la globalización. Con historias hiper-realistas enmarcadas en contextos urbanos fuertemente influidos por los nuevos medios de comunicación.

Un cambio de paradigma en el que ya no buscaban la reafirmación de la identidad Latinoamericana, como los modernistas o el ‘advant-garde’. Sino que se preocupaban por la búsqueda de la identidad individual en un mundo cada vez más interconectado y alienado por la televisión, el cine y los medios publicitarios, sin descontar la influencia geopolítica de la guerra fría.

Aquí caerían autores como Edmundo Paz Soldán (El delirio de Turing, 2003), Jorge Volpi (El fin de la locura, 2003) y Leonardo Padura (El hombre que amaba a los perros, 2009).

Conclusión

Para los extranjeros no iniciados, la literatura Hispanoamericana es ‘El boom’ y nada más. Algo así como un estereotipo cultural que no a todos les gusta que exista.

Aún así, ni siquiera sus más férreos detractores, y léase como un término no demasiado serio, cuestionan la importancia de ese grupo de novelas y escritores para la literatura en Español, e incluso para el mundo entero.

Este periodo de novelas descomunales marcó un antes y un después en muchos aspectos. Desde teoría literaria y filosófica, hasta factores macro-económicos y geopolíticos (leí por ahí que la CIA financió a ‘Mundo nuevo’ para oponerse a ‘Casa de las Américas’, tonta guerra fría).

Algunos de esos efectos siguen presentes al día de hoy. Y justo como el modernismo y todo lo que pasaba a finales del siglo XIX tuvo su papel en la maduración de la novela Latinoamericana, así ‘El boom’ y el ‘Post-Boom’ moldearán a la siguiente generación de escritores serios (nótese el adjetivo, hablaremos de eso en otras entradas ;) ).

Guía de lectura para ‘El boom’

Por último, considerando todo lo anterior preparé esta lista no exhaustiva de las obras clave del ‘Boom’ y sus antecedentes. Decidí incluir obras de otros periodos para manifestar su relación/influencia, aunque va a haber una entrada para el Modernismo y la literatura contemporánea que no entra en el ‘Boom’, así que solo están para darle contexto a las obras del periodo que hoy estamos tratando.

Por cierto que también cada novela de esta lista tendrá su entrada eventualmente (a muy largo plazo XD), así que hará las veces de índice para las obras este periodo y movimiento.

PRE-BOOM

Modernistas

Novelas de la tierra

  • José Eustasio Rivera – La vorágine (1924)
  • Ricardo Güiraldes – Don Segundo Sombra (1926)
  • Rómulo Gallegos – Doña Bárbara (1929)

Los precursores (primera vanguardia)

  • Miguel Ángel Asturias – El señor presidente (1946)
  • Jorge Luis Borges – El Aleph (1949)
  • Alejo Carpentier – El reino de este mundo (1949)

EL BOOM

Segunda vanguardia

  • Juan Rulfo – Pedro Páramo (1955)
  • Juan Carlos Onetti – El astillero (1961)
  • Julio Cortázar – Rayuela (1963)
  • José Lezama Lima – Paradiso (1966)

Tercera vanguardia

  • Carlos Fuentes – La muerte de Artemio Cruz (1962)
  • Mario Vargas Llosa – La ciudad y los perros (1963)
  • Gabriel García Márquez – Cien años de soledad (1967)
  • Guillermo Cabrera Infante – Tres tristes tigres (1967)
  • Clarice Lispector – La pasión según G.H (1969)
  • José Donoso – El obsceno pájaro de la noche (1970)

POST-BOOM

Cuarta vanguardia aún asociada al boom

  • Manuel Puig – El beso de la mujer araña, (1976)
  • Severo Sarduy – Colibrí, (1983)

