Almíbar de corazones rotos

imagen destacada de entrada 'almíbar de corazones rotos'

Bueno, bueno, bueno. Este es uno de los libros que más me emociona discutir, en esta entrada vamos a ver de qué va y divagaré brevemente sobre varias cosas relacionadas, ‘¡vamo a darle!’.

(Inserte aquí un grito agudo de emoción)

No tengo idea de cómo, pero hace varios (muchos) años me enteré de la existencia de un libro intitulado así. Dicho título bastó para tenerme obsesionado todo ese tiempo sobre sus contenidos. ¿Y por qué no comprarlo y ya?, bueno, parte del problema es que es un libro editado por la SEP (Secretaría de educación pública de México) para distribución escolar, es decir, no estaba pensado para venderse en ninguna librería, al menos ninguna de las que tengo al alcance, además de que fué publicado en 1991 y no estoy cierto de que haya más de una tirada, así que estaba difícil (sin descontar mi perpetua fragilidad económica).

Pues que a finales del año pasado por fin pude hacerme de una copia (en el equivalente digital de una ‘Nostalgia’, una tienda de libros usados) y (ahhh), acá va lo que encontré.

¿Qué es un ‘almíbar de corazones rotos’?

Primero, un almíbar de corazones rotos es una compilación de textos (o cualquier medio en realidad, esta última acotación es de mi invención) diseñado expresamente para hacerte sentir acompañado durante un periodo triste originado por una ruptura amorosa, o bien para recordarte lo miserable que eres y deprimirte un poquito más (todo sea por una correcta recuperación cardiaca).

Creo que la presentación del volumen lo expresa muuuuucho mejor:

¿Sufre usted desdén?, ¿Padece usted despecho?, ¿Anda que no lo calienta ni el sol a causa de aquél, por motivo de aquélla?

No le vamos a ofrecer en estas páginas cardiacas la pócima milagrosa contra los males enconados del amor, ni la receta infalible para el manso regreso del otrora ser querido, ni la pomada que le devolverá la piel sana a las escoriaciones del romance sin buen fin o con mal principio.

Lo está queriendo engañar quien alguna de estas cosas le prometa. Esta es, sin vanidad ni modestia, una antología de machucones, ayes y suspiros que en algo paliarán el dolor propio dando algunas probaditas del ajeno, hiel de todos los sabores: para melancólicos y desconfiados, para porfiados y vengativos, para cualquiera en circunstancias desfavorables.

A la mejor jugando a armar este rompecabezas de corazones rotos hallan, usted dama o usted caballero, la frase que les falta para darle rienda suelta al llanto o darle vuelo a la hilacha, dos formas muy legítimas y socorridas de hacerle frente a los dolores de pecho. A veces una página con letras impresas recoge mejor las lágrimas que un pañuelo. En ocasiones resulta mejor cómplice que la luna para nuestros aullidos de lobo. Haga usted la prueba, cale sin ningún compromiso.

¡OMG!

portada de almíbar de corazones rotos

Contenidos del ‘Almíbar’ de Ernestina Loyo

En el volumen que nos ocupa, la compiladora comienza con una pequeña ‘advertencia’ que también transcribo:

Esta antología ha sido compuesta con fragmentos de obras que sus autores concibieron como universos completos, de la primera a la última línea, de la página uno a la que devela el misterio de la trama. Se han ejercido los privilegios de la lectura intencionada. Esta selección, por lo mismo, no impide la que puedan hacer otros ojos con dispares gustos. Del mismo artero modo se procedió con la gráfica y las fotos que la ilustran, a cuyos hacedores les agradecemos el uso de las imágenes que animaron otros libros y revistas, los cromos y las postales que han sido atesorados por arcones amigos.

Y comienza el primer ‘capítulo de la antología’. Transcribiré los títulos de cada capítulo seguidos del título de cada texto. En la gran mayoría de los casos solo se incluyeron fragmentos de cada obra mencionada.

La prórroga perpetua

  • La leva, copla de Sinaloa. Tradición Oral
  • La huazanga, copla de la Huasteca. Téllez
  • Antes del odio, poema de Miguel Hernández
  • La orfandad, poema de Rosario Castellanos
  • Los amorosos, poema de Jaime Sabines
  • Amor condusse noi ad una morte, poema de Xavier Villaurrutia
  • De la naturaleza de las cosas, tratado de Tito Lucrecio Caro

El ángel del martirio

  • Ni contigo…, copla de Veracruz. Tradición oral
  • ¡Cuas!, poema de Efraín Huerta
  • Dalia, novela de Alfredo Márquez Campos
  • Nosotros, Canción de P. Junco
  • El beso del adiós, poema de Manuel M. Flores
  • Las horas secretas, novela de Ana María Jaramillo
  • El ocaso, cuento de Horacio Quiroga
  • Arráncame la vida, canción de Agustín Lara
  • Ella empacó su bistec…, canción de Jaime López
  • Querida, canción de Juan Gabriel
  • Puro, purito, conjuro de tradición oral
  • El que no pudo amar, cuento de Giovanni Papini
  • La que sea, canción de Cuco Sánchez
  • Me retorcía las manos, poema de Ana Ajmátova
  • Esta tarde vi llover, canción de Armando Manzanero
  • La obediencia nocturna, novela de Juan Vicente Melo
  • Fotografía, canción de Oscar Athié

No lloro, nomás me acuerdo

  • Al pie…, copla de Oaxaca. Tradición oral
  • Inútil divagación sobre el retorno, poema de Renato Leduc
  • La chancla, canción popular
  • Urgencia, canción de Indalecio Ramírez
  • María Rosario, prosa de Azorín
  • Nada, nada, canción de Juan Gabriel
  • Poema 20, poema de Pablo Neruda
  • Declárate inocente, canción de José Alfredo Jiménez
  • Centuria diecisiete, novela de Giorgio Manganelli
  • Amor perdido, bolero de Pedro Flores

Bendigo tus desdenes, adoro tus desvíos

  • El hombre…, copla de Fernández Arámburu
  • Voy de gallo, canción de R. Hernández
  • Amor mal agradecido, canción popular de Veracruz
  • Ten cuidado con el corazón, canción de Flor y Valle
  • Fruta, poema de Bernardo Ortiz de Montellano
  • Cuadrilla, poema de Carlos Drummond de Andrade
  • Centuria catorce, novela de Giorgio Manganelli
  • Las quejas de un fino amante por una falsa inconstante, décima popular
  • Muñóz, visitador de México, poema de Ignacio Rodríguez Galván

¡Ay, corazón!

  • Eres alta y delgadita, corrido popular
  • Infame traición, poema de Margarito Ledezma
  • Volvió por ella, corrido de Rafael Buendía
  • De Cuca Mendoza, corrido de Jacobo Dalevuelta
  • Él me mintió, canción de Amanda Miguel
  • Amor secreto, cuento de Manuel Payno
  • Dulce amor, canción de Francisco Barrios
  • Suerte loca, canción de Agustín Lara
  • Ya no soy…, copla popular de Tabasco
  • En que satisface un recelo por la retórica del llanto, poema de Sor Juana Inés de la Cruz

Como sombra vagarás

  • Me mataste…, copla de Vázquez Santana
  • Cuatro cirios, canción de Federico Baena
  • Diario, de Ma. Antonieta Rivas Mercado
  • Si yo pudiera, canción de Guty Cárdenas
  • Una carta, cuento de Mercé Rodoreda
  • Destino, poema de Rosario Castellanos
  • Breve diario de un amor perdido, novela de Francisco Tario
  • Camino de Guanajuato, canción de José Alfredo Jiménez

De los libros de la SEP

Es bien sabido que el sistema educativo público mexicano no es el mejor del mundo, pero si de algo estoy convencido es que los libros de lecturas de esta dependencia son ‘top tier’. Aunque admito mi desconocimiento del mundo editorial infantil, siempre me parecieron muy buenos (sobre todo cuando era niño).

Me gusta la edición, la tipografía, el apartado gráfico de la mayoría, y aunque siempre te encuentras con algún contenido nacionalista (me identifico con José Emilio Pacheco en ‘Alta traición’), en general pienso que sus textos son un gran primer acercamiento a la literatura, sobre todo si te los regalan.

Para la gente de mi generación el ‘libro del perrito’ guarda un lugar especial en el corazón (mi favorito personal es el libro de lecturas de cuarto grado (el ‘libro del viejito’) por cierto).

Historias legendarias como ‘Paco el chato’, esa del ratón que compró nuevos pies, Lia y Joel, ¡Tajín!, bruh, si lo pienso un poco les debo mucho de mi interés por las historias a esos libros, ya me puse nostálgico lol.

Por cierto que los puedes leer (o releer) en el catálogo histórico del sitio de la Comisión Nacional de Libros de Texto Gratuitos, (los libros que leí son de la generación 1993 BTW).