Fuentes

  • Draper, S. (2006). El boom en Mundo Nuevo: Crítica literaria, mercado y la guerra de valoraciones. MLN, 121(2), 417-438. Retrieved March 4, 2021, from http://www.jstor.org/stable/3840677.
  • Echevarria, G. R. (2012). Modern Latin American Literature: A Very Short Introduction. Oxford University Press.
  • Goic, C. (1991). Historia Y Critica De La Literatura Hispanoamericana (Paginas De Filologia). Editorial Critica (Grupo Editorial Grijalbo) (Cedomil Goic – Historia y crítica de la literatura hispanoamericana, 84-7423-368-2).
  • Rodríguez-Monegal, E. (2016). La nueva novela latinoamericana. Biblioteca Virtual Miguel de Cervantes. Enlace.
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Pensativa – Resumen y análisis (parte 2)

Jefa Cristera; Jovita Valdovinos

Esta es la segunda parte del resumen y análisis de ‘Pensativa’, novela de narrativa cristera escrita por Jesús Goytortúa. Aquí está la primera parte.

Dejamos a Roberto en las inmediaciones de la huerta del conde. Allí Veva le contó el final de Carlos Infante a manos de un traidor llamado Muñóz.

Segunda parte del resumen de ‘Pensativa’

Visita a un general

Veva y Fidel le rogaron que se fueran de ahí, y prometieron explicarle todo lo que quisiera siempre que fuera en otro lugar. Así que prosiguieron su expedición al campamento de Cornelio. Llegaron por la tarde.

Los primos se saludaron efusivamente. Luego en confidencia Roberto le confesó su amor por Pensativa. El general brigadier como había admitido ser entre risas, se puso muy alegre y prometió bajar a Santa Clara el dia que se casaran.

Roberto le preguntó si estuvo presente el día de la venganza contra Muñoz. Cornelio cambió de semblante y asintió, Veva hacía señas que Roberto pudo distinguir y preguntó directamente sobre lo acaecido en la hacienda. Pensativa le había dicho que Carlos fue vengado. Basilio le dijo que había sido en el mismo lugar donde ejecutaron a Carlos y Veva le contó de las vejaciones al cuerpo del general.

Todo eso explicaba las tristezas de Pensativa, pero no del todo, aún había un secreto que nadie se atrevía a decirle. Amaba a Pensativa, pero no se casaría con ella si no sabía todo de su pasado. Cornelio le aseguró que era la mujer más buena y casta del mundo, lo que Roberto aseguró que creía cierto, pero no quería casarse con una santa, sino con una mujer.

Cornelio lo miró con firmeza y Roberto pudo ver al cristero implacable en que su primo se había convertido. El mismo niño amable y bonachón que lo acompañó en su infancia.

Entonces supo que no obtendría ninguna información de él ni de nadie. Se resolvió a regresar a la ciudad tan pronto dejara a Veva en la Rumorosa y alejarse de esa tierra llena de sangre y fratricidio.

Espada y sombrero cristeros, pensativa resumen
Espada y sombrero cristeros

Día de aniversario

Era 15 de julio, el mismo día que habían ejecutado a Muñoz. Roberto se despidió y estaba dispuesto a irse sin Veva y Fidel así que tuvieron que acompañarlo.

Llegaron a la huerta donde divisó a varios jinetes. Conforme se acercaba se dibujaba ante sus ojos la esbelta figura de Pensativa. Echó a correr al caballo y llegó en pocos instantes a donde estaba ella, acompañada por Basilio.

Pensativa preguntó qué hacía allí visiblemente irritada, Roberto respondió que venía de ver a Cornelio, él preguntó lo mismo. Ella iba a rezar por todos los muertos de la guerra religiosa.

Avanzaron al árbol en donde ejecutaron al general Infante y Pensativa guío los rezos. Roberto veía a los soldados emboscando a los bañistas, la ametralladora barriendo el prado, a Carlos colgando sin ojos del árbol, aún reinaba una atmósfera de peligro.

Cuando terminaron, fué a ver a Pensativa y audazmente le pidió que se fueran juntos. Ella iba a esbozar una sonrisa cuando un terrible grito se escuchó en la hacienda, un grito como el de un hombre siendo torturado.

En un abrir y cerrar de ojos Pensativa se convirtió en un bulto pálido, Basilio la llevó en brazos y huyeron. Fidel y Veva hicieron lo mismo y Roberto los siguió por instinto.

Cuando se recompuso le preguntó a su nana de quién huían, ¿bandidos?, ¿soldados?, ¿cristeros?. Al escuchar que era del diablo, montó en cólera y sabiéndose asustado por algún bromista regresó a la hacienda dispuesto a averiguar quién era el responsable.

No encontró nada salvo restos humanos abandonados. Cuando regresó por su caballo encontró dos mendigos de aspecto horripilante. A uno le habían amputado las orejas y la nariz, al otro lo habían cegado, las cicatrices de ambos le provocaron repulsión.

Los saludó y preguntó por el grito, el ‘desnarigado’ respondió con una voz poco ensayada que el sitio estaba maldito. Tal vez había gritado un fantasma.

Más secretos

Regresó cada vez más relajado. En un recodo encontró a Veva que lo abrazó espasmódicamente. Entonces le pidió una aclaración, ella le había ocultado algo y se iría a la capital de inmediato si no se lo decía. El recio Basilio y la recta Pensativa jamás se hubieran asustado por un grito de no tener un significado relacionado con ese secreto.

Ella accedió con profunda tristeza. Al llegar a la rumorosa encontraron a Basilio muy preocupado, la señorita había caído enferma y el doctor López ya la estaba atendiendo.

Roberto se informó del estado de su amada y repitió que se iría si no le contaban la verdad. Veva y Basilio se comprometieron a hacerlo.

A la tarde del día siguiente comenzó su relato.

Basilio escapó a la ejecución y huyó a Jalisco, en el camino se había cruzado con Cornelio que también juró venganza. Juntos fueron a donde la Generala. Después de meditarlo concibió un plan.

Se hizo pasar por ‘Carlota’ hermana del cochero de doña Enedina. Veva la colocó como sirvienta del doctor, y ella, además de hermosa, se mostraba inocente y recatada. Rápidamente estuvo llena de admiradores, pero solo mostró inclinación por Muñóz y aceptó ser su novia.

Entonces su ‘hermano’ enfermó gravemente y pidió permiso para ir a cuidarlo.

La venganza de la Generala

Ya en La Rumorosa, Muñóz le llevó serenata por varios días, hasta que ‘Carlota’ aceptó tener una reunión por la noche en el jardín.

Él no sospechaba nada y cuando la tuvo enfrente, su novia se convirtió en la Generala, y Basilio sometió al traidor. Lo llevaron a la sierra donde lo golpearon por varios días. Mientras que se encubría la partida de ‘Carlota’ desterrada por su hermano debido a su ligereza (¿qué señorita decente vería a su novio a solas por la noche? XD).

Cuando la Generala volvió con su tropa llevaron al prisionero al estanque donde ejecutaron a Carlos. Lo iban a colgar cuando el ‘desorejador’ pidió que antes de matarlo le cortaran las orejas, los hombres lo apoyaron, pero la Generala y Cornelio no estaban de acuerdo. Terminaron aceptando cegar al traidor en retribución por los agravios que hizo al cadáver del general y lo harían mientras el prisionero estaba con vida.

Ni la generala ni Cornelio podían negarse pues eso significaría un motín de su tropa y una gran cantidad de muertes en las poblaciones vecinas.

Roberto estaba admirado de la valiente mujer al principio. Pero cuando supo que permitió esa barbarie manifestó desprecio por sus métodos, el doctor le recordó que todas las facciones cometieron fechorías, y Roberto las maldijo también.

Ahora estaba tranquilo ya que sabía el motivo detrás del horror de Pensativa por los ciegos y su reclusión en la pobreza y austeridad. Sin duda deseaba expiar la culpa de las fechorías cometidas en nombre de su hermano.

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La calma antes de la tormenta

Roberto amaba a Pensativa y ya no sospechaba nada de ella, deseaba casarse y llevársela de esa tierra llena de sangre.

Pero seguía enferma, el doctor auguraba una recuperación si se le permitía descansar.