Pues que además de la ‘colección principal’ de libros de texto, también se editaban colecciones alternas como los famosos ‘libros del rincón’. Recuerdo que en mis años de primaria había un micro librero en un rincón de la mayoría de salones de clases. ‘Almíbar de corazones rotos’ es un ‘libro del rincón’.

De corazones rotos

El tema de la antología es absurdamente atractivo jaja, pero no estoy seguro de si los niños de primaria estén de acuerdo, la mayoría de las referencias de la antología requieren mucho contexto, además de que ¿qué niño tiene el corazón roto? (pensándolo bien a lo mejor si los hay).

La tipografía está interesante, suele cambiar entre cada cita, no me convenció mucho la paleta de colores pero tampoco está tan mal, el diseño gráfico está muy agradable también.

Otra cosa notable son el montón de cosas por leer que la antología me ‘recomendó’, poesía sobre todo, aquí me vine a enterar con más precisión del ‘Nocturno a Rosario‘ de Manuel Acuña por ejemplo. Incluso coincidí en algunos textos con la compiladora. ‘Amor secreto’ es un relato incluido en ‘El cuento hispanoamericano‘ de maese Menton, por ejemplo. Sin demeritar el montón de fotos que engalanan la antología (incluye full de ‘waifus antiguas’ XD).

Algo que llamó fuertemente mi atención es la frase: ‘agradecemos el uso de las imágenes que animaron otros libros y revistas, los cromos y las postales que han sido atesorados por arcones amigos’. ¿Será que la gente aún usa arcones para guardar cromos y postales?, estaría tremendo ver los tesoros antiguos de los demás.

De nuevo, el mundo moderno ha cambiado muchas cosas. ¿Cual es el equivalente de los arcones con álbumes y recortes del siglo XXI?, ¿Instagram?, ¿Facebook para los veteranos?, creo que el hecho de que las colecciones no sean tan ‘privadas’ como un baúl con cosas le ha quitado cierto encanto, aunque no todo está tan mal porque gracias a este mundo moderno puedo ver las fotos que publica mi crush.

Aún hay más (y un anuncio)

De manera inadvertida ya había seguido el consejo de doña Enestina de elaborar mi propio almíbar de corazones rotos según mis ‘dispares gustos’, y así fué como llegué a la conclusión de que cualquier material puede servir para elaborar uno de esos tónicos para ‘aguitarse’ o ‘darle vuelo a la hilacha’.

Mi primer intento por compilar un ‘almíbar’ fue una playlist, de momento voy en la cuarta iteración, y para disfrute de la gente que lo desee (sonido de bombos y platillos) ¡aquí la puedes escuchar!.

Entiendo perfecto que tus gustos pueden no coincidir con los míos, pero a lo mejor te encuentras alguna canción nueva para incorporar a tu propio ‘almíbar de corazones rotos’, en todo caso, dejo la decisión en tus manos :).

Más o menos cuando terminé de leer el libro comencé a trabajar en mi propia antología, un ‘almíbar de corazones rotos’ en toda su gloria, y ese era el otro proyecto grande que anuncié a principios de la temporada.

Por motivos que escapan a mi control no he podido avanzar en ello tanto como quisiera.

PEROOOOO.

¡Tengo la primera versión del primer capítulo! (más gritos de emoción).

Si quieres leer algunos fragmentos arteramente seleccionados sobre corazones rotos lo puedes descargar aquí (enlace de google drive).

Honestamente no está tan perfecto como lo había pensado, pero quería liberar al menos esta primera versión a fin de obligarme a mejorarlo, así que también es un trabajo en proceso.

Y aquí viene el anuncio.

Por los mismos motivos, relacionados sobre todo con el tiempo que me queda ‘libre’, el ritmo de las entradas va a decaer aún más, el esquema que estoy concibiendo va a producir una entrada ‘decente’ al bimestre con (tal vez) una o dos entradas ‘random’, un poco menos extensas y de temas menos formales.

Y esa periodicidad entra en vigencia de inmediato. Sin descontar el fin de temporada y las consecuentes ‘vacaciones’, así que si mis estimaciones son correctas, la siguiente entrada va a aparecer hasta enero de 2022 (bruh, ¡que alguien pare el tiempo!).

Pásala bien, lee muchas cosas y nos vemos el año que viene :).