Pasaron tres semanas y Roberto pudo entrar a la habitación de su amada, conversaron un poco y él fue dichoso.

Al caer la noche le llevó serenata (‘my boy has game’ jaja). Fue regañado por su tía y el doctor, pero en el fondo todos estaban felices por el naciente amor.

Llegó la fiesta de Santa Clara y Roberto fue a pedirle al monseñor que redujera la manda que Veva había prometido cuando Pensativa se recuperase.

Allí, después de la misa vió a Basilio entre los danzantes. (En México durante algunas festividades religiosas había ‘danzantes’ que emulaban los bailes antiguos de las naciones indígenas, al día de hoy se sigue con esta tradición en varios sitios).

Los hombres de la Rumorosa enteraron a Roberto que también estaba cumpliendo su promesa de bailar cuando la señorita estuviera repuesta.

En eso vió al mendigo desnarigado de la huerta del conde. Miraba a Basilio con odio, entonces se le ocurrió desenmascararlo. Le dió unas monedas a un hombre dado al vino y le pidió que le gritara: ‘¡Alacrán!’, cuando lo hizo, el mendigo dió un salto y se dió cuenta del plan de Roberto, lo miró con furia y escapó.

No había duda, era el compañero de Muñóz, entonces el ciego, ¿sería Muñóz?.

De regreso a la Rumorosa, le preguntó a Basilio si estaba seguro de la muerte del traidor, él le aseguró que estaba muerto. Dudando de la veracidad de sus palabras le dijo: “Cuídese, desorejador”. Basilio se lanzó sobre él y le puso su cuchillo en la garganta, pasó varios segundos intentando dominarse hasta que se retiró.

Ya en la noche fue a tocarle la ventana para pedir disculpas. Roberto lo previno de el alacrán y le pidió que protegiera a su ama. Pensativa había regresado al Plan de los Tordos.

Tristezas sin fin

Roberto fué a ver a Pensativa al día siguiente. La regañó un poco por irse sin despedirse y la pasaron bien en la huerta. Los criados la habían limpiado y pintado, ahora todo tenía una apariencia primorosa.

Pasaron varios días y Roberto por fin se decidió a confesar sus afectos a Pensativa. Todos lo animaron incluso Basilio, no pudo hacerlo en la mañana, ni en la comida, ya era hora de la cena cuando se armó de valor y le expresó sus sentimientos. 

Ella, con cierta tristeza lo rechazó. No podría casarse por el pasado, y nunca lo haría. Roberto albergaba esperanzas avivadas por todos de que la altiva señorita no se negaría a vivir feliz con él. Saber que había sido rechazado lo embargaba de tristeza, no sólo por su amor propio, también por la situación de Pensativa.

Regresó a la Rumorosa completamente derrotado, su familia se mostró decepcionada y aunque Veva le aseguraba que con un poco de paciencia la convencerían decidió regresar a la capital al día siguiente.

Se despidió con gran pesar y mientras la volanta lo llevaba a la estación del ferrocarril, meditaba en las últimas semanas. Se había convertido en un aventurero, encontró el amor, y también una tristeza que nunca había experimentado. No creía ser capaz de volver a vivir como antes.

Entonces le pidió a Ireneo que detuviera el coche, no se iba a dejar vencer tan fácilmente.

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Gestiones de terceros

Llevaban un trecho del camino de regreso a la Rumorosa cuando los encontró Basilio, animó a Roberto y volvió al Plan de los Tordos.

Roberto fue recibido con gran alegría por su familia y por Cornelio. Estaba allí para casarlo con Pensativa, con ayuda del padre Ledezma. 

Él era el único sacerdote que permanecía en la lucha, aunque tal vez no fuera armada, se negaba a aceptar el armisticio del gobierno y despreciaba a los obispos que se habían sometido a los políticos.

En esos momentos estaba rezando en Santa Clara, pero volvería para la comida.

Mientras esperaban, Roberto previno a Cornelio de el alacrán, días antes de su declaración a Pensativa lo había emboscado y le disparó en el brazo.

El padre llegó entrada la tarde y de inmediato inspeccionó a Roberto. Lo calificó de ‘tibio’ y se lamentó de que Pensativa se hubiese enamorado de hombre tan despreciable si es que era cierto.

Prefería dársela a un comunista que al menos mostraba filiación por una causa y no a un joven frívolo y mundano.

Roberto recibió los golpes admirablemente y aseguró que ella lo amaba. “Ya lo veremos” respondió el padre que en esas tierras tenía más autoridad que el coadjutor mismo.

A la mañana siguiente partieron al Plan de los Tordos y regresaron dos días después, durante los cuáles Roberto estaba expectante. Cuando llegaron Roberto preguntó el resultado de sus gestions, sin siquiera saludarlos. Cornelio respondió : “¡Triunfamos!” (¡triunfó el amor!).

La boda cristera

Roberto no cabía en sí de felicidad, pidió detalles al severo padre Ledezma que entre insultos y desprecio por su condición de ‘tibio’ le dijo que en efecto Pensativa lo amaba y que la ‘culpa’ por lo sucedido en la guerra eran el motivo de su negativa.

El padre le aseguró que esa fue una guerra santa y que no debía avergonzarse por su hermano o la venganza de su muerte.

Roberto tuvo que esperar hasta el día siguiente para ir a el Plan de los Tordos. Era casi de madrugada y Basilio ya lo esperaba, llegaron y allí estaba Pensativa, visiblemente turbada pero con un dejo de felicidad en los ojos (ayñ).

Conversaron y Roberto confirmó sus afectos, quería casarse con ella cuanto antes.

La casta señorita prefirió esperar según la costumbre, a que se cumplieran varios meses de noviazgo, juntos acordaron casarse en noviembre, el día de San Carlos.

Ella le preguntó si aceptaría casarse ‘a lo cristero’, de madrugada y en una casa particular. Roberto se entusiasmó por el romántico proyecto y aceptó sin dilación.

Esas fueron las semanas más felices de su vida, se corrieron las amonestaciones, se hicieron los preparativos y se reforzaron las patrullas buscando ‘al alacrán’ y al ciego.

Llegó el día de la boda. Roberto era un manojo de nervios, habían llegado los líderes cristeros, hombres de voluntad férrea que lo intimidaron sobremanera. Fueron a dormir, allí recordó una carta que le había llegado de Jalisco. Un amigo había investigado el destino de la generala y halló que no había muerto.

A Roberto no le importaba ni la generala ni sus cristeros, era feliz y al día siguiente Pensativa sería su esposa.

Basilio le confirmó su lealtad al alba y lo ayudó a vestirse con torpeza. Roberto aceptó el gesto, notó cohibido al rudo caporal, le preguntó si había algo que le quisiera decir. Basilio se negó y continuó con su servicio.

Veva, Jovita y su tía se habían engalanado lo mismo que Fidel y Esteban, la nana le confió a Roberto que amaría aún más a Pensativa cuando la viera, también le envió un mensaje “¿leíste la carta?”, un poco extrañado Roberto le aseguró que sí y que no le importaba gran cosa.

Llegaron al altar presidido por el padre Ledezma y estaban a punto de tomar los votos cuando irrumpió ‘el alacrán’ con el ciego diciendo: “Buenos días mi generala”.

La generala

Muñóz y ‘el alacrán’ en persona se habían colado a la boda y desenmascarado a Pensativa. Ella era la Generala, la fiera guerrillera que había ordenado ejecuciones y permitido la tortura de los traidores, la mujer que había inundado de sangre el interior.

Roberto estaba aterrado, los cristeros ya habían cargado sus armas y apuntaban a los traidores.

Pensativa aceptó la responsabilidad de sus acciones y mirando con orgullo pero a la vez con tristeza le confesó a Roberto su pasado como líder cristero. Lo había confesado en una carta que Basilio debía entregarle en la mañana. Cuando Veva le dió la respuesta que Roberto había dado respecto a la carta de Jalisco había sido feliz.