El cuento hispanoamericano (o cómo leer cuentos)

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El cuento hispanoamericano. Antología histórico-crítica (1964) – Seymour Menton

Editado por el Fondo de Cultura Económica, éste bonito libro (:3) ha tenido muchas reediciones desde que fué publicado, su autor el Profesor Seymour Menton fué un crítico literario y latinoamericanista de origen Norteamericano Estadounidense (no mexicano ni canadiense ?). Como académico fué considerado uno de los mayores especialistas en cuento y novela latinoamericanos y sus publicaciones sobre la novela histórica, cuento hispanoamericano y realismo mágico (discutiremos sobre eso en futuras entradas ?) son vistos como hitos en el desarrollo de la crítica literaria sobre estos temas, falleció en marzo de 2014 en California (un tanto curioso que el mayor especialista de su tiempo en literatura latinoamericana no fuese latinoamericano).

Sobre el contenido del libro, el Profesor Menton buscó suplir la falta de una antología que con un enfoque analítico abordara el desarrollo del cuento en latinoamérica (¿hispanoamérica?) como género literario desde su surgimiento hasta la época actual.

La antología está estructurada en orden cronológico, dividida según los movimientos que marcaron la evolución de la literatura en nuestro idioma desde el siglo XIX. Para cada uno de estos movimientos (romanticismo, realismo, naturalismo, modernismo, criollismo, cosmopolitismo y neorrealismo) se definen sus rasgos distintivos y algunas particularidades propias de su desarrollo en hispanoamerica, después aparecen los cuentos representativos (o anómalos) correspondientes al periodo y movimiento en cuestión precedidos por una breve biografía del autor y seguidos de un análisis crítico.

Así por ejemplo para la sección del romanticismo el primer cuento es ‘El matadero’ de Esteban Echeverría (Argentina 1809-1851), entonces primero aparecen datos relevantes del autor y después el cuento propiamente dicho, al final está un comentario que trata los significados, técnica y matices del texto.

La última edición de la que tuve noticias incorporaba nuevos cuentos y comentarios (eso fué en 2016), no tengo idea de si habrá más reediciones, se antoja difícil debido a que el profesor ha fallecido ?.

Hay quien dice que existen libros capaces de cambiar tu vida, y que algunos son tan afortunados como para encontrarse media docena de ellos a lo largo de su existencia. Este libro es uno de ellos en mi caso, el mismo Profesor en el prólogo escribió por qué pienso esto: «Esta antología tiene dos propósitos: 1) Presentar de una manera ordenada lo mejor de la producción cuentística de Hispanoamérica; 2) Propagar un método analítico que tal vez sirva de pase para la interpretación y el mayor aprecio de los cuentos que se han escrito y de los que quedan por escribir».

¡Épicoooo!, cuando supe de esa forma de leer cuentos, no tenía idea de qué hacer, ¿releer todos los cuentos que hasta la fecha había leído? (no lo hice lol), a partir de ese momento supe que un cuento es más que una historia, personajes o palabras escritas, tiene sentido (de dirección), a veces puede reflejar la realidad, a veces es una metáfora de algo más grande. Un cuento (y cualquier otra obra literaria) tiene matices, sentimientos, objeto (¿objetivo?), antecedentes, vaya, una cantidad industrial de variables que lo hacen único.

Es uno de mis recomendados incondicionales sin importar qué clase de cosas te guste leer, no solo sitúa cada movimiento literario de los últimos dos siglos en un contexto concreto, también abre la puerta a una forma distinta de leer historias, te hace reconsiderar las intenciones de todos los autores que has leído, es un sentimiento irrepetible.

Dato random: En la clase de ‘Lectura de textos literarios’ del bachillerato el libro de texto a veces analizaba algún cuento, uno de ellos (El hombre muerto de Horacio Quiroga) se quedó fuertemente grabado en mi memoria (ni idea de por qué), cuando lo volví a leer en El cuento hispanoaméricano me dió curiosidad y comparé el análisis del libro de texto con el del Profesor Menton, y ¡ah!, en el libro de la escuela estaba un flagrante copy-paste de la introducción y análisis de Menton, no sé si el antólogo debía mencionar de dónde sacó esa información, pero me pareció un tanto deshonesto no hacerlo, aunque en las referencias al final del libro sí estaba listado el libro, tal vez fuera cuestión de formato o estilos lo que les impidió dejar claro que nada de lo que leíamos -al menos en esa sección- lo habían escrito las personas cuyos nombres aparecen en la portada del libro de texto (ni idea de si en una antología se debe usar formato APA o por el estilo XD).