Pero ya no era así, le pidió perdón y le aseguró que nunca lo quiso engañar ni lastimar. Basilio se había arrodillado rogando la muerte con tal de que se casara con la intachable Pensativa.

Al ver el horror de Roberto, Pensativa se quitó el velo y los azahares y después de confesarle que lo amaba y que lo amaría por siempre, se fue. Ordenando a su tropa jamás lastimar ni a Roberto ni a los mendigos.

En la Rumorosa todos estaban sumidos en la tristeza. Roberto tuvo que llevar a los traidores a Santa Clara y ellos esclarecieron el misterio, habían sobrevivido a sus ejecuciones. Cuando se enteraron de la boda de la Generala concibieron su venganza.

Ya de vuelta en su cuarto, Pensativa se revelaba con el amor de su vida, nunca lo engañó y siempre había actuado con rectitud. Aún la amaba.

Casi reventó a su caballo de camino al Plan de los Tordos. Allí vió a la casona de los Infante en llamas. Cuando llegó los mozos y mujeres hablaron de matarlo pero el muchacho que lo había ayudado antes les recordó el juramento que le hicieron a la generala. Se había ido y no volvería jamás.

Despedida

Roberto supo la causa perdida, fue a ver a Cornelio que lo comprendía y no le guardaba rencor, Pensativa lo sabía y por eso nunca le reveló su destino.

Llegó el momento de volver a la capital y no volteó la mirada ni una sola vez, esa tierra lo llenaba de pesar y le sería hostil para siempre.

No pudo volver a sus viejos hábitos. Gastó una fortuna buscando a Pensativa, viajó por todo el interior, por Jalisco, Querétaro y el Bajío, pero sin éxito. Doña Enedina murió pocos años después y luego el doctor López. Le encargó la Rumorosa a Jovita y se llevó a su nana a vivir con él. La acompañaba Fidel al que convirtió en su ayudante de cámara.

Veva le pedía perdón con frecuencia. Todos lo querían casar con Pensativa y guardar el secreto de su vida como la generala, pero ella nunca estuvo de acuerdo.

Un día, Veva le anunció la visita de una monja que le tenía un mensaje de ‘Sor Asunción de las Divinas Llagas’, en otro tiempo llamada Gabriela Infante.

Pensativa había profesado en Bélgica pues la guerra en España le impidió hacerlo allí, le pedía perdón y le relataba su historia.

Se unió a la lucha al igual que muchas mujeres. Se distinguió por su valor y astucia de tal modo que los líderes cristeros la envolvieron en un halo de misterio y santidad. Ella estaba convencida de la rectitud de la guerra y habría llevado una vida normal luego de la guerra de no haber tenido parte en la tortura de Muñóz.

Al principio despreció a Roberto por frívolo y mundano. Pero empezó a amarlo cuando la llevó en sus brazos en la crecida. Sufrió enormemente al declinar su declaración y de no ser por Cornelio y el padre Ledezma habría vivido por siempre en la austeridad del Plan de los Tordos.

Pero aceptó casarse con él porque lo amaba, su dicha fue completa al saberse perdonada. Pero no contaba con que Basilio no había entregado su carta.

Así sufrió mucho al ver cómo Roberto la despreciaba cuando supo la verdad. Lo instituyó como un hombre “sagrado” para que los cristeros no le hicieran daño y huyó a los Estados Unidos, para luego embarcarse a Europa.

La religiosa le pidó permiso para escribirle a Sor Asunción que la perdonaba. Roberto por toda respuesta dijo: “que ella sea quien me perdone” y salió apresuradamente para llorar en soledad.

convento europeo, pensativa resumen

Aspectos literarios de ‘Pensativa’

Me apena un poco no haber encontrado demasiada documentación especializada respecto a ‘Pensativa’, aunque es considerada una de las obras más importantes de la literatura cristera. 

Dato random. ‘Pedro Páramo’, posiblemente la novela Mexicana más famosa de la literatura moderna también está situada en ese contexto histórico (un poco antes y un poco después ‘if you know what I mean’).

Tal vez por eso ha pasado desapercibida para los académicos. Que dicho sea de paso sí que han mencionado sus parecidos con ‘Doña Bárbara (novela)’ del venezolano Rómulo Gallegos.

Como dato random también, ‘Doña Bárbara’ es considerada una de las obras cumbre de la literatura Latinoamericana.

Comparaciones injustas

‘Doña Bárbara’ coincide en varios aspectos con ‘Pensativa’; ambas obras retratan la situación geopolítica y social de sus entornos. Por un lado el México post-revolucionario/ post-cristero, al comienzo de la ‘dictadura perfecta’ que Vargas Llosa hizo notar. Y por el otro la dictadura en Venezuela de Juan Vicente Gómez.

En ambos casos también se resalta el ‘atraso’ de los ‘amigos de provincia’ (Léase con voz de Chavelo jaja) y el campo respecto a la ciudad. Chocan dos mundos, el salvajismo de la gente rural en la forma de Basilio y sus cristeros, frente al civilizado abogado Roberto. (Santos Luzardo también es abogado por cierto).

Y ambas novelas presentan a mujeres fuertes, capaces en su momento de grandes crímenes.

Tristemente si se comparan los personajes, Pensativa es un poco débil. Aunque sus motivos son creíbles, es inconsistente cómo una mujer capaz de imponerse a bandidos tan peligrosos como el ‘desorejador’ sucumba a los remordimientos. Doña Bárbara es más consecuente (spoiler, vamos a tratar esa novela en el futuro, por eso no abundo en ese asunto).

Curiosamente ambas historias fueron adaptadas (muy libremente) en el cine de oro mexicano. Los cristeros (1946) y Doña Bárbara (película de 1943), ésta última en colaboración directa con Gallegos y coproducción Venezolana, ¡viva la hermandad y el llano!.

De amazonas y machismo

La comparación de Gabriela Infante con Doña Bárbara es injusta pero inevitable. Para muchos es una mala copia, un dulce para el lector que a pesar de su machismo se siente atraído por la imagen de la Amazona. Ese tropo es recurrente multitud de obras y telenovelas (no me preguntes cómo lo sé, solo lo sé lol).

El concepto de la Amazona en la cultura occidental tiene sus orígenes (como muchas otras cosas) en la antigua Grecia.

Heródoto, Homero, Píndaro, y la mayoría de los autores Griegos arcaicos trataban el tema de mujeres que vivían en una sociedad matriarcal, osadas en las proezas de guerra y separadas de la civilización. Una sociedad por lo tanto contranatural para los Helenos que limitaban el ejercicio de la guerra y la política a los hombres (siempre hay excepciones, pero en términos generales era así).

Este tema fascinaba a los antiguos Griegos que lo heredaron a los Romanos y por lo tanto al resto de Europa que con su influjo desde el siglo XV conformó el concepto moderno.

Así el término puede referirse a una mujer que ha alcanzado la excelencia atlética. Pero también a una mujer subversiva que se comporta de modo ‘atípico’. Lo que a veces implica que es ‘poco femenina’ y/o que ‘odia a los hombres’.

La imagen mítica de la Amazona servía para manifestar una anormalidad entre el orden natural de las cosas (para un ciudadano Griego) y lo contrario. Es decir, lo contranatural, lo extranjero y bárbaro.

vasija con grabado de heracles combatiendo a una amazona

Y así describe Basilio a ‘La generala’. Una mujer ‘horrosa’ que vestía de hombre y que combatía como el que más. Marcando un interesante contraste con la realidad. Roberto la calificó como ‘hermosa’ al instante de conocerla en su faceta de ‘señorita’, es decir, cuando se comportaba como la sociedad lo esperaba.

En una analogía notable, Octavio Paz escribió que el hombre nacional tenía a la mujer como ‘la otredad’. Suceptible de ser despreciada (aquí es de donde se origina una palabra malsonante que empieza con ‘ch’ y que puede ser conjugada en variadísimas formas) pero que al mismo tiempo podía ser adorada cual ‘virgen’ o ‘deidad maternal’ (una Tonantzin), nótese la connotación religiosa, prácticamente la misma veneración que los cristeros tenían por Gabriela Infante.

Y por eso el tropo de la mujer indomable que contravenía lo establecido era tan interesante para el hombre Mexicano de principios de siglo. El que veía a la mujer como medio para sus fines, un mero objeto, pero que al mismo tiempo veneraba con total devoción a una mujer santa, ajena a este mundo.

Han pasado casi cien años desde que terminó la guerra Cristera y más de medio siglo desde la escritura de ‘Pensativa’ y ‘El laberinto de la Soledad‘. Quiero creer que esta percepción ha cambiado, y hay esperanza de que es así, pero aún queda mucho camino por recorrer. La postura que me parece más apropiada es: ‘trata bien a todas las personas’. Nótese el término ‘persona’, es decir, a todos, sin distinguir género, religión o lo que sea.

Fotografía de mujeres cristeras, pensativa resumen

Conclusión

Admito que deseaba un final feliz para Pensativa y Roberto. Aún así no se nota ‘fuera de personaje’ que Pensativa se marchase, pues seguía teniendo sus dudas respecto a si se merecía vivir con el que amaba. Aunque no sé si es por la época pero el horror de Roberto al saberla la generala me parece un tanto exagerado. Pero ¿quién sabe?. Si me entero que mi crush estuvo comandando una banda de guerrilleros que cortaban orejas y hacían full de expolios a lo mejor también me replanteo el seguir teniéndola como tal.

¿Por qué será que en tiempos antiguos volverse religiosa era la única posibilidad para una señorita con el corazón roto?. Celeste, Aurora, Pensativa, incluso el personaje de María Félix en ‘Tizoc’ quería profesar para mandar al gorro a su novio infiel, y que yo sepa estaba situada en la ‘actualidad’ (1957).

¿En qué momento dejó de ser así?. Lo menciono por que en la literatura más reciente, digamos desde ‘el boom’ hasta hoy (2021) el motivo de la doncella con el corazón roto que se va a un convento ha sido más o menos olvidado. Lo mismo que el tropo de la amazona (bueno, ese sigue activo pero en variaciones un poco más modernas, véase ‘Action girl‘). En realidad es una pregunta retórica, eventualmente discutiremos el cambio cultural al respecto y sus efectos en la literatura (OMG, ¡que emoción!)

En resumen, el texto es legible y agradable, a veces tiende a predicar un poco pero siempre con buenas intenciones, i.e. criticar el fanatismo en ambos bandos de la guerra y denunciar los horrores que en ella sucedieron, estoy seguro de que mucha de la gente que anhela un conflicto armado nunca ha visto lo que pasa en ese tipo de eventos. Hay muchas referencias bíblicas y a otros hitos literarios como El Quijote. Siempre se agradecen los guiños a otros universos.

Muchos recomiendan este libro para introducir a personas jóvenes a la lectura, y es verdad que es de fácil lectura, tanto en vocabulario como en la trama, aún así requiere algún contexto para ser comprendido a plenitud, lo que no implica que deje de ser una lectura recomendada :), pero sí que se lee mucho mejor cuando sabes ciertas cosas de la historia nacional y de otras narraciones relacionadas, de todos modos, dale una revisada.

Fuentes

  • González Luna, Ana María (2013). La Literatura De La Cristiada: Una visión apocalíptica De La Historia De México. Altre Modernità, giugno, 100-111. https://doi.org/10.13130/2035-7680/3075.
  • Howatt, C. (1947). Books Abroad, 21(3), 331-331. doi:10.2307/40086531
  • Lorna Hardwick (1990). Ancient Amazons ‘ Heroes, Outsiders or Women?. Greece & Rome, 37, pp 14-36 doi:10.1017/S0017383500029521
  • Victoria Carpenter (2015). Spanish-American Literature: Spanish American Literature, 1900 to the Present Day. The Year’s Work in Modern Language Studies, 75, 215-224. Enlace
